Enchufes y prebendas deterioran a la 'familia popular'

De izquierda a derecha, la alcaldesa de Madrid, Ana Botella; el presidente de la Asamblea de Madrid, José Ignacio Echeverría; la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, y el presidente madrileño, Ignacio González, brindando durante la recepción organizada por la Comunidad para conmemorar el Día de la Constitución. / Paco Campos (Efe)

Puesto que se avecinan esas entrañables fiestas navideñas con sus reuniones familiares y sus conversaciones sobre la realización personal y profesional, ya podemos imaginar a la expresidenta autonómica madrileña, Esperanza Aguirre, interesándose ante su hijo de 32 años, Alvarito Ramirez de Haro Aguirre, si se encuentra a gusto en el puesto de asesor del gabinete del secretario de Estado de Comercio, Jaime García-Legaz, al que accedió con la llegada al Gobierno central. O al presidente gallego Alberto Núñez Feijóo preguntando a su hermana Micaela si los patrones de Eulen SA, la empresa de la que es apoderada, se sienten satisfechos con las contratas por valor de 1,2 millones de euros que la Xunta les ha adjudicado y con los dos millones más que van a recibir para que gestionen las bibliotecas públicas de A Coruña.

Es muy probable que la correligionaria y competidora inconfesa de Feijóo por el liderazgo del Partido Popular (PP), María Dolores de Cospedal, presidenta en Castilla-La Mancha, inquiera a su querido hermano Ricardo si ha superado el disgusto de no poder dirigir la Fundación Carolina por aquello del qué dirán. La la institución de cooperación cultural con América Latina se nutre del presupuesto de Exteriores y de las aportaciones de empresas privadas, y ha pasado a ser dirigida por el dócil funcionario Jesús Andreu, vinculado a la fundación Faes de Aznar.

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En la conversación del cigarral toledano podrán brotar los consabidos agravios insoportables; si Cospedal tuvo que sacrificar a su hermano e incluso a su marido, Ignacio López del Hierro, que iba a ser nombrado consejero de Red Eléctrica, la vicepresidente Soraya Sáenz de Santamaría no ha tenido más remedio que transigir con el fichaje del suyo, Iván Rosa, por Telefónica. Cierto es que las situaciones no son comparables y que en el caso del marido de la vicepresidenta estamos hablando de una gran empresa privada que da servicio a 200 millones de usuarios en veinte países y no está conectada al presupuesto público.

El repertorio de agravios puede ser tremendo. Con todo respeto, ahí tienen a la esposa del jefe de la oficina económica de La Moncloa, Álvaro Nadal, de directora de Política e Industrias Culturales y del Libro por decisión del secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle, que junto al propio Nadal es uno de los valiosos colaboradores del presidente Mariano Rajoy. Por cierto que ha tenido la sensibilidad de asignar en estas fechas prenavideñas una partida de 399.905 euros para la restauración del magnífico Retablo de Belén de la iglesia de Santa María de la Asunción, en Laredo, una joya gótica que fue declarada bien de interés cultural en 1931 por la II República.

Y sobre Nadal, de navideño apellido, vale decir que es un tipo clave en el diálogo y entendimiento de Rajoy con la señora Merkel, pues no sólo habla alemán como si fuera su lengua materna, sino que conoce a fondo las estructuras del país germano en el que vivió y estudió durante años. Fue Miguel Arias Cañete quien valoró sus conocimientos como responsable del equipo económico del partido.

Y puesto que ha salido el nombre del ministro de Agricultura, ¿no es agraviante que cuatro meses después de acceder al cargo haya nombrado a su concuñado José Ramón Bujanda presidente de la Sociedad Estatal de Caución Agraria? Su sucesor como portavoz económico del PP y actual titular de Hacienda, Cristobal Montoro, también ha hecho lo propio con su cuñado José Miguel Martínez al frente de las Loterías y Apuestas del Estado.

Agravios aparte, nos es dado imaginar al actual presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, interesarse ante su papá, Pablo González Liberal, si se portan bien los senadores del PP, si les aplica muchas multas por inasistencia o si el presidente de la alta Cámara y sin embargo amigo, Pío García Escudero, le ha hecho un buen regalo navideño. Sabemos por el diario Público.es que a sus 86 años, el padre del presidente madrileño se mantiene firme en el cargo de secretario general del Grupo Popular en el Senado, lo que en estos tiempos de tribulación y desempleo para decenas de miles de jóvenes excelentemente preparados, no deja de tener mérito.

No obstante, ¿quién mejor que don Pablo González para velar por las esencias y el ideario de don Manuel Fraga, al que prometió servicio y lealtad hace tantos años…, cuando era ministro de Información y Turismo con el dictador? Fraga, que ciertamente amaba a España, era una gran aperturista y quitó “la censura previa” a la prensa. Le resultó difícil convencer al dictador de las bondades de una prensa sin censura por anticipado, pero, según contaba Manuel Vázquez Montalbán, consiguió sustituirla por multas gubernativas y secuestros de publicaciones. “Pierda cuidado, excelencia, que ya se encargarán esos editores críticos e insidiosos de guardar la viña si no quieren acabar en la ruina”.

Concentración de trabajadores del Parador de Turismo de Ferrol, el pasado viernes, para protestar contra su cierre. / Kiko Delgado (Efe)

¡Qué tiempos¡ ¡Qué pavorosa inteligencia la de don Manuel!, ¿verdad? Nació así “la autorregulación” por miedo. También nacieron entonces los primeros paradores nacionales. Y ahora que han puesto al frente de la magnifica red de Paradores a la ex esposa de Rodrigo Rato, doña Ángeles Alarcó, la quieren privatizar. ¿Cómo se explica el fenómeno de los números rojos en los singulares hoteles de la segunda potencia turística mundial? No lo sabemos. Lo único cierto es que mientras el turismo ha crecido un 15%, la presidenta Alarcó y los nuevos gestores han decidido plantear un ERE, expulsar de sus empleos a una cuarta parte de los 4.600 trabajadores y clausurar varios establecimientos.

En esas reuniones familiares cabe imaginar al presidente madrileño e impulsivo privatizador de la sanidad interesándose por la realización personal de su hermano Pablo González en el nuevo puesto de director de Estudios Comerciales de la empresa pública Mercasa. Con el fiasco de Bankia, en la que entró, vía Caja Madrid, con Rato y abandonó unas semanas antes de la intervención, Pablo se había quedado sin un puesto acorde con su valía. Y aunque es cierto que aprovechó su paso por Caja Madrid para hacerse con el 60% de las acciones, junto con su cuñado Juanjo Caballero, de la sociedad Tecnoconcret, adjudicataria de la explotación del complejo de golf Chamberí, en pleno centro de Madrid, merecía un nuevo cargo.

Hemos de tener en cuenta que la familia del presidente madrileño está compuesta por gente de acción. He ahí a su incansable padre batallando en el Senado, a su eficiente hermano entre el golf y Mercasa, a su esposa Lourdes Cavero de adjunta al presidente de la patronal CEIM, Arturo Fernández, a su hermana Isabel de cuarta teniente de alcalde y responsable de Obras y Cultura de Pozuelo de Alarcón (Madrid) e, incluso, a su cuñada Carmen Cavero, que fue vocal del consejo de administración de Cibeles SA, la corporación industrial de Caja Madrid, y consejera independiente de la entidad con una remuneración que ni siquiera llegó a 200.000 euros el último año.

Entre la gente de acción de las familias cimeras de la gobernación madrileña conviene situar también a la delegada del Gobierno en Madrid y posible candidata a dirigir el PP regional, Cristina Cifuentes, y a su marido, Francisco Javier Aguilar Viyuela. En 1999, cuando Alberto Ruiz-Gallardón presidía la Comunidad de Madrid, nombró a Viyuela director general del Patrimonio Cultural. Duró siete meses en el cargo, pues lo suyo era la arquitectura y el ladrillo. Después de obtener solares de la Comunidad de Madrid, la constructora Nozar, a la que estuvo vinculado, declaró suspensión de pagos en 2009 y fue investigada por Hacienda por un desfase contable de unos 40 millones de euros. Una juez de Madrid declaró “en busca y captura” al propio Viyela por impago salarial. Pero eso no es óbice para que la sociedad Licencias y Certificaciones de Madrid SL, de la que es apoderado, haya sido declarada Entidad Colaboradora en la gestión de Licencias Urbanísticas (ECLU) del Ayuntamiento de Madrid.

Motivos, en fin, de conversación familiar sobre cargos procurados y pendientes de procurar, negocios, enchufes, apoyos y subvenciones no faltan en estas fechas entrañables. Y si de antemano sabemos que cuando los gobernantes son incapaces de hacer el bien a la mayoría suelen concentrarse en beneficiar a determinadas minorías y, por supuesto, a sus familias, sólo nos falta pedirles que no hagan más daño. Y acaso recordarles que ya estamos en el trigésimo puesto mundial en corrupción, que la memoria de la Fiscalía del Estado contabiliza 760 causas abiertas por corrupción política entre prevaricaciones, cohechos, tráfico de influencias y malversaciones de fondos públicos y que, como dice el jurista Emilio Olabarría, “no sabemos si esto es eficiencia judicial o una plaga”. Lo único cierto es que sin ética y honradez la democracia fenece.