El pacto deshonesto entre PSOE y C’s

Alejandro_InurrietaLos partidos políticos más distantes en campaña electoral, el PSOE y C’s, han logrado converger sorprendentemente tras el fracaso de ambos en las urnas y han alumbrado un acuerdo que prácticamente es una réplica del programa económico y social de Ciudadanos. Ello implica una falta de respeto a todos los votantes y militantes del PSOE que ven como la mayoría de los anuncios de Pedro Sánchez y otros miembros de su ejecutiva, se han esfumado del documento y por eso ahora encaran el trabajo final: que el PP se una a esta fiesta del travestismo político. El redoble final ha sido el diseño de la pregunta que los militantes socialistas tendrán que votar este fin de semana, y que esconde el nombre del partido firmante y miente al afirmar que lo han firmado otros partidos políticos. Es por tanto, todo un fiasco para millones de ciudadanos que ven, una vez más, cómo el PSOE promete en campaña políticas de izquierda y cuando llegan al gobierno acaban asimilando las políticas conservadoras, tan presentes en el ideario de los Economistas del Estado.

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El acuerdo tiene una clara filosofía que responde al ideario liberal que impregna el programa de Ciudadanos, y que anula todos los cambios que intentaba el PSOE al revocar el giro hacia el autoritarismo policial que encarna la ‘Ley Mordaza’, el desmantelamiento de la dependencia, o la vuelta a la educación basada en el ideario de la Conferencia Episcopal. En materia fiscal, apenas se deja notar una política de endurecimiento y progresividad fiscal tan típico de las políticas socialdemócratas que Pedro Sánchez trataba de rescatar, tras la negra etapa de Solbes en materia de regalos fiscales a las grandes empresas. Ha desparecido del acuerdo la subida de tipos efectivos para las grandes empresas, y únicamente se habla genéricamente de estudiar, con un nuevo grupo de expertos, una nueva reforma fiscal, con la idea de ensanchar las bases imponibles. La referencia a un nuevo impuesto sobre grandes fortunas, solo es un brindis al sol que probablemente C’s haya dejado pasar, pero que claramente no tendrían intención de implementar. Ciudadanos, en cambio, sí que introduce su complemento salarial regresivo, que de facto es una invitación a los empresarios a que paguen menos salarios en los segmentos bajos, para que sea el Estado el que complemente el salario, con cargo al erario público. No se ha escuchado ningún comentario desde una óptica de izquierda a esta subvención encubierta y que desmonta, una vez más, la capacidad de los sindicatos en el mundo de la empresa.

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Otra traición, en este caso a la Marea Verde, se deja notar en la renuncia a la derogación de la ‘ley Wert’ de educación, que también es una concesión a las fuerzas más conservadoras que anidan en Ciudadanos y que también tienen ramificaciones religiosas, puesto que también se abandona la idea de hacer desaparecer la religión del currículo escolar como asignatura que cuente para la nota final. Estos principios laicos, tan poco queridos en amplios sectores del PSOE que tiene una ramificación con la jerarquía eclesiástica muy potente en las personas de Jáuregui, Bono o Paco Vázquez y que han sido los responsables de ir poco a poco haciendo más grande y potente la educación concertada religiosa. Al final, en materia educativa se habla de una tendencia a mantener la LOMCE actual, sin desarrollar lo que falta por implementar, pero asumiendo la deriva ideológica tan potente de dicho ministro y que tiene como objetivo final, españolizar a los niños catalanes, lo que también anula el consenso sobre la inmersión lingüística en Cataluña, de nuevo un triunfo del ‘anticatalanismo’ de Ciudadanos y su líder.

Si en algún aspecto se nota la mano de Garicano es en materia laboral y económico en general. Aquí el PSOE también abandona la tan reiterada soflama de que iban a derogar completamente la reforma laboral. Aquí, sin duda, es donde la conexión ideológica entre rama económica del PSOE y Ciudadanos es más amplia. No solo no se deroga la reforma laboral, sino que se introduce, eso sí cambiando el nombre, el espíritu del contrato único. Se crea un contrato estable de duración determinada, algo ridículo que ya existe, y que fomenta la rotación en los estratos más bajos, y sigue precarizando la contratación laboral, reduciendo el coste de despido, aunque luego lo hayan borrado ante la creencia que nadie lo iba a leer. El lapsus mental que han sufrido revela por dónde entienden debe ir el mercado laboral. Eliminar la negociación colectiva, y flexibilizar aún más las relaciones laborales, consagrando la capacidad para reducir salarios, eso sí ahora sólo 12 meses, lo cual invalida completamente a un político como Pedro Sánchez. Lo mejor es que, pasado ese tiempo, la empresa debe seguir justificando la necesidad de mantener la austeridad salarial, como si la contabilidad creativa no estuviese a la orden del día.

En materia sanitaria, tampoco se eliminarán los copagos farmacéuticos y solo se quitaran los aumentos implementados a los dependientes, lo cual también es un choque frontal a lo declarado en campaña y dejan a la Marea Blanca abandonada, aunque los muchos oportunistas se manifestaran y se colocasen en las primeras filas de las manifestaciones. De nuevo la mano de Ciudadanos está clara. Solo se ha podido introducir que los inmigrantes recuperarían la tarjeta sanitaria, eso sí, previo empadronamiento y que, por tanto, dependerá de la voluntad de los Ayuntamientos.

En conjunto, el acuerdo es una moción de censura completa a la campaña electoral del PSOE y supone un triunfo de C’s, que así pueden vender dicho pacto a las fuerzas más conservadoras, como el PP, y empresariales, lo que sin duda aleja un verdadero pacto de izquierdas en España. El miedo irracional a Podemos, solo se puede explicar desde el forofismo ideológico y, especialmente, desde la presión de las fuerzas de los lobbys para no cambiar la gran revolución laboral, social y educativa que ha supuesto el paso del PP por el gobierno en España. La preponderancia de la doctrina de Bruselas en materia presupuestaria, y por tanto no tocar el artículo 135 de la Constitución, otra mentira de Pedro Sánchez, consagrando el fracaso de la austeridad de la UE y el euro, y que terminará por enterrar el sistema de bienestar tan rácano en España. Del grave problema de la Seguridad Social ni una palabra. Apenas unas líneas sobre el Pacto de Toledo, pero sin atacar el verdadero cáncer: la falta de ingresos y que no mejorará sin que las cotizaciones suban o se amplíen las fuentes de financiación, que tampoco se aborda.

En conclusión, el PSOE ha traicionado a la gran mayoría de votantes y militantes y se abraza, una vez más a las fuerzas más conservadoras que, suponemos, sabrán compensar a los miembros de la ejecutiva en futuros laborales cuando abandonen la política. En este campo, puertas giratorias, tampoco se entra de lleno, aunque sí en suprimir las diputaciones, algo tan irrelevante como peligroso para la supervivencia de muchos servicios públicos para muchos habitantes del medio rural. Cuando los militantes voten en el simulacro de referéndum del fin de semana o cuando los españoles vuelvan a votar en junio, acuérdense de tantas promesas incumplidas. Pero eso sí, con una sonrisa y una satisfacción por no haber caído en las garras de los malvados y desarrapados de Podemos.

(*) Alejandro Inurrieta es economista y director de Inurrieta Consultoría Integral.