Llega el tiempo de la política en Grecia

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Alejandro_InurrietaEn un mundo obsesionado por los mercados financieros, la prima de riesgo y la rentabilidad de los accionistas ha surgido un pequeño grano minúsculo en un país mediterráneo, Grecia, donde la población y su gobierno han decidido hacer política. Después de años en los que los supuestos gobernantes de Grecia, vasallos de los intereses económicos de la troika, han dejado el país destrozado, humillado y sin margen de maniobra, el nuevo ejecutivo ha decidido intentar en solitario el desafío de lograr que la comisión tome decisiones políticas.

Frente a la simpleza y los intereses creados alrededor del referéndum griego, Grecia desea lograr un acuerdo que les permita crecer sin servidumbres, cambiar el modelo productivo del país y reducir un monstruo como es la Administración clientelar que crearon y nutrieron las grandes familias helenas: Karamanlis y Papandreu, elites ilustres que gozaban del beneplácito de los prohombres de Bruselas.

Esta ingente labor, que no han podido ni empezar porque la animadversión democrática hacia sus líderes comenzó el mismo día de su proclamación, lo mismo que ha ocurrido en España con los nuevos inquilinos de grandes Ayuntamientos, es el principal reto que tiene el gobierno de Tsipras después de que logre estabilizar el sistema financiero. No hay que olvidar que el BCE ha utilizado la manguera de liquidez como un arma arrojadiza contra el pueblo griego para influir descaradamente en la voluntad del votante mediano, asustado y temeroso de un caos que claramente se deseaba crear de forma artificial.

El gran problema en Europa es que nadie osa hablar y discutir de política, y este discurso se ha sustituido por el siempre recurrente discurso técnico-económico y financiero que superpone siempre la rentabilidad a la realidad cotidiana de seres humanos que están sufriendo desde hace 5 años lo que no está escrito. Los grandes grupos políticos en Europa, socialdemócratas y populares han sucumbido a la influencia de los acreedores y sueñan con ejecutivos tecnocráticos, como así lo expresaba Schulz, el presidente del Parlamento Europeo, en un alarde de sinceridad. Con estos mimbres, ¿qué podemos esperar a partir de ahora en la UE?

La realidad económica griega es incontestable: estamos ante un Estado quebrado, fruto de malas praxis políticas, atraso endémico en algunos aspectos y unas políticas suicidas implementadas con el único objetivo de salvar a la banca alemana y francesa. La deuda pública y privada griega es impagable, ahí parece que hay consenso, y por tanto habría que empezar por quitas ordenadas y coordinadas para que los acreedores sepan claramente lo que podrían recuperar. No hay que olvidar que ya se prestó a Grecia sabiendo que estaba en una situación de insolvencia, que no de falta de liquidez, lo cual hace muy dudoso el reclamo de una parte de dicha deuda.

A partir de ahí, el BCE debe seguir inyectando liquidez hasta que se pueda estabilizar el sistema financiero y bancario, aunque habría que sopesar muy bien si sigue siendo rentable mantener un sistema bancario inflado y en condiciones realmente insostenibles. Deben empezar a diseñarse esquemas de bail in para que también paguen los acreedores senior de la banca griega, como se hizo en Suecia o Islandia.

Atrás deben quedar las amenazas de expulsión del euro, esquemas de matonismo político, que chocan contra la lógica democrática de una zona como la europea. El NO del pueblo griego no es un no al euro o la UE, sino a unas políticas que, como se ha demostrado, únicamente han creado más pobreza. Deprimir aún más a las clases medias y bajas, lo que propone la Troika, no ayudará a salir adelante a Grecia, cuyo PIB ha decrecido casi un 30% en esta crisis y cuyo desempleo real puede superar el 28%. Pero, además, se sabe que no hay mecanismo legal previsto de salida o expulsión del euro, y si ésta supone también la salida de la UE. Todo este coro de confusión y medias verdades demuestra que la UE no está preparada para acometer una verdadera negociación política con Grecia y con los países que, seguro, vendrán después.

Para que sea más fluida dicha negociación, el Ministro de Finanzas, Varoufakis, ha dimitido, por si sus formas y su no disimulada mala relación con sus colegas del Eurogrupo, pudiera entorpecer lo que  ahora comienza. No olvidemos que detrás de toda esta cortina de humo está el posicionamiento geoestratégico de  China y Rusia que, al acecho, sueñan con establecer bases y puentes de plata a través del país heleno. Esta es la fuerza que tiene Grecia, que sabe que realmente su problema no es estrictamente financiero, ya que las cantidades son manejables. Lo que está en juego es si hay o no alternativa a la política económica de la Troika y si el endeudamiento inducido y los negocios militares, que suponen pingues beneficios para empresas francesas y alemanas, pueden ser revertidos por una verdadera política económica que no prime al sector financiero y se ocupe de cerrar el enorme gap en riqueza y capital humano que existe hoy en la UE.

En resumen, hoy se abre un nuevo capítulo en la historia de la UE, gracias a un minúsculo país que apenas pesa un 2,5% en el PIB europeo, pero que ha sido capaz de vencer al miedo y al chantaje de los oligarcas financieros de Bruselas. Hasta Obama ha mediado para torcer el destino del discurso y abrir la espita para quitas de deuda y renegociación de las condiciones impuestas al país heleno. Otros como Zapatero sucumbieron por carta a la imposición de Bruselas, y en lugar de mirar hacia la población afectada, pensó en los bancos y en sus dirigentes. Esta es la gran diferencia.

(*) Alejandro Inurrieta es economista y director de Inurrieta Consultoría Integral.
2 Comments
  1. Piedra says

    muy bien, Inurrieta

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