SATO DÍAZ | Publicado: - Actualizado: 6/1/2017 14:04

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Vista de la ciudad de Madrid visiblemente afectada por la contaminación atmosférica. / Ecologistas en Acción

El informe publicado hoy por Ecologistas en Acción sobre la calidad del aire que respira la población española no deja lugar a dudas. Si se tienen en cuenta los valores que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS), más sensibles a la protección de la salud que los límites legales establecidos en el Estado español y en la Unión Europea, la población española que respira aire contaminado es de “44,7 millones de personas”, es decir, un 95,5% de la población. Esta cifra descendería hasta un tercio aproximado de la población, es decir 15,5 millones de personas, si se tienen en cuenta los parámetros establecidos por la normativa europea y estatal, la Directiva 2008/50/CE y el Real Decreto 102/2011, respectivamente.

“Para evitar que muchas zonas aparezcan como contaminadas, se recurre al maquillaje legal de fijar unos límites de contaminación considerablemente más laxos que los recomendados por la comunidad científica y la OMS para ciertos contaminantes”, informa al respecto Ecologistas en Acción. Además, cabe destacar que el mismo documento muestra que “un 93,9% del territorio, o la práctica totalidad de los cultivos agrícolas y los ecosistemas naturales españoles soportan una contaminación atmosférica superior a la recomendada legalmente”.

Según destaca la organización ecologista, un total de 27.000 muertes prematuras se producen en España anualmente como consecuencia de la contaminación atmosférica y próximamente podría llegar al Tribunal de Justicia Europeo un procedimiento de infracción contra España iniciado por la Comisión Europea por el incumplimiento de la normativa sobre la calidad del aire. El informe también subraya que, frente a la gravedad de estos datos, los ciudadanos no reciben la información adecuada sobre el tema.”Para la elaboración del presente informe ha sido necesario recabar información de las páginas web del Estado y de las Comunidades Autónomas, buena parte de la información ha debido solicitarse directamente a los organismos responsables por no estar disponible o no ser accesible en sus páginas web, resultando, por lo tanto, inaccesible y a menudo ininteligible para el público”, explica al respecto Ecologistas en Acción.

Además, los contaminantes atmosféricos tienen efectos nocivos sobre la salud vegetal y los ecosistemas. En relación con esto, el informe advierte que “la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) destaca a Italia y España como los dos países europeos con mayores daños de la contaminación por ozono sobre la agricultura”. Dichos contaminantes, sobre los que se ha basado el estudio para calcular la población y el ecosistema dañado, son las partículas en suspensión (PM10 y PM2,5), el dióxido de nitrógeno (NO2), el ozono troposférico (O3) y el dióxido de azufre (SO2). De estos, el contaminante que tiene una mayor afectación sobre la población y extensión es el ozono troposférico. Los ecologistas exigen, además, una mayor implicación por parte de las administraciones en la medición de los niveles de determinados contaminantes. “Haría falta un mayor esfuerzo de las Comunidades Autónomas por ampliar los equipos de medición e incrementar la captura de datos”, informa la publicación.

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Uno de los gráficos del estudio de Ecologistas en Acción que mide la incidencia que tuvo en la salud el Ozono 03 durante el año 2014 según los territorios. / Ecologistas en Acción

“La principal fuente de contaminación en las áreas urbanas, donde vive la mayor parte de la población, es el tráfico rodado. En determinadas áreas fabriles y en el entorno de las grandes centrales termoeléctricas de carbón y petróleo son estas fuentes industriales las que condicionan de manera decisiva la calidad del aire”, analiza la organización ecologista, que valora que “en las áreas suburbanas y rurales el problema fundamental obedece a las transformaciones químicas de los contaminantes originales emitidos por el tráfico urbano y las industrias para formar otros secundarios como el ozono”. Por ello, concluye: “hoy en día no hay apenas territorios libres de contaminación atmosférica” en el Estado español.

Por otra parte, el estudio recuerda que en muchos casos no existen los Planes de Mejora de la Calidad del Aire y en otros casos apenas tienen efectividad “por falta de la voluntad política de acometer medidas estructurales”. “El Plan Aire elaborado por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente no es más que un documento de buenas intenciones, sin rango legal, ni mecanismos eficaces, ni financiación, para que las Comunidades Autónomas y municipios adopten las medidas necesarias para reducir los niveles de contaminación”, aseguran desde Ecologistas en Acción. Sin embargo, los costes sanitarios en relación con dolencias derivadas de la contaminación del aire son muy elevados, “representan un 2,8% del Producto Interior Bruto (PIB) español” y explican al respecto que “aunque los cambios necesarios en los modos de producción y en el transporte implican importantes inversiones, los beneficios se estima que superan entre 1,4 y 4,5 veces” a dichos costes.

“Ligera reducción en la contaminación”

A pesar del desolador panorama que muestra este trabajo de Ecologistas en Acción, en las conclusiones del informe consideran que “se mantiene una ligera reducción de los niveles de contaminación de dióxido de nitrógeno y dióxido de azufre respecto a los valores alcanzados en 2008 y años anteriores, reducción que en 2014 se amplía por la coyuntura meteorológica al ozono troposférico y que contrasta con el incremento de los niveles de partículas PM10 y PM2,”. Sin embargo, los niveles siguen estando por encima de lo que exigen las normativas estatal y europea, y más aún a los niveles que dictamina la OMS. Los ecologistas asocian esta reducción a cinco causas: la reducción del tráfico como consecuencia de la crisis económica; la disminución de la actividad industrial motivada también por la coyuntura económica; las mejoras en las emisiones de gases contaminantes por parte de los nuevos vehículos; el desplazamiento de la generación eléctrica en centrales de carbón y petróleo por la procedente de las energías renovables como la solar y la eólica; y, por último, la reubicación de antiguos medidores anteriormente orientados al tráfico hacia zonas rurales.

Como soluciones a este problema medioambiental y de salubridad pública, Ecologistas en Acción propone: “la reducción del tráfico motorizado en las áreas metropolitanas, disminuyendo la necesidad de movilidad con un urbanismo de proximidad y potenciando en las ciudades el transporte público, en especial el eléctrico, y los medios no motorizados como la bicicleta o el tránsito peatonal”. Además, consideran que “la reconversión ecológica del transporte interurbano desde la carretera a un ferrocarril convencional mejorado y socialmente accesible” debe ser otra línea de trabajo para las administraciones públicas, así como “la recuperación de los estímulos para la generación eléctrica renovable, en sustitución de las centrales termoeléctricas a partir de combustibles fósiles”. Por último, la ONG añade a sus propuestas “la adopción generalizada de las mejores tecnologías industriales disponibles para la reducción de la contaminación”.

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