TVE, tras los pasos de ‘La Razón’ y Telemadrid

José_Antonio_Álvarez_Gundín_TVE
José Antonio Álvarez Gundín, hasta ahora subdirector de Opinión de 'La Razón', que ha sido nombrado director de Informativos de TVE. / Efe

“Pido disculpas en nombre del PP a todos los españoles”, dijo Mariano Rajoy en el Senado. Lo hizo con la cabeza gacha, leyendo, sin levantar la vista del papel. El partido que gobierna, su partido, es un nido de corrupción. Los ciudadanos, maltratados por los recortes, el paro y la ausencia de futuro, están indignados. “Entiendo y comparto esta indignación”, continuó un presidente de cartón piedra, sin carácter, sin personalidad, sin carisma, sin credibilidad. Con los ojos fijos en los folios, evitando mirar a la cámara, a los ojos del ciudadano, el jefe del ejecutivo sentenció: “La democracia no puede permitir que nadie juegue con la confianza que depositan en los políticos… Si es con el consenso de la oposición, mejor, pero si no es así, sacaremos adelante las medidas anticorrupción con los votos del PP”.

Rajoy promete medidas anticorrupción. Es decir, transparencia. Y para que en estos tiempos de desconfianza y recelo esas palabras resulten creíbles, nombra inmediatamente un nuevo director de informativos de TVE: José Antonio Álvarez Gundín, hasta ahora subdirector de opinión de... ¡La Razón! Gundín será la mano que mecerá la cuna de José Antonio Sánchez, el presidente del Ente, que llegó hace unos días desde... ¡Telemadrid!

Publicidad

La Razón y Telemadrid son los modelos en que busca reflejarse el Partido Popular cuando habla de transparencia, de independencia, de información libre. Con permiso de Libertad Digital, esa radio en la que invierten tanto altos cargos populares como la patronal madrileña. La Razón y Telemadrid, ejemplos perfectos de medios de comunicación al servicio de un partido político, están siendo utilizados por el PP como cantera de talentos para alimentar los medios de comunicación públicos. Para ocultar la corrupción. Para manipular. Para desmentir al presidente del Gobierno solo unas horas después de que prometiese medidas contra la podredumbre. ¿Regeneración democrática? Solo de boquilla.

“Pido disculpas en nombre del PP a todos los españoles”, debería repetir Rajoy tras poner la televisión pública a su servicio. Porque se trata de una forma más de corrupción. Quizá algo más sutil que el 3%, la caja B de Génova o la red Gürtel. Pero no mucho más. Dignidad, responsabilidad, vergüenza… son palabras desterradas del diccionario de un Gobierno que, como pollo sin cabeza, intenta salvar los pocos muebles que le quedan sin carcoma.

El profundo desprecio por la libertad de información que demuestra el Partido Popular no es una novedad. Sí lo es su osadía, cada vez mayor. Una desfachatez insoportable producto de la desesperación. Y es que el PP está acabado... ¡Para aumentar el grado de desinformación sobre nuevos casos de corrupción solo les queda Francisco Marhuenda!