La crisis ha creado una mayoría independentista en Cataluña

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Un grupo de 13 diputados de CDC, ERC, PNV, BNG y Amaiur, el pasado día 5, ante el Congreso, con una pancarta en la que animan a participar en la 'Via Catalana', la cadena humana por la independencia convocada por la Asamblea Nacional de Cataluña con motivo de la Diada. / Fernando Alvarado (Efe)

Los nacionalistas de CiU –hoy convertidos en soberanistas, cuando no en independentistas– echan cuentas y siempre llegan a la misma conclusión: si hoy se celebrase un referéndum para pedir opinión sobre la independencia de Cataluña, ganaría el “sí”. Así lo han asegurado a cuartopoder.es fuentes de la dirección de CDC. Según sus cálculos, en los últimos años el independentismo en Cataluña ha ganado adeptos a un ritmo vertiginoso. Y no  han sido tanto los argumentos de los independentistas de toda la vida,  localizados en la formación ERC, que lidera Oriol Junqueras, ni el plan soberanista y/o secesionista de los convergentes, sino los efectos de la crisis los que han provocado el sentimiento masivo entre los ciudadanos de Cataluña de que fuera de España estarían mejor.

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Las fuentes consultadas se atreven a poner cifras a su pronóstico: “Más del 55% de los votantes –asegura un miembro del gobierno de Cataluña- votaría a favor de la independencia. Es un sentimiento mayoritario hoy en Cataluña.” Sin embargo, este nacionalista matiza que “prácticamente el 30% de esos independentistas convencidos son de nuevo cuño. La crisis y lo mal que lo están pasando ellos y su entorno les han hecho exigir un cambio de modelo ya”. Son independentistas que han surgido a raíz de la crisis económica y que, según el relato de la dirección de CDC, consideran que, durante 30 años, Cataluña ha estado aportando a las arcas del Estado más de lo que recibía su población a posteriori y que la solidaridad que no acaba dando sus frutos y permitiendo a otros territorios prosperar, está mal enfocada y no puede perpetuarse. En definitiva, dicho con más o menos virulencia, el eslogan “Madrid ens roba” (Madrid nos roba), ha hecho mella entre la población catalana, cuando han empezado a sufrir los efectos de la crisis. Y se ha extendido la convicción de que lo mejor que puede ocurrir a los catalanes es separarse de España y llamar a la puerta de la UE en calidad de Estado.

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Desde CiU aseguran que, de haberse molestado siquiera en valorar la posibilidad de establecer  un pacto fiscal entre Cataluña y España “no se habría llegado a esta situación, pero la cerrazón del gobierno de España, de Mariano Rajoy, en este caso, nos ha traído hasta aquí”

En todo caso, esa opción ya no está sobre la mesa, aseguran en el gobierno de Artur Mas. “El pueblo de Cataluña ya ha superado esa fase. Ahora se trata de redefinir nuestra relación con España”. Precisamente, la relación entre los gobiernos de Cataluña y España no es tan mala como parece. Pese a las apariencias, hay diálogo fluido entre la Generalitat y el gobierno del PP. Más allá de la reunión que Rajoy y Mas mantuvieron a finales de agosto en el Palacio de la Moncloa , representantes de PP y de CiU se habían venido reuniendo semanalmente en Madrid para tratar de acercar posiciones desde hace varios meses. “Hemos desbloqueado una situación de absoluta incomunicación a la que llegamos en meses anteriores, pero no hemos acercado gran cosa nuestras posiciones –confiesa uno de los interlocutores de los nacionalistas catalanes– y lo que nos hemos dejado claro son las líneas rojas: nosotros, que la consulta es irrenunciable, y ellos, que su límite es la Constitución, que además es inamovible”.

Ya antes de las vacaciones estivales, los hombres de Mas habían deslizado la idea de aplazar la fecha de la consulta hasta 2016. Así lo transmitieron a los emisarios de Rajoy. Pero ese aplazamiento tendría que venir acompañado de un acuerdo que permita realizar la consulta al pueblo catalán de forma legal. En ese punto, Mas y su entorno se muestran inflexibles. “Representamos – repiten  una y otra vez ante los escépticos  emisarios de Rajoy- la voluntad de un pueblo y esa voluntad es mayoritaria. Quieren dar su opinión y decidir su relación con España”. Precisamente, para demostrar el “poderío independentista”, la familia nacionalista, además de la independentista y otros partidos políticos catalanes están movilizando a sus seguidores, para que el próximo  miércoles, 11 de septiembre, Día nacional de Cataluña, una cadena humana a favor de la independencia de Cataluña  demuestre a Rajoy y a los suyos que esa mayoría independentista de la que hablan no es ninguna invención.

2 Comments
  1. jo says

    Mi modesta impresión es que ya es tarde para ‘paños calientes’. Lo único que demandamos la mayoría de catalanes es poder votar sobre nuestro futuro como nación. Y la única respuesta que se nos da desde España es que no tenemos derecho a hacerlo y que la ‘santa’ Constitución nos lo impide. ¡Qué diferencia de talante democrático con la Gran Bretaña! Nosotros queremos que voten los del SI y los del NO, y acatar el resultado, como no puede ser de otra forma. ¿Y ustedes, unionistas? ¿Miedo al resultado, acaso? Qué manera de hacer el ridículo en el panorama internacional…

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