El Gobierno británico recuerda a Margallo que los gibraltareños decidirán su futuro

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El ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación, José Manuel García-Margallo a la derecha, y su homólogo británico, Philip Hammond  durante la rueda de prensa conjunta, tras el encuentro que  mantuvieron este jueves en el Palacio de Viana, / Javier Lizón
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, a la derecha, y su homólogo británico Philip Hammond durante una rueda de prensa conjunta tras el encuentro que mantuvieron este jueves en el Palacio de Viana, / Javier Lizón

El jefe de la diplomacia española declaró la guerra sorda a las autoridades gibraltareñas aun antes de la crisis de los bloques, en el verano de 2013, y la ha mantenido desde entonces. Sin embargo el jueves recibió una muestra más de su colega británico, Philip Hammond, de que la metrópoli no va a prescindir de la opinión democrática de los 26.000 gibraltareños para decidir el futuro de esa punta del territorio peninsular de 6,5 kilómetros cuadrados. Hammond manifestó claramente la apuesta de Londres por el Foro Tripartito que dejó en suspenso la última ministra de Exteriores del PSOE, Trinidad Jiménez, pidió que se respete la franja de agua gibraltareña y no se siga sometiendo a la población a las largas esperas para cruzar la aduana.

El ministro español de Exteriores, José Manuel García-Margallo y Marfil, optó desde que llegó al cargo en diciembre de 2011 por ignorar a las autoridades gibraltareñas y se ha caracterizado por una política agresiva hacia la colonia británica, un término que no gusta a los gibraltareños, tanto en sus acciones como en sus declaraciones, perjudicando de paso con las colas y controles en la aduana a los 10.000 trabajadores españoles que cruzan diariamente para ganarse el pan en Gibraltar y al comercio de La Línea de la Concepción y de otras poblaciones del área. La última intervención polémica del jefe de la diplomacia ha sido nicomédica (por detrás) para evitar que el ministro principal de Gibraltar, el socialista Fabián Picardo, pronunciase el 3 de febrero una conferencia en el Foro Europa de Madrid, presentado por el embajador de Reino Unido.

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Margallo tuvo que reconocer en la Comisión de Exteriores del Congreso de los Diputados que había intervenido para que el mencionado foro, que se caracterizaba por su pluralidad, suspendiera la programación de Picardo. En respuesta al portavoz del PNV, Aitor Esteban, el ministro afirmó que “no aceptamos el título de ministro principal de Fabián Picardo porque no reconocemos la validez de la Constitución de Gibraltar de la que emana ese título” y que por eso “expresé que no me parecía lo más útil que un embajador británico acreditado en Madrid presentase al señor Picardo para exponer tesis rotundamente falsas”. Margallo incidió en la consideración histórica de Gibraltar como “colonia” por parte de la ONU y, tras afirmar que “ningún español que sea español reconoce a las autoridades gibraltareñas” consideró coherente su veto a Picardo con su política exterior y con independencia de si ayuda o no en las relaciones con el Reino Unido.

Más allá de la influencia del titular español de Exteriores, lo cierto es que el ministro principal vetado en el mencionado foro pronunció su conferencia en Madrid en la fecha señalada y ofreció sobrados motivos para el diálogo de buena vecindad. Reconozca Margallo o no a los representantes democráticamente elegidos por los gibraltareños, las recomendaciones de la Comisión Europea sobre los bloques, las colas en la aduana y el tráfico de tabaco no refrendan las medidas del Gobierno español y, por otra parte, también es cierto que las autoridades gibraltareñas han sido y son decisivas para que unos 30.000 españoles reciban sus pensiones de jubilación tras haber trabajado en la Roca.

Al margen de los trámites y dificultades que ayer mismo tuvieron que sortear los periodistas de la televisión gibraltareña GBC, Jonathan Scott, y del Gibraltar Choricle, Dominique Searle, para poder acceder en el último minuto a la rueda de prensa en el Palacio de Viana de Margallo y Hammond, el británico introdujo el trato a Gibraltar en la conversación, que básicamente giró sobre la reforma de la UE y el desafío de Rusia en Ucrania. El secretario del Foreing Office consideró “inaceptables” las reiteradas incursiones de buques de la Guardia Civil en aguas gibraltareñas, abogó por el cumplimiento de los acuerdos de Córdoba para que el aeropuerto del istmo pueda volver a funcionar y recordó a Margallo que Reino Unido mantiene el compromiso del Foro Trilateral de Diálogo, lo que significa que no adoptará ninguna decisión sin contar con la población gibraltareña. A continuación reportó a Picardo el contenido de la conversación y éste lo transmitió al pleno parlamentario.

El ministro español mantuvo sus posiciones contrarias al Foro Trilateral e informó a su colega de que ya está en marcha un carril para agilizar el paso de la frontera a los trabajadores habituales. Previamente, Margallo anunció en la cadena Cope su intención de cerrar el Instituto Cervantes en Gibraltar con el argumento de que es muy costoso, casi todos los alumnos son militares británicos y si quieren aprender español, que se lo paguen. Fuentes gibraltareñas negaron que los alumnos sean militares y recordaron que la sede del Cervantes la sufraga un empresario de Gibraltar. En todo caso el ministro dio a entender que el cierre ya está decidido.

2 Comments
  1. Piedra says

    Margallo, que fallo (de la naturaleza)

  2. sergio says

    España es una democracia fallida paro masivo.corrupción.explotación laboral.sueldos de miseria.si fuera gibraltareño pensaría igual.España no gracias.

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