Cumplir las leyes que nos hemos dado

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Santi Potros’ abandona la prisión de Villena el 4 de diciembre de 2014. / Efe

Lo que nos diferencia a los países democráticos de los que no lo son es que los demócratas cumplimos las leyes que nos hemos dado aunque puntualmente no nos beneficien. Por eso, critiqué duramente la “doctrina Parot, aquella interpretación retroactiva y contra reo de la ley para prolongar artificial y arbitrariamente la prisión de algunos etarras que fue tumbada por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos y que, en palabras de un juez, no era otra cosa que “el denodado intento de los custodios de la legalidad de hacerse trampas al solitario”; o la nueva decisión del Supremo (por 9 votos frente a 6)  sobre la transposición de la Decisión Marco 675/2008 de la UE sobre reconocimiento mutuo de penas y medidas privativas de libertad, de nuevo en sentido contrario al pretendido por la Unión Europea y con la exclusiva finalidad de mantener en prisión unos años más a algunos etarras al no descontarles las penas cumplidas en Francia del tiempo máximo de cumplimiento en España. Una chapuza que Europa nos volverá a tirar abajo. Da la impresión de que, como es año electoral, algunos han entrado ya en campaña.

Como los cómputos de las prisiones de los etarras suelen ser controvertidos, quiero elogiar la forma en la que el juez Fernando Andreu ha acordado el reingreso en prisión de Santiago Arrozpide Sarasola, Santi Potros, uno de los jefes de ETA más sanguinarios, que ordenó el atentado contra el Hipercor de Barcelona, con 21 muertos y 45 heridos, por el que fue condenado a 790 años de cárcel.

El terrorista fue puesto en libertad el pasado 4 de diciembre por la Sección Primera de la Audiencia Nacional tras descontarle los 10 años de prisión que cumplió en Francia por aplicación de la Decisión Marco, pero esa resolución, está pendiente de recurso ante el Tribunal Supremo, que previsiblemente la anulará, por una interpretación más que discutible y que va en sentido contrario al de la citada normativa europea. [Lea el auto que concede la acumulación a Santiago Arrospide].

Sin embargo, el juez Andreu ha cumplido estrictamente la ley, pues persigue a Potros por dos causas para las que Francia no concedió la extradición, es decir, que no se le podía juzgar por ello. Se trata del intento de asesinato del que fuera fiscal general del Estado Luis Antonio Burón Barba y del atentado con un coche-bomba contra un vehículo de la Guardia Civil, en el que resultó muerto el viandante Juan Fructuoso Gómez que se encontraba en las inmediaciones.

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El juez Fernando Andreu. / Efe

Lo que ocurre es que el Tratado de Extradición establece que tras el cumplimiento de su condena, el terrorista tiene un plazo de 45 días para abandonar el país o podrá ser perseguido por aquellos delitos por los que no se concedió su extradición, como así ha ocurrido. No deja de ser curioso que Santi Potros decidiera permanecer en España, en concreto en Lasarte-Oria, donde nació el 2 de febrero de 1948, en lugar de esperar la decisión del Supremo sobre la aplicación de la Decisión Marco en Hendaya o cualquier otra localidad del país vasco francés, que le hubiera evitado la detención. A punto de cumplir 67 años y después de haber pasado los últimos 27 de forma ininterrumpida en cárceles francesas y españolas quizá pensó que le iban a dejar en paz. Un error que purgará en la cárcel.

Porque, de entrada, Santi Potros pasará en prisión preventiva el tiempo que resta hasta que se celebren los dos juicios que tiene pendientes, lo que no es probable que se celebren antes de año y medio. Y, eso sí, aunque fuera condenado a otros 60 años, esa nueva pena no afectaría al límite máximo de cumplimiento en España, puesto que ya estaba condenado al máximo y esas penas se acumulan.

Además, es muy probable que para entonces el Tribunal de Luxemburgo o el de Derechos Humanos de Estrasburgo hayan dado otro repaso a España por las irregularidades en la transposición de la Disposición Marco 675/2008 y se le vuelvan a descontar los 10 años de condena que Potros pasó en Francia y pueda quedar en libertad.

En todo caso, en esta ocasión la persecución del etarra se ha realizado conforme a las leyes que nos hemos dado, como deben hacer los demócratas.