A pesar de los sindicatos

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Aspecto que presentaba la Gran Vía de Madrid a primera hora de la mañana de ayer. / Manuel García.

Pues yo diría que la huelga ha tenido un seguimiento notable, por más que la derecha furiosa supiera el resultado hace semanas. Ellos ya sabían que fracasaría, porque habían dictaminado que quienes trabajaran lo harían libremente y quienes holgaran lo harían por miedo. Es maravilloso analizar la realidad mediante esas ecuaciones, porque así no tienes que cambiar el titular ni aunque falte de su puesto el 50% de la redacción.

Pero lo realmente significativo de esta huelga es que su notable seguimiento ha tenido lugar a pesar de los sindicatos. El triunfo reside precisamente en que se haya celebrado con el pesar y la desgana sindical, después de tres años de crisis brutal acompañada de una mansedumbre inexplicable por parte de UGT y CCOO, que tenían demasiado fláccido el músculo reivindicativo. La mayor agresión a los derechos laborales y sociales de la democracia merecía la mayor huelga. Y no lo ha sido. El seguimiento da fe, pues, del cabreo de la gente con el Gobierno, con la crisis, con los bancos, con Bruselas, con las empresas… y con los sindicatos. Mi impresión es que el seguimiento ha sido algo menor que el de la huelga de 2002. Si tenemos en cuenta que entonces no gobernaba el PSOE –lo que siempre retrae a los del corazón partío-, no había crisis ni el miedo cerval a perder el puesto de trabajo existente hoy, y no se cuestionaba la legitimidad de los sindicatos, el resultado es mejor del que podían esperar ellos mismos.

El éxito, no obstante, no es suyo, sino de los trabajadores de este país. Convendría que los sindicatos no perdieran esto de vista porque el siguiente paso también lo tienen que dar ellos. Ahora les toca reparar su imagen mediante un ejercicio de transparencia y otro de autocrítica. Convendría que informaran de cómo administran sus dineros, para que sepamos hasta dónde llega su dependencia económica y, por tanto, su capacidad de actuación. Es esa dependencia la que explica su convencimiento básico: que se legitiman por el pacto y no por el conflicto. Los sindicatos tienen demasiado interiorizada la idea de defender a los trabajadores en los despachos oficiales, cuando históricamente los han defendido en sus centros de trabajo. Para el medio plazo, además, deben pensar cómo construir su relación con la gente de menos de treinta y cinco años, que siente una desvinculación profunda con el mundo laboral: con las empresas, desde luego, porque resulta muy difícil pertenecer a algo que te ofrece contratos de cuatro días, pero también con los sindicatos, que parecen resignados a existir hasta el día en que su clientela desaparezca por muerte natural. Tal vez no vendría mal sacudirse el aire burocrático y lanzar una mirada audaz hacia organizaciones independientes económicamente, como Greenpeace o Amnistía Internacional, y a sus métodos reivindicativos y de persuasión. En la era de la comunicación global, las batallas se libran en los cerebros de la gente, no en las cocheras de los autobuses urbanos.

El Gobierno ya ha ofrecido negociar las migajas de la reforma laboral y tiene en el antedespacho una reforma de las pensiones. ¿Qué van a hacer los sindicatos? Se equivocarían, a mi juicio, si siguieran anhelando una llamada para firmar el armisticio y participar de esas reformas hasta que Zapatero los vuelva a traicionar. La huelga de ayer no ha sido el punto de llegada, sino el de partida. Y los trabajadores no les van a sacar las castañas del fuego dos veces.


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9 Comments
  1. Ya existen sindicatos sin liberados ni subvenciones del estado says

    Me sorprende que no nombres a la CNT, único sindicato que no recibe subvenciones ni tiene liberados, y cuyos principios de acción directa, pensar globlamente y actuar localmente, tanto han enseñado a organizaciones ecologistas de hoy día.

  2. Jose says

    La huelga ha tendio éxito, gracias a la labor violenta de los piquetes, que cortaron el acceso a las fábricas y rompieron escaparates de tiendas que intentaron sabrir y pusieron silicona en lasw cerraduras de bancos y cajas. Estospiquetes violentos convirtieron lsa huelga en una kale borroca. Deben ser castigados y declarados fuera de la ley por ir contra los derechos de los ciudadanos. El fin no justifica los medios.

  3. IGNACIO says

    Vivimos en una democracia imperfecta, y hay gente que quiso trabajar y no pudo por los piquetes, y gente que quiso hacer huelga y no pudo por «el piquete interno» o porque no se lo podía permitir.
    Creo que el monumental cabreo que tiene la gente con el gobierno se manifestará en los próximos procesos electorales.

  4. Ya existen sindicatos sin liberados ni subvenciones del estado says

    Hay gente que quiere trabajar todos los días y los empresarios no les dan trabajo, prefieren pagar horas extras a contratar a más gente. Así que menos gillipolleces con lo del «derecho al trabajo» solo el día de la huelga, pero el resto del año no. Si la inpección de trabajo y la policía y jueces metiera sanciones y en la carcel a los empresarios que obligan a hacer horas extras y pagan en negro, habría menos paro. !no se cree ni DIos que hay cinco millones de parados y uno ya sin cobrar ningún subsidio!!Mucha economía sumergida que engorda el dinero negro de los empresarios que luego blanquean comprando deuda pública, cuyos intereses pagamos todos con nuestros impuestos!!Se forraron especulando y se siguen forrando con la deuda pública! !La banca nunca pierde!

  5. Javier says

    Estoy de acuerdo con «ya existen sindicatos sin liberados ni subvenciones del estado» gente con las ideas claras, con buen corazon, buenas personas, que dan todo por los demás desde el curro no desde los depachos.

    Lo malo es mala proyección que ve la sociedad en ellos aunque «yo no lo entiendo».

    A veces el fin si que justifica los medios. A veces una huelga necesita «acción», si se quiere conseguir algo.

    No puede haber una manifestación light como si fuese como una abuelita con el perrito por la castellana. Eso lo buscan los burgueses, los que no quieren problemas porque viven muy bien en sus casitas, en sus buenos sillones y en sus buenos negocios.

    Cada uno tiene que luchar como puede. Unos con la ley y en los despachos y otros en la calle. Es ley de vida. Asi ha sido la historia del siglo XIX, XX y seguirá pasando.

    Os deja una frase muy reflexiva.

    «Libertad» ¿ Cuántos han muertos en su nombre?

  6. Irene Lozano says

    Tiene toda la razón el comentario acerca de CNT, un sindicato que no recibe subvenciones ni tiene liberados. Imperdonable olvido por mi parte. Saludos.

  7. tierra de genistas says

    Sí, también *a pesar de los sindicatos*, lentos y conniventes, pero la huelga no habría sido posible sin ellos. Gracias a los trabajadores deberán renovar sus compromisos de clase, y si no lo hicieran habrá que ver si somos capaces de pedir a las ballenas y al lince ibérico que nos acompañen a marchar ante las lujosas sedes obreras para que convoquen a la huelga. Si ellos remolenean… anda!!!! con el conjunto social…
    Saludos

  8. Levante says

    Sí, sí, a la «labor violenta de los piquetes». ¿Y no es violencia la que se ejerce contra los asalariados que no hicieron huelga por miedo al despedo o la no renovación y, por tanto, a ser condenados, ya que vivimos una situación donde es complicadísimo encontrar de nuevo un curro?
    ¿O es que la violencia que ejerce la parte más poderosa no se considera violencia?

  9. Levante says

    Una noticia del día de la huelga.
    Sobre la
    violencia de los malvados piquetes.
    Dada por Luis F. Durán

    «Una integrante de un piquete, herida al ser arrollada ante una imprenta»

    Una furgoneta de reparto ha atropellado a las 20.53 a varios miembros de un piquete que se encontraba en la puerta de la imprenta Bermont, en la avenida de Portugal de Coslada (Madrid), donde se imprimen varios periódicos como ‘La Razón’ o ‘ADN’.

    Una de las personas del piquete resultó herida grave y fue atendida por los médicos del servicio de emergencias Summa-112. Posteriormente, fue trasladada al hospital La Princesa con pronóstico reservado.

    Los miembros del piquete se encontraban a la entrada de la imprenta de forma tranquila. De repente, una furgoneta salió a toda velocidad y les arrolló. La herida tiene 51 años, está afilida a CGT y sufre traumatismo craneoencefálico, hematoma en el cuero cabelludo y contusiones en la cadera derecha y en la muñeca derecha.

    El conductor de la furgoneta ha sido identificado y ha prestado declaración ante la Policía, que mantiene varias unidades en la puerta de la imprenta. Se trata del primer incidente relacionado con la huelga del 29-S que se ha registrado en la Comunidad de Madrid.

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