¡Viva mi dueño!

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Miguel_Sánchez_OstizEsa es leyenda de puñal de pícaro y de navaja de chulo, pero también berrido lacayuno de la tropa que vitorea con devoción a quien tiene el poder por el hecho de tenerlo y ejercerlo de manera abusiva. Cuando Étienne de la Boétie escribe de la servidumbre voluntaria y de la lealtad, lo hace de otra cosa, aquí se habla del gusto por la sumisión.

Viva mi dueño escribe Valle Inclán en los amenes, dice él, del régimen isabelino, en su franca descomposición. En los amenes del esperpento nacional en que llevamos años viviendo quisiéramos estar y no estamos, sino en una suerte de vísperas incruentas de matadero por agotamiento, por derribo, en el tiempo de «la conjura de embozados, el misterio de santos y contraseñas en voz baja», dice Valle, antes de admitir que la Niña, esa constitución tan necesaria entonces y ahora renovada, duerme en las afueras.

En estas vísperas de apagados entusiasmos, los Ministros del Real Despacho no son fantoches de cortas luces por tradición, sino que son astutos y malintencionados como tahúres, trapaceros como puntos de patio de Monipodio donde se celebran las hazañas de éste, como las del pepero que hace méritos ante la policía política de Fernández inscribiendo a su nombre los dominios de internet con el de los opositores políticos del régimen. ¿Abuso de derecho, mala fe...? Que eso sea noticia sin consecuencias debería ser grave, pero no lo es. Es una festejada listeza. «¡Que se jodan!»... Ya se dijo en escenario parlamentario. No vivimos en el país de las ideas políticas, sino de los zascas, los descabellos, las majezas y los ases en la manga que tu público aplaude en el bar de la tribu y en los mentideros.

Mete miedo que la política nacional se solucione no por verdaderos pactos sobre los asuntos de urgencia nacional sino por la astucia del trampero, del aquí te pillo y aquí te mato y que se reivindique el derecho a la mentira y al cambio de programas electorales como mero cambio de planes estratégicos sin otro horizonte que el hacerse con el poder y ostentarlo. Prima la estrategia de gobierno sobre las necesidades del ciudadano que entrega su voto y que sólo para eso es necesario y requerido, de modo que sus prioridades, sus urgencias vitales, quedan en un muy segundo plano. Ese voto que es el aval de todos los abusos y el tapabocas de las mínimas rebeliones.

«¡Viva mi dueño!» es el grito de quien acepta la invitación del ministerio del Interior de Fernández a delatar a sus vecinos si observa en éstos algo que se sale de lo común, para lo que previamente tiene que espiarlos, ponderar su singularidad y rareza, su no ser como todo el mundo y ser potencialmente peligrosos a juicio del delator. Yihadistas o feroces etarroides o bolivarianos ruidosos (contra los que ya advertían los Reales Despachos de Valle), es lo mismo. Y no pasa nada, la indiferencia es la respuesta, el entreguismo de admitir que sólo es «una más»... y luego, enseguida otra. No hay verdadera respuesta ciudadana a la extensión de lo policíaco o esta es mínima. El tiempo de las grandes movilizaciones pasó, conviene admitirlo. Estamos en el tiempo de las quinielas, el viva mi dueño es el santo y seña de quien no tiene por ello nada que temer, de momento. Imposible no acordarse de los vientres sentados de Luis Cernuda, porque el tiempo del verso y su historia profunda no pasa: Esa seguridad de sentir vuestro saco/ Bien resguardado por vuestro trasero.

Tiempo de quinielas y tiempo de obedecer a ciegas los dictados de lo políticamente correcto de tu tribu, de tu bando mejor dicho. Nada de disentir en el seno del cotarro, eso no conviene, no trae más que problemas de convivencia. Hay gurús de sobra para marcar el camino que mejor convenga.

«¡Viva mi dueño!» es el grito de quienes votan con entusiasmo al que saquea lo público y lo privado, les empuja a vivir en la precariedad y recorta sus derechos sociales más elementales, porque sólo así es posible explicarse que entre los ocho millones de votantes del Partido Popular no solo haya pletóricos beneficiarios del régimen, sino seriamente perjudicados por éste.

Detrás de ese grito es fácil advertir un gusto rancio por el autoritarismo y lo policíaco, ese orden que no es más que arbitrariedad y desorden más fuerza, mucha, algo que viene de lejos, de un tiempo ominoso que sus beneficiarios se cuidan de condenar.

Del «¡Viva mi dueño!» de los pícaros y los chulos al «¡Vivan las caenas!» de los serviles no hay ningún paso porque me temo que, si nada lo remedia, es el mismo peldaño del descalabro nacional.

(*) Miguel Sánchez-Ostiz es escritor y autor del blog Vivir de buena gana. Su última obra publicada es El Botín (Pamiela, 2015).
5 Comments
  1. negras tormentas says

    Esclavos voluntarios. Gilipollas en potencia libres de elegir a quienes nos explotan. La vergüenza del mundo.
    Atado y bien atado.

  2. No aprendemos says

    Pero bueno, que pasa en la clase política, cuando llegan al poder, hacen y deshacen a su antojo, y no consultan con los contribuyentes.

    Es lamentable que la clase política -TODA- nos conceptúe como imbéciles y encima borregos, claro ellos y ellas saben que en este país nadie se mueve, por eso a los ‘borregos’ dales fiestas, futbol, procesiones, y ya lo último, la caza de Pokémon.

    Parece que nadie se da cuenta que se están riendo de todos nosotros, estamos viendo que no son capaces de ponerse de acuerdo para gobernar el país, y si nadie lo remedia, pondrán las terceras votaciones el 28 de diciembre, día de los “inocentes”. Así que sigan ustedes votando, para que ellos y ellas sigan cobrando y encima haciendo lo que les sale del ‘forro de sus caprichos’.

    Luego cuando lees noticias en otros medios de comunicación, es entonces cuando te quedas petrificado. Pero bueno afortunadamente hay personas que escriben frases antológicas:

    ¡¡TENEMOS LO QUE NOS MERECEMOS Y SEGUIMOS SIN DESPERTAR!!

    Lean a continuación la noticia publicada en un medio de comunicación:
    http://www.alertadigital.com/2016/08/03/la-penultima-de-podemos-cargo-50-000-preservativos-a-las-subvenciones-electorales-del-20-de-diciembre/

  3. Miscelánea says

    Menos mal que todo lo que describe este magnífico artículo pasa en Venezuela…
    Gracias por sus reflexiones

  4. LIBERTAD, VERDAD, DEMOCRACIA. says

    Me parece que fue Platón el que explicó que el Sistema Político es el que conforma el tipo de persona que lo habita.

    En ESPAÑA el SISTEMA DE GOBIERNO NO ES LA DEMOCRACIA.

    ¿¿¿Cuál es, pues, EL SISTEMA DE GOBIERNO EN ESPAÑA???; este es un SISTEMA O RÉGIMEN DE PODER OLIGÁRQUICO-PARTITOCRÁTICO-ANTIDEMOCRÁTICO-ANTIRREPRESENTATIVO-EXPOLIADOR-ESTATALISTA-ANTIPUEBLO-REPRESOR-IMBECILIZADOR-ETC.-ETC.

    Pues bien, dentro de ESTE SISTEMA DE GOBIERNO no vayan a esperar nada diferente y, como dijo Platón (creo recordar), el tipo de personas serán el producto de ESTE SISTEMA DE GOBIERNO.

  5. patxiventura says

    No puedo estar más de acuerdo, resulta frustrante ver que ahora que ya se ha demostrado irrefutablemente la mafia política bipartidista…PP y PSOE digan siendo los más votados.Es una verdadera vergüenza y la mejor expresión de los gravisimos errores éticos de nuestra sociedad.

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