‘La venganza de Jane’: wéstern y mujeres, una relación complicada

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Cartel de la película ‘La venganza de Jane’.

Desgraciadamente, La venganza de Jane es otro ejemplo de wéstern femenino que no acaba de cuajar. El wéstern, un género de una sencillez, pureza y capacidad para lo poético envidiable, se ha relacionado normalmente con protagonista o héroes masculinos. La razón es sencilla: en la época en la que está ambientado, la mujer era principalmente madre o sufrida ama de casa. Pero de todas maneras, el cine norteamericano (padre del género) ha dado ejemplos de excelentes guiones, realizaciones e interpretaciones con mujeres como protagonistas. Y, curiosamente, los mejores ejemplos son de la década de los cincuenta. Por ejemplo: Caravana de mujeres, historia ideada por Frank Capra y dirigida en 1951 por el infravalorado director William A. Wellman. El chico era Robert Taylor y las chicas, todas de armas tomar, eran Denise Darcel, Julie Bishop y Hope Hemerson, la actriz más gigantona en la historia de Hollywood.

Un año después se estrenó Encubridora, historia sobre venganza y redención que fue el segundo wéstern del gran Fritz Lang, al que no le pegaba nada este genero, pero hay que comer. En Encubridora una tremenda Marlene Dietrich rodeada de vaqueros dirige un rancho en el que se esconden tipos perseguidos por la ley. La película destacó en su época por el gran trabajo de la Dietrich y por su cautivador uso de los flashbacks.

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En el 54 llegó una de las películas más valientes y extrañas de una década tan conservadora como los cincuenta: Johnny Guitar. Nicholas Ray estrenó, basándose en una novela de Roy Chanslor (autor del también wéstern femenino La ingenua explosiva), un poético disparate con toques psicoanalíticos. El duelo de lobas Joan Crawford/Mercedes McCambridge es memorable. La película, por cierto, es venerada por dos famosos directores: Martin Scorsese, que la considera fundamental en su forma de hacer cine, y Pedro Almodóvar, que la homenajeó en su mejor película: Mujeres al borde de un ataque de nervios.

Hay otra más en los cincuenta: Cuarenta pistolas, del 57 y con Barbara Stanwyck como poderosa terrateniente. Se trata de otro gran film de Sam Fuller y uno de los mejores trabajo de la inconmensurable Stanwyck, que no fue doblada en las escenas de acción.

Es una pena que los años siguientes el wéstern femenino decayese y llegase a ejemplos de auténtico bochorno como en Cuatro mujeres y un destino, con Madeleine Stowe, Mary Stuart Masterson, Andie MacDowell y Drew Barrymore, Rápida y mortal, con Sharon Stone, o Bandidas, con Penélope Cruz y Salma Hayek.

Y así, amigos, llegamos a La venganza de Jane, película tan mediocre como maldita. En el inicio de su producción, este wéstern femenino iba a ser dirigido por una mujer. La elegida fue Lynne Ramsay (Tenemos que hablar de Kevin), realizadora indie que iba a cobrar un sueldazo de 750.000 dólares (sin contar porcentajes de taquilla si la cosa salía bien). Fueron tales las tensiones y los desacuerdos con los productores, que finalmente abandonó el proyecto, que acabó en manos de Gavin O’Connor, director de Warrior. Con él también abandonaron actores como Jude Law o Michael Fassbender.

Pero no acabó ahí el mal fario de La venganza de Jane. Su estreno mundial se organizó para noviembre en París… En las fechas de los atentados que causaron la muerte a 137 personas. La premier y las entrevistas con la prensa fueron canceladas y el estreno en salas aplazado hasta 2016. Desde su rodaje hasta su estreno, han pasado tres largos años.

Desde hoy ya podemos ver el resultado final, bastante pobre. La película, al parecer inspirada en Ana Caulder, un film setentero de Burt Kennedy con Raquel Welch, tiene un guión previsible y anodino. Su estructura en flashbacks resulta fallida, es lenta y hay poquito cine en ella. Natalie Portman y Joel Edgerton, como los buenos, cumplen sin más y Ewan Mcgregor (que coincidió con Portman y Edgerton en los episodios II y III de Star Wars) como el malo, más bien pasa por caja.

En fin: un film sin ritmo, sin alma, moroso y con un final blando y tramposo.

Como diría un crítico que va de listo, al final La venganza de Jane se queda sin balas o sin pólvora. Otro fallido wéstern femenino.

acontrafilms (YouTube)