Sólo 11 de cada cien trabajadores españoles aprovecha la crisis para estudiar

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La Ministra de empleo, Fátima Báñez. / Juanjo Martín (Efe)

Apenas once de cada cien españoles en edad laboral está aprovechando la crisis económica para estudiar y formarse. Es un porcentaje irrisorio, una "montaña holandesa" diría el escritor Cees Nooteboom, gran estudioso del alma castellana, pero el Gobierno destaca que estamos por encima de la media europea. La ministra de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, ha proporcionado tan estupendo y edificante dato en una respuesta por escrito al diputado de Convergencia Democrática de Cataluña (CDC), Carles Campuzano, portavoz de CiU en materia social, y ha atribuido al gran esfuerzo de las administraciones el hecho de que 2,2 millones de trabajadores con edades comprendidas entre 25 y 64 años participen en acciones formativas.

Según Campuzano, cabía esperar mejores resultados de los recursos de los sistemas públicos de formación durante la larga recesión que comenzó en 2008. Pero con independencia de que el saber no ocupe lugar, es lo cierto que el aprendizaje permanente ha aumentado muy poco en los peores años de la crisis. “Estas tasas se miden como el porcentaje de personas de 25 a 64 años que cursan estudios reglados o no reglados, y se han mantenido estancadas en España sin llegar a alcanzar el 11%", subraya el diputado de CDC.

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Según los datos oficiales, desde el año 2006 hasta 2009 el porcentaje se estabilizó en el 10,4%, produciéndose un ascenso hasta el 10,8% en 2010, y un crecimiento de una centésima, hasta el 10,9% en 2013. La evidencia de que las autoridades gubernamentales no han ayudado a los trabajadores españoles golpeados por la crisis a “reinventarse” queda clara. Es más, la brillante idea de los contratos bonificados de formación y empleo ha dado lugar al enorme fraude detectado por Comisiones Obreras (CC.OO) y plasmado en un informe publicado en exclusiva por este diario.

Claro que en esta materia, como en tantas otras, el que no se consuela es porque no quiere. Y he ahí a la ministra Báñez haciendo malabarismos en la barra de la media europea. El promedio de participación en el aprendizaje permanente en la Unión Europea (UE) era del 9% en 2012 y subió al 10,5% en 2013. Los porcentajes oscilaban entre el 31,6% de Dinamarca, el 28,1% de Suecia y el 2,0% de Rumanía y el 1,7% de Bulgaria.

Con todo, como el cultivo de la materia gris interesa mucho al país, empezando por los que detentan el capital, el Gobierno promete a Campuzano que se va a volcar en un “plan estratégico” para la mejora y el incremento de la formación de los ciudadanos a lo largo de la vida, en colaboración con “todas las administraciones públicas”. Y añade la siguiente parrafada burocrática: “La fortaleza principal del Plan estratégico es la cooperación de las Administraciones educativas para incrementar la participación en el aprendizaje permanente y conseguir que la población adulta adquiera el mayor nivel posible de educación y formación, mediante una continua actualización y adquisición de las competencias necesarias que aseguren la realización personal, profesional y social de todos los ciudadanos, a través de una oferta que se ajuste a sus necesidades formativas y a los condicionantes personales, familiares y sociales de las personas adultas”.

A continuación incluye el reconocimiento de las competencias profesionales adquiridas por experiencia laboral, regulado y acreditado con los consiguientes diplomas a partir de 2009 por el anterior gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, y agrega la puesta en marcha del portal Aprende y la herramienta informativa inFormate. Con estos instrumentos las autoridades quieren dar a conocer las diferentes opciones formativas y los itinerarios existentes y sus conexiones para que las personas adultas puedan organizar y orientar la experiencia de aprendizaje, "rentabilizando su tiempo y esfuerzos".

Según las encuestas y estudios realizados, las cinco áreas de estudio y aprendizaje que más han crecido desde 2008 son la hostelería y el turismo –incluido el aprendizaje de inglés--, con un porcentaje del 60%, seguida de las actividades deportivas relacionadas con el ocio, de la asistencia sanitaria y social, del transportes y, en último lugar, con un 34% de la formación industrial, que incluye la mecánica, la metalurgia, la química y la electrónica entre otras disciplinas.