Mónica Oltra: "No descarto una coalición de IU, Compromís y Podemos. Sería la opción ganadora"

Sato Díaz *

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La dirigente de Compromìs, Mónica Oltra, durante la entrevista con cuartopoder.es. / C. P.

Mónica Oltra (Neuss, Alemania, 1969) destaca por sus feroces y claras intervenciones en las Cortes valencianas y en los medios de comunicación contra de las políticas del Partido Popular en esa comunidad. Recientemente, ha recogido los avales necesarios para ser candidata en las primarias de Compromís a la presidencia de la Generalitat Valenciana en los comicios autonómicos del 2015. Es la única candidata de la coalición para este cargo. La actual diputada autonómica recibe a cuartopoder.es en las instalaciones reservadas para su grupo parlamentario en el parlamento valenciano.

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— La Comunidad Valenciana tiene un endeudamiento superior al 30 por ciento de su PIB, está a la cola en índices de transparencia, los casos de corrupción son muy numerosos, la tasa de paro es superior a la media española... ¿Por qué tiene mayoría absoluta aquí el Partido Popular desde 1999?

— Por muchas razones, algunas de ellas las estamos viendo ahora en los tribunales, ya que hicieron trampas en elecciones financiándose de forma absolutamente ilegal. Han construido todo un régimen comunicando de una determinada manera. No contaban lo que pasaba, pasaba lo que ellos contaban y todo lo que estaba fuera de esto era anormal. Lo valenciano, lo normal, lo establecido, era el PP y lo que no comulgaba con esto se situaba al margen. Entroncaron también con una falta de autoestima de la sociedad y hacían ver a los valencianos que ellos eran los portadores del éxito. Encontraron unos eslóganes muy potentes como: "hemos puesto a Valencia en el mapa". Pero nos habían puesto en el mapa de la deuda, de la corrupción, de la indecencia y la vergüenza. Han dado una imagen que no tiene que ver con cómo somos los valencianos. Pero, en fin, estamos en una situación muy difícil, porque tenemos unos indicadores muy malos y tenemos un sistema de financiación que nos obliga a ser ciudadanos de segunda. Somos la comunidad autónoma financiada de manera más injusta de toda España. El sistema de financiación no tiene en cuenta las necesidades de inversión, ni la población, ni que nuestros indicadores nos sitúan en la España pobre. Tendrían que tratarnos como pobres y pagamos como ricos.

— ¿Cuál sería un buen eslogan para presentarse a las próximas elecciones autonómicas?

— Un eslogan que saque a la gente de la tristeza: "vamos a llenar las urnas de sonrisas", además las sonrisas son nuestro logotipo. La gente está triste, desesperada, frustrada. En la Comunidad Valenciana tenemos unos índices de pobreza que están por encima de la media, la pobreza infantil es muy alta... Tenemos que intentar comunicar a la gente que sabemos que está en una situación difícil, pero que tenemos que responder con alegría, porque si perdemos la alegría nos habrán vencido del todo. Tenemos que construir el cambio entre todos desde la alegría y no desde la rabia ni la revancha.

— Será la única candidata en las primarias de Compromís para optar a la Presidencia de la Comunidad Valenciana. ¿Le habría gustado tener otro rival dentro de la coalición? 

Habría sido un compañero, no un rival. No me lo he planteado, pero resulta más cómodo empezar a hacer campaña ya hacia el exterior. Aun así la gente podrá votar o no a Mónica Oltra en las primarias, podrá poner la cruz o no. También habría sido positivo tener a un compañero para compartir ideas...

— Las primarias son abiertas, pero mantienen ciertas cuotas para los partidos de la coalición. ¿Son las primarias ideales, es un paso intermedio o los aparatos de los partidos siguen controlando las listas?

— Aquí no controla ningún aparato, lo que se hace es establecer una serie de equilibrios para que nadie pueda ser anulado, poniendo en valor no sólo el número de votos, sino lo que uno aporta. Igual pasa con las cuotas para las mujeres. Nosotros decimos que no nos gusta una organización vertical donde los que son del partido mayoritario tengan más opciones. No nos gusta que sólo se valore el número. Nosotros en la coalición somos tres partidos, el Bloc, Iniciativa y Los Verdes y luego gente independiente de Compromís. El partido más pequeño es Los Verdes. Tener un diputado en las Cortes de ese partido nos ha dado la posibilidad de meter un discurso medioambiental sólido durante toda la legislatura  y sacar temas a la palestra que otros partidos no suelen sacar. Y el medio ambiente es el mayor reto que tiene ahora el ser humano globalmente. Eso aporta mucho valor de discurso ideológico y no podemos prescindir de eso porque no sean mayoritarios. Además, en nuestras primarias, no es el partido el que pone al candidato, sino que dentro de los distintos candidatos de cada partido, la gente pone al que más le gusta, pero tiene que haber alguno de cada fuerza representado. Uno de los motivos por los que esta democracia está siendo fallida, con este discurso rupturista que ahora está tan de actualidad, es porque seguimos basando la democracia en que mande el que tiene mayoría, mientras que yo creo que hay que decir no a la tiranía de la mayoría. El reto de la democracia debe ser no sólo que se imponga la mayoría, sino hacer que todos seamos visibles. Nuestro sistema de primarias "no es perfecto, más se acerca a lo que siempre soñé", como dice la canción de Pablo Milanés.

 Según las encuestas, pierde la mayoría absoluta el Partido Popular. ¿Hay posibilidad de convergencia preelectoral entre fuerzas de izquierdas?

— Parece que vamos a votar muy diverso, no va a haber ningún partido con mayoría absoluta, por lo que el PP no gobernará. A partir de ahí, soy una defensora del diálogo. Sí hay posibilidades de una convergencia. Esto, siempre, en función de las prioridades políticas que marquemos, porque hay varias maneras de verlo. Estamos en un sistema electoral que perjudica la diversidad y dirige los parlamentos al bipartidismo, pero también es valioso que haya una oferta electoral amplia, así cada persona puede votar lo más cercano a su manera de pensar. Teniendo en cuenta que el sistema electoral perjudica esto y que hay fuerzas políticas que somos muy afines, quizás nos podamos enriquecer mutuamente. No me gusta, sin embargo, el tema de esconder las siglas, estamos muy orgullosos de la nuestra y no la queremos esconder. Se puede converger sin esconder las siglas. Habrá que ver.

— No descarta, entonces, una coalición antes de las elecciones de fuerzas como Izquierda Unida, Compromís, Podemos...

— Yo no lo descarto. Sería la opción ganadora, la que podría ganar al PP.

— Usted dejó Izquierda Unida en 2008...

— No. Me dejaron ellos a mí.

— Quiero decir que viene de una tradición comunista, de las Juventudes Comunistas, ahora es miembro de una coalición de partidos con tendencia al nacionalismo. ¿Cuál es su visión del modelo territorial en España? ¿Qué relación entre la Comunidad Valenciana y el Estado español propone?

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Mónica Oltra en otro instante de la conversación. / C. P.

— Compromís es una coalición que bebe de tres patas: la izquierda, el ecologismo político y el valencianismo político. Son tres patas necesarias y no nos definimos por una de esas en solitario. Creo que debemos ir a un modelo federal, en nuestra organización hay gente que quiere ir más allá y gente que piensa que como estamos, estamos bien. Creo que el consenso está en un Estado federal. Esto debe darse en un proceso por el cual se cambie la Constitución, un proceso que hemos denominado "reforma constituyente". Hay dos polos, los que quieren una reforma rapidita desde el Congreso y los que quieren un proceso constituyente y crear otra constitución desde cero. Hay una tercera manera, valorar lo que tenemos, no tirar la historia a la basura, pero haciendo una reforma con tintes abiertos donde la gente pueda participar desde las asambleas de base, de barrio y la sociedad civil organizada. Luego, enmarcarlo todo dentro de la Unión Europea, que tiene que avanzar, respetando las identidades de cada uno, porque no es lo mismo el País Vasco que Castilla y León, ni Galicia que Murcia y no se les puede dar el mismo trato. Para mí, las unidades administrativas más eficientes son las que tienen el tamaño de las Comunidades Autónomas, desde las que gestionar la sanidad, la educación... También hay competencias como la defensa que tienen que pasar a la Unión Europea, porque no tiene sentido que haya 25 ejércitos, es un gasto enorme, podría haber uno solo. Lo ideal para mí sería que no hubiera ninguno, pero en lo real, no tiene sentido que haya 25. Igual que en medidas laborales, fiscales... Con la Unión Europea hemos empezado la casa por el tejado, con la moneda única, y así nos va...

— Compromís ha gobernado en algunos municipios. En Muro de Alcoi, por ejemplo, han impulsado la Economía del Bien Común. ¿Qué es este proyecto? ¿Cómo es un municipio gobernado por su coalición?

— Este es un proyecto que sigue los parámetros de Christian Felber, que entronca en Schumacher, con la afirmación de "lo pequeño es hermoso". Este modelo apuesta por el intercambio entre iguales y la gestión a escala pequeña. El neoliberalismo exacerbado, lo que hace es primar desde las contrataciones públicas a los grandes. Esto es lo contrario, primar la pequeña escala, el intercambio entre iguales, la economía que reparte y distribuye beneficios, y no generar grandes plusvalías para unos pocos, sino generar la posibilidad de una vida digna distribuyendo, evitando el capitalismo caníbal que genera desigualdades.

— Ayer (por el jueves) denunció al Consell valenciano por prevaricación y malversación...

Han incluido 1.178 millones de euros en el presupuesto como ingreso de un fondo de competitividad que no tiene cobertura legal porque no están en los Presupuestos Generales del Estado. Los han presupuestado sin tener una ley que les ampare para ello, están presupuestando contra la ley. Hay un informe de la autoridad fiscal, ese engendro nacido de la modificación del artículo 135 de la Constitución, en contra de esta medida. Queremos que un tribunal establezca qué se puede hacer y qué no. Si un gobierno del PP puede hacer esto, supongo que otros lo podrán hacer. En realidad lo que queremos es que se establezca un presupuesto judicial, para que cuando alguien haga unos presupuestos sociales que pongan a las personas en el centro, con el derecho a la vivienda, a la salud... no pueda venir ningún juez a decir que está prevaricando, que no está cumpliendo con el artículo 135 de la Constitución. No es que queramos inhabilitar a este Gobierno, queremos que los jueces sienten un precedente que valga para todos.

— El viernes pasado el fiscal general de la Comunidad Valenciana se querelló contra Francisco Camps. ¿Le ha sorprendido?

— Era esperable. Valmor es uno de esos temas podridos en los que se veía venir que los tenían que imputar. Nosotros presentamos en septiembre del 2013 una denuncia al Tribunal de Cuentas poniendo una serie de irregularidades sobre la mesa, para que la fiscalía depurase las responsabilidades penales que se pudieran derivar de esto. PSPV y EU presentaron querellas en este sentido. Esta querella es consecuencia de ello y previsiblemente llevará a la imputación de Francisco Camps. Valmor es una empresa privada de amiguetes del PP que genera beneficios a través de la Fórmula 1, mientras que con dinero público, a través del Circuito del Motor, pagan las facturas. Cuando hay un agujero de 30 millones de euros, Camps avala con dinero de la Generalitat el proyecto, es decir, socializa las pérdidas. Fabra, cuando llega, compra Valmor con la excusa de que el aval ya estaba. Ese aval era nulo, como pusimos de manifiesto. Se hizo sin las previsiones legales, la ley pone requisitos para extender un aval y se los saltaron. A Camps lo imputarán, pero Fabra está vinculado. Todo esto empieza cuando Ecclestone, el multimillonario, llega a Valencia y dice que habrá Fórmula 1 si gana el PP. Lo que empieza así tiene que acabar en los tribunales. Fue una coacción intolerable en una democracia.

— Para finalizar. Imagínese que resulta elegida presidenta de la Generalitat Valenciana. ¿Quién le gustaría que estuviera en la Moncloa como presidente del Gobierno para mantener las negociaciones pertinentes?

— Intentaré entenderme con cualquiera. Preferiría que no fuera Rajoy. Puestos a soñar, Joan Baldoví, que es nuestro diputado en el Congreso, pero esto es muy partidista. Si fuera presidenta, preferiría que el presidente no fuera Rajoy y, si es posible, que no fuera nadie del bipartidismo tradicional.

(*) Sato Díaz es periodista.