‘Rey Gitano’: de vergüenza ajena

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Cartel de 'Rey Gitano'. / eOne Films Spain

Parece mentira, pero el director de El reino de Víctor (Goya al mejor corto), Alas de mariposa (Concha de Oro en el Festival de San Sebastián) y La madre muerta (Mejor dirección en el Festival Internacional de Montreal) es el mismo realizador de la muy gruesa Airbag y de esta nueva mamarrachada suya llamada Rey Gitano, todavía peor que aquel exitazo de taquilla.

Juanma Bajo Ulloa, un tipo contradictorio, es capaz de mostrar un innegable talento para la creación de atmósferas y la dirección de actores, pero a la vez firmar las astracanadas más indignas y el humor más zafio, hortera y barriobajero. Todavía hay quien recuerda su dirección de la gala de entrega de premios del Salón del Cómic de Granada, en la que presentó a unos actores vestidos de talibanes quemando fotografías de la Virgen de las Angustias, Lorca y Rosa de España y simuló un atentado terrorista y un coito.

Ese también es Bajo Ulloa. En el mismo tipo te puedes encontrar a un cineasta con talento y pasión por el cine (hipotecó su casa para producir su primer y excelente largo) y a un botarate que pretende provocar (con la corona, el rey, la Leticia, el príncipe...) y lo único que hace es causar bochorno o dibujar un tebeo que ni un crío de doce años con muy poca imaginación.

Ya en 1997 el gran éxito de Airbag me pareció desmedido y preocupante. Cuando salí de ver aquella “comedia” de pedorretas, ruletas rusas con tortillas, kilos de farlopa, narcos que levitan y lehendakaris negros no me hizo gracia ninguna, pero vi que un montón de gente se lo pasaba bien con ella. Solo recuerdo un gag memorable: el del control de tráfico con Gorka Aguinagalde y Carlos Lucas haciendo de guardias civiles.

De aquella mala película, Ulloa rescata ahora a la Sardá, a Pilar Bardem, al insufrible Albert Pla, al amiguete Segura y sobre todo al gran Karra Elejalde y al enorme Manuel Manquiña para defender otro artefacto en el que destaca también ese señor que se pasa las tardes haciendo el mono en concursos idiotas y sale haciendo el cretino en los anuncios de Media Markt. Lo de Arturo Valls en esta película, “interpretando” a un gitano, es de no creer. Hace tiempo que no veía a un actor hacer tanto el ridículo y hacerlo todo tan mal. Si Valls es el ejemplo de cómico para este país, qué jodido lo llevamos.

En Rey Gitano Jose Mari y Primitivo (una especie de Mortadelo y Filemón) son dos detectives lamentables y sin clientes. Uno es republicano y abertzale (¿?) y el otro un facha patriotero con un supuesto pasado en los servicios secretos norteamericanos (¿?¿?). Ya se sabe: las dos Españas en plan trazo muy grueso. Un día aparece en su tienda-oficina un tal Gaje (Valls), un gitano que cree ser, gracias a la confesión de su madre moribunda (la Bardem), el hijo de Juan Carlos, rey de España. Y en todo esto también se inmiscuye la hija de Elejalde, interpretada por María León con una sobredosis de ordinariez que acaba cargando.

A los quince minutos de metraje de Rey Gitano ya te quieres morir. Todo es una sucesión de ocurrencias bobas mal hilvanadas, escritas porque sí, porque a Bajo Ulloa, único guionista del asunto además de productor, le hacen gracia. Y no hay nada en este mundo más terrible que un señor que se cree gracioso y no lo es, nada más triste que un tipo que cree manejar los mecanismos de la comedia y no tiene ni idea de hacerlo.

Por eso Rey Gitano es una película que produce tristeza, o si quieren vergüenza ajena. Nada en ella funciona, ni su supuesto guión, ni la desastrosa dirección de actores, ni su montaje musical (canciones repetidas machaconamente hasta el sin sentido). También provoca tristeza al saber que hay gente que ha dedicado meses de su vida levantando lo que no se puede levantar, un film ridículo, de chistes idiotas, de flatulencias y excrementos. Da mucha pena pensar también que hay gente, como los mandamases del ayuntamiento de Vitoria, que han leído este “guión” y han aceptado financiarlo para perpetrar una especie de largo "spot" sobre la comarca. Cutre, chabacano, vulgar e innecesario.

Hay que tener un poquito más de respeto por un género tan difícil como la comedia, y no es el caso. Uno puede poner sus peros a comedias como Ahora o nunca, Perdiendo el norte, Cómo sobrevivir a una despedida y Las ovejas no pierden el tren o aplaudir el gran valor de propuestas como Negociador, pero esto no es una comedia. Rey Gitano es un drama para el género. O una broma que no tiene ni puta gracia.

No es justo que artistas con el talento de Elejalde, Manquiña, Sardá, León o la pobre Charo López tengan que pasar por este bochorno. Pobre cine español.

aurumprod (YouTube)
5 Comments
  1. Cómo??? says

    Hasta donde me imagino, habrán cobrado y nadie les ha obligado (pistola de por medio) a participar. Así que creo que no es necesario que me compadezca de ellos (me refiero , obviamente, a los actores )

  2. De muestra un boton says

    Seguro que lo peta y recauda más que los apellidos y torrente juntos. Es la película perfecta para salvar la audiencia del cine español en 2015. Y cuanta pero crítica mejor en taquilla. !lamentable pero cierto !

  3. la novata says

    He querido comprobar en mis carnes la realidad de esta crítica. Es mucho peor. No puedo entender como se puede hacer una mamarrachada semejante. Sin ninguna gracia

  4. rafael says

    Vi la película ayer por la tarde. Hoy me he despertado a las 6 a.m. con la sensación de que mis miserables eurillos de ayer habían contribuido a financiar una obra ofensiva, soez, mezquina, zafia y sin ningún respeto por nada ni por nadie. Nunca en mi vida me había sucedido algo así. He llegado a preguntarme si tenía derecho a una indemnización por haberme indigestado con este despliegue de mal gusto y escatología de la peor especie. He sentido vergüenza de compartir nacionalidad con este sujeto que aparece en los créditos: guión, producción y deyección. Juanma, tienes una cruz para el resto de mis días…

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