El hijo de Griñán está en el paro y Arenas en Antequera

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El presidente de la Junta y candidato del PSOE, José Antonio Griñán, y el coordinador regional de IU y candidato de esta formación, Diego Valderas, se saludan anoche poco antes de iniciar el debate electoral en Canal Sur al que no quiso asistir el 'popular' Javier Arenas. / José Manuel Vidal (Efe)

Hay políticos que siguen creyendo que los debates electorales no son un derecho de los ciudadanos sino una concesión graciosa de sus partidos, y que esa discrecionalidad les permite asistir o ausentarse según les convenga. Con un razonamiento tan simple como el asa de un cubo, suelen entender que si las encuestas les son favorables lo mejor es no complicarse la vida y dedicarse al mitineo, donde los suyos les aplaudirán a rabiar en justa correspondencia al transporte en autobús de línea y, en ocasiones, al bocadillo. Por el contrario, los peor parados en los sondeos siempre son proclives a debatir sin desmayo, aun en el horario de la teletienda.

Canal Sur, la televisión autonómica andaluza, había programado anoche un debate entre los candidatos del PSOE, PP e IU a las elecciones autonómicas del 25 de marzo, pero la cosa quedó en un cara a cara entre José Antonio Griñán y Diego Valderas, toda vez que Javier Arenas decidió hacer mutis con el argumento de que ni el escenario ni el árbitro serían ecuánimes. Argumentaba el del PP que no podía prestarse a acudir a un medio cuya falta de neutralidad había sido denunciada por la propia Junta Electoral, al tiempo que proponía celebrar el debate en TVE, cuya imparcialidad, por cierto, fue puesta en cuestión ayer mismo por la propia secretaria general de los populares, María Dolores de Cospedal.

Quienes tengan algo de memoria recordarán que, por razones similares, el PP se opuso a que TVE organizará el cara a cara entre Rajoy y Rubalcaba previo a las pasadas elecciones generales, y que, 550.000 euros mediante, Manuel Campo Vidal y su Academia de la Televisión se encargaron del montaje. Siendo comprensibles los escrúpulos de Arenas para acudir a Canal Sur tras la resolución de la Junta Electoral, llama la atención que no haya tenido los mismos reparos para dejarse entrevistar periódicamente por El Mundo, sobre cuyo director pesa una sentencia del Tribunal Constitucional por vulnerar la libertad de expresión, hecho insólito en la historia del periodismo en España.

Sin Arenas, que estaba a esas horas en Antequera, se inició un debate atípico en el que Griñán fue breado sin piedad por quien está llamado a prestarle apoyo en el hipotético caso de que el PP no obtenga la mayoría absoluta y la suma de socialistas e IU le permita continuar al frente de la Junta de Andalucía. Y cuando, en referencia a Extremadura, se atrevió a recriminar a Valderas la complacencia de su formación con el PP, éste le recordó las alianzas del PSOE en el norte, por el País Vasco y Navarra, “donde ustedes gobiernan  con los requetés”.

Arenas no quiso estar pero estuvo. “Debería haber venido”, empezó diciendo Griñán, mientras se explayaba en su supuesto programa oculto de recortes y arremetía contra la reforma laboral del Gobierno, que, según dijo, nada tiene que ver con la que aprobó el PSOE aunque desencadenara una huelga general. Apremiado por Valderas, se refirió al escándalo de los ERE para afirmar que la corrupción le asquea y que, pese a haberse opuesto a que una comisión de investigación del Parlamento andaluz depurara las correspondientes responsabilidades políticas, había sido la Junta la que había impulsado la investigación judicial de la trama.

De no haber sido por el reconocimiento previo de que las cosas no van muy bien porque hasta su hijo pequeño se ha quedado en el paro y ahora pasa los lunes al sol, escuchando a Griñán hablar de Andalucía cualquiera habría pensado que lo hacía de Silicon Valley. Explicó que presidía la tercera comunidad que más invierte en I+D, que sus 11 parques tecnológicos son la envidia del mundo mundial, que desde el sur de Despeñaperros se exporta a troche y moche por importe de más de 20.000 millones de euros, que son punteros en energías renovables, sector en el que trabajan 44.000 personas, líderes en investigación biomédica y chiripitifláuticos en la industria aeroespacial. Los empresarios andaluces, insistió, son estupendos, la sanidad andaluza es la mejor de España (“¿dónde hay una asistencia bucodental como la nuestra? ¿dónde como aquí se investiga con células madre?”), sus estudiantes los más becados (100.000) y todo ello sin menoscabo de los servicios sociales.

Como Valderas debe de vivir en otra autonomía, le recordó que Andalucía viaja en el furgón de cola del desarrollo, que sus 1,2 millones de parados superan en número a los de Grecia y a la suma de desempleados de diez territorios españoles, que se habían perdido las Cajas de Ahorro y que en la hora y media de debate 75 personas se habrían añadido a las lista del INEM, se producirían dos desahucios, un autónomo bajaría la persiana y una pequeña empresa expiraría. Y por si la amnesia persistía, denunció que los socialistas habían abandonado conscientemente la política de la socialdemocracia y que Griñán hablaba mucho de la izquierda pero no la practicaba.

El de IU sugirió cuáles serían sus condiciones para, llegado el caso, sostener a los socialistas en el poder: la aprobación de una renta básica de ciudadanía y el compromiso de que no habrá recortes en educación, sanidad y dependencia. El PSOE aceptaría cualquier cosa, pero de momento lo tiene entre crudo y poco hecho.

1 Comment
  1. krollian says

    Ciertamente, poco más que añadir.

    Andalucia, como otros lugares de esta diversa piel de toro, adolece de una democracia real. Empezando por una Ley Electoral más equilibrada y justa, una indefensión canalla por parte de estamentos judiciales y políticos a la falta absoluta de rigor fiscal (paraísos fiscales mediante y una nada progresiva fiscalización ciudadana), una enorme falta de pedagogía de toda clase por parte del poder (obviamente el contrapoder cuanto más chiquitito e ignorante mejor), etc.
    En definitiva, tomar a la ciudadanía por tontos distraídos no es nada saludable.
    Me da la sensación que el hartazgo de ciertos sectores cada vez más amplios de la sociedad y la conciencia individual está jugando un papel de reivindicación y movilización muy ejemplar.

    El aparato del PPSOE y otros partidos políticos hacen muy bien los deberes. Han fagocitado la iniciativa social durante muchos años, pero parece que desde hace varios años esta estrategia no se sostiene y está reventando…

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