IVÁN REGUERA | Publicado: - Actualizado: 30/3/2017 15:57

Cartel de la película 'Fences'.
Cartel de la película. / Paramount Pictures Spain

¡Que no se enfaden los puristas! Uso el término “teatral” no para despreciar al teatro, que me encanta cuando es bueno, sino para subrayar que suele casar mal con el cine. Es cierto que ¿Quién teme a Virginia Woolf?, Primera plana o La huella son maravillosas, pero generalmente el cine basado en el teatro suele tener problemas porque el cine es sobre todo imagen y el teatro sobre todo palabra. O así lo pienso yo.

El proyecto Fences tiene tantos años como el proyecto Gangs of New York, por poner un ejemplo de esos guiones que pasan décadas de mano en mano u oculto en diferentes cajones de lujosos despachos. Paramount compró (por medio millón de dólares de entonces, una pasta) los derechos de la obra teatral. Fue hace nada menos que 30 años.

Fences, estrenada en Broadway en 1985 y escrita por August Wilson, había ganado el Premio Pulitzer y el Tony y le había granjeado al gran James Earl Jones (Teléfono rojo, volamos hacia Moscú, El imperio contraataca) muy buenas críticas. De hecho, el actor que ha acabado haciendo su personaje en pantalla, Denzel Washington, quedó conmovido cuando lo vio actuar en los ochenta.

Eddie Murphy, que en aquellos años tenía mucha mano en los despachos de Hollywood y era una estrella internacional, se posicionó como el principal novio de este proyecto. Quería no encasillarse en su imagen cómica para afrontar un proyecto “serio”, una película “importante”. Y quizás ganar un Osar. Como director se pensó en Barry Levinson (Rain Man, La cortina de humo), pero no le convenció el guión, que ya entonces le parecía demasiado teatral.

Años más tarde, el brillante productor Scott Rudin (El show de Truman, La red social) se hizo cargo del proyecto y pensó en Denzel Washington como protagonista y como realizador de la cinta. El actor, abrumado por la responsabilidad, le pidió a Rudin que primero debía probar la obra en Broadway. Y así lo hizo, con Viola Davis. Y no le fue nada mal porque la obra llegó a ganar hasta tres premios Tony.

Para su adaptación al cine, Washington reescribió, para su tercera película como director, el guión original. Y lo hizo con la ayuda del dramaturgo Tony Kushner. El resultado es un film muy bien dialogado pero que se hace largo. Y lo dicho: mucho teatro y poco cine.

Y es una pena porque el trabajo de casi todos los actores es excelente (sobre todo el de Washington, que siempre ha sido un intérprete como la copa de un pino) y la fotografía de Charlotte Bruus (La chica del tren) es brillante. Lástima porque Fences intenta emocionar y no lo logra, y es lo más grave que le ocurre a la película. La escena de la trompeta, por ejemplo, con el personaje de Gabriel (lo peor de la función) es patética porque no logra lo que busca: arrebatarnos.

Otras escenas fallidas y que podrían haber sido gloriosas: la pelea entre padre (perdedor) e hijo (ganador) y el momento en el que el marido confiesa a la mujer que ha tenido un crío con otra. Ni Viola Davis está a la altura. Tampoco Washington. Una pena.

A Fences, nominada al Oscar al Mejor actor, actriz, guión y película, le falta cine. Le falta retratar mejor, de forma cinematográfica, esa casa donde sucede todo. Le falta una buena banda sonora, carece de ritmo, de pulso, de chicha, de alma. Es una película que denuncia que en aquellos años un negro sólo podía limitarse a ser jugador de rugby, camarero o basurero, pero no lo hace con solidez. Y su personaje principal (y esto ya es culpa de la propia obra) no tiene las hechuras y la poesía del Willy Loman de Muerte de un viajante. Cae mal.

El Plan B: 

Es por tu bien es una comedia para pasar el rato, humor grueso pero no insultante y que entra de lleno en el cliché (el mundo cuñao, como ya lo hizo Los del túnel) pero que no ofende. Y pasas el rato, sin más.

Si nos entretuvimos con las comedias de Gómez Pereira (antes de ponerse serio y acabar con su carrera), también podemos hacerlo con esta gamberrada. Es por tu bien podría, eso sí, haber sido mucho más burra y valiente de lo que es. Me refiero a parecerse a Los padres de ella (que es su claro referente) o a la estupenda Resacón en Las Vegas. Pero no nos engañemos, que estamos hablando de una película de Telecinco y de Disney.

Paramount Pictures Spain (Youtube)

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