LUIS DÍEZ | Publicado: - Actualizado: 11/1/2017 09:12

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El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, durante la comparecencia por su reunión con Rodrigo Rato. / Fernando Alvarado (Efe)
Actualización de las 14:00 horas con el cierre de la comparecencia.

La reunión del ministro Jorge Fernández Díaz con el exvicepresidente Rodrigo Rato, imputado en delitos de corrupción económica, se produjo a petición del propio Rato para que le mantuvieran la escolta y la protección de su entorno, según ha declarado el titular de Interior durante su comparecencia en el Congreso. El ministro no se movió ni un milímetro de esta versión inicial, aunque la mejoró diciendo que “no sólo son tuits, sino amenazas más serias”. Todos los portavoces menos el del PP, Francisco Márquez, y el diputado Carlos Salvador, de Unión del Pueblo Navarro, consideraron increíble esa versión y reclamaron su dimisión. Según Fernández Díaz, el presidente Mariano Rajoy no supo nada del encuentro hasta que se publicó en la prensa. Entonces “le llamé yo para informarle del asunto”. Pese a la insistencia del portavoz de Izquierda Plural, Ricardo Sixto, el ministro se negó a entrar en detalles.

De “milonga”, “corte de mangas” a los representantes de la soberanía nacional y “contradictoria” con las palabras del propio Rato calificaron los portavoces la versión de Fernández Díaz antes de reclamar su dimisión por decoro democrático y por el daño que supone que el máximo responsable de los agentes que realizan la investigación reciba al presunto delincuente investigado. Pero Fernández Díaz rechazó la posibilidad de dimitir y nada más terminar la comparecencia, de 9:30 a las 14:00 horas del viernes, 14 de agosto, fue expresamente respaldado por el presidente Rajoy. Solo en respuesta a Aitor Esteban, del PNV, admitió que en el comunicado oficial pudo haber un error al poner que el encuentro fue para tratar temas “personales” en vez decir temas de “seguridad”. El socialista Antonio Trevín llegó a preguntarle irónicamente si “le habían blindado la vespa azul que el imputado utiliza para pasear por Gijón”. El ministro lamentó especialmente la acusación del PSOE ante la Fiscalía del Estado y amenazó con una querella por injurias y calumnias al tiempo que intentó descalificar a Pedro Sánchez por no votar contra una iniciativa sobre el derecho de Cataluña a decidir. La portavoz de UPyD Rosa Díez anunció que pedirá un careo entre él y Rato ante el juez de la Audiencia Nacional que investiga los delitos cometidos en Bankia bajo la presidencia de Rato.

Fernández Díaz, indumentado con traje azul y corbata del mismo color, se escudó en la “honorabilidad” de las Fuerzas de Seguridad para rebatir las preguntas sobre su posible intervención en la investigación y aseguró que desconoce las causas que se siguen contra el exvicepresidente y correligionario. Aunque mantuvo la compostura, insistió una y otra vez en el ejercicio de su competencia como responsable de la seguridad del exvicepresidente y su entorno –no aclaró si el “entorno” es su familia o las novias y amigos y amigas de Rato– y dijo que le había recibido como a otras muchas personas, “incluso se quedarían sorprendidos si les dijera cuáles, no sé si imputados o no”. Aunque su línea de defensa fue muy endeble, invocó reiteradamente su obligación de “mantener el secreto y la discreción”.

El ministro comenzó su intervención informando de la detención en Rumanía del presunto asesino de las jóvenes de Cuenca, Laura y Marina, (todos los portavoces transmitieron las condolencias a las familias y felicitaron a la policía por su diligente actuación), y ya sobre Rato precisó que las primeras informaciones periodísticas contenían varios errores: “Le recibí el día 29 y no el 22 de julio, y el encuentro duró una hora y no dos”. Atribuyó mala intención a la información porque el 22 de julio Rato acudió a la Audiencia Nacional y se negó a declarar. Para demostrar que el encuentro no tenía ninguna intención oculta manifestó que se había celebrado “con luz y taquígrafos” (luego precisó que solo estuvieron él y Rato, aunque durante la espera mientras él llegaba de un acto en el Palacio de Viana, sede de Exteriores, el exvicepresidente estuvo acompañado de su jefe de Gabinete) y “a plena luz del día”. Cuando salía Rato entraba el presidente del Ateneo de Madrid, Enrique Tierno.

“La reunión se produjo porque yo consideré que era mi deber, más allá de mi comodidad, atender esa petición. Si la hubiera hecho en un piso franco, una cafetería o una gasolinera habría sido reprochable. Si la celebré en el Ministerio es porque ni legal ni éticamente era reprochable“. Luego añadió que “decenas y decenas” de personas han pasado por el Ministerio del Interior y han sido recibidas por el ministro “por motivos semejantes y especialmente sensibles y complejos como el del señor Rato”. También justificó su reserva sobre el encuentro “porque era mi deber guardar silencio”. Lamentó la “voracidad electoralista” y la falta de confianza de la oposición antes de aclarar que se trató de “cuestiones relacionadas con la seguridad de mi interlocutor”. “El señor Rato vino a hablar conmigo de una fundada preocupación por su seguridad privada y me expresó su especial preocupación ante las graves amenazas a él y a su círculo más próximo, tanto de palabra como en las redes sociales”. Mostró más de 400 twits “ofensivos” contra Rato.

Jorge Fernández Díaz, durante otro momento de su comparecencia en el Congreso. / Fernando Alvarado (Efe)
Jorge Fernández Díaz, durante otro momento de su comparecencia en el Congreso. / Fernando Alvarado (Efe)

Aclaró que en su condición de exvicepresidente, Rato tiene un servicio de protección asignado, con independencia de su actividad, a cargo del Ministerio del Interior. Pero el Gobierno ha reducido la protección. Hemos pasado de 425 a 164 en la actualidad. Por eso me manifestó su inquietud por la posible reducción de su protección. Tras esta explicación aseguró que el servicio de escoltas es variable y está en función de la evaluación de la amenaza.

“Le expliqué la lógica del servicio: la escolta no depende de su situación personal, sino de la evaluación de la amenaza que efectúa la secretaría de Estado de Seguridad. Por otra parte, el 29 era el último día que me permitía la agenda recibirlo antes de que terminara el mes… Cuando se trata de un motivo de seguridad, yo como ministro tengo el deber de asumir mi deber con independencia de cuales sean mis sentimientos”, explicó.

Aseguró que, al margen de los errores que haya podido cometer en el ejercicio de su cargo, no podía desentenderse de la seguridad de Rato porque “parecería una indolencia vengativa” y añadió que una vez decidido el encuentro, debía hacerse en el Ministerio del Interior y no en una gasolinera, una cafetería ni en un piso franco, insistió. “Recibí al señor Rato en el Ministerio del Interior personalmente porque tratándose de una personalidad conocida, un exvicepresidente del Gobierno, consideré que era lo correcto”. Tras señalar que lo mismo habría hecho con otros exvicepresidentes, con independencia de su color político, aseguró que no conoce las investigaciones que afectan al imputado “porque no las puedo conocer ni, mucho menos, interferir en las mismas, recordó que la investigación de la Guardia Civil sobre las operaciones de supuesto blanqueo de capitales atribuibles a Rato están sometida a la tutela judicial. “Hagan castillos de arena en la playa –dijo a la oposición–, pero no se imaginen cosas que son falsas”.

La oposición en bloque pide la dimisión del ministro

Todos los portavoces de la oposición pidieron su dimisión. Rosa Díez tildó de “obscena, contradictoria y patética” la versión del ministro. “Es como si nos diera un corte de mangas a todos nosotros”, dijo antes de formularle una batería de preguntas, entre ellas, si recibió a Rato por indicación del presidente Rajoy y si le informó del encuentro. Ricardo Sixto, de Izquierda Plural, calificó de “milonga” la explicación de Fernández Díaz y exhibió una orden interna de 2012 que obliga a la Guardia Civil a comunicar con antelación al Ministerio los registros, detenciones y operaciones previstas para la semana siguiente. Para Sixto, resulta increíble que un personaje como Rato, que disfruta de vacaciones en un yate en Mallorca o va en vespa a los grandes restaurantes en Asturias esté preoucupado por su seguridad. Añadió que la contradicción entre su versión y la de Rato, quien dijo que “hablaron de todo lo que le está pasando”, es tan palmaria que debe dimitir de inmediato.

Antoni Picó y Feliu Joan Guillaumes, de Unió i Convergencia, respectivamente, hicieron saber al ministro que ha perdido la confianza política y que debe dimitir por el bien de todos los ciudadanos y de la credibilidad democrática. Más incisivo, el socialista Antonio Trevín le formuló 20 preguntas, entre ellas, por qué le retiró la escolta al juez Baltasar Garzón cuando estaba gravemente amenazado o si no recuerda cómo reclamaron la dimisión del ministro de Justicia Mariano Fernández Bermejo tras conocerse que coincidió en una cacería con el juez Garzón cuando investigaba la trama Gurtel de corrupción del PP.

Trevín demostró además que el control de las grupos de especialistas policiales que investigan los presuntos delitos de Rato se realiza desde el Ministerio del Interior en conexión directa con los expertos del Banco de España que se ocupan del blanqueo de capitales. “Usted ha confundido el Ministerio del Interior con la oficina de asuntos especiales de su partido”, le dijo antes de establecer una analogía entre los mensajes de teléfono móvil de Rajoy al extesorero del PP Luis Bárcenas y el recibimiento de Rato. El resumen para el diputado asturiano del PSOE es que el PP y su Gobierno siguen intentando tapar la corrupción y protegiendo a los responsables.

El portavoz del PNV, Aitor Esteban, recordó que ya el presidente Rajoy había anunciado que no cabía esperar nada de la comparecencia, y le preguntó si había comunicado a Rajoy la petición de Rato. Apeló a la veteranía de Fernández Díaz para suponer que, en efecto, Rajoy estaba debidamente informado del encuentro.En su opinión no tenía ninguna obligación de recibirle. Esteban manifestó su “perplejidad” ante la afirmación del ministro de que la reunión era “un símbolo de salud democrática”. Aparte de “una metedura de pata” ha sido, dijo, “demoledora para la credibilidad democrática”. Y señaló que su dimisión es inexcusable. Sólo el diputado de UPN Carlos Salvador se abstuvo de reclamar la dimisión. Mikel Errekondo, de Amaiur, calificó de “increíble” la versión de Fernández Díaz. Por su parte, Francisco Márquez, del PP, llamó “trileros” a los portavoces de la oposición y calificó de “mentiras, insidias y falsedades” las críticas al ministro. Defendió el “comportamiento ético” del ministro y “la transparencia” por recibir a Rato en su despacho.

Fernández Díaz dice que no informó a Rajoy de su reunión con Rato

Ya en la réplica, Fernández Díaz precisó que no había informado a Rajoy ni antes ni después de la reunión. “Yo hablé el sábado 8 de agosto cuando salió publicado para explicarle lo que había sucedido, y no porque él me llamara, sino porque le llamé yo”. A renglón seguido acusó a la oposición de sembrar insidias con “un guión prefabricado”. “Son todas esas conjeturas que se han hecho sobre el encuentro las que no contribuyen a dar buena imagen de los políticos”. También consideró “propias de Corea del Norte” las acusaciones elevadas por el PSOE a la Fiscalía del Estado y elevó el tiro hasta recordar que el dirigente del PSOE Pedro Sánchez abandonó el escaño para no votar en contra del derecho de Cataluña a decidir al tiempo que reprochó a los socialistas que no pongan la bandera de España en sus mítines en Cataluña.

 

La portavoz de UPyD, Díez, anunció que pedirá un careo entre él y Rato en la Adiencia Nacional, como ya hicieron entre Rato y el titular de Economía, Luis de Guindos. El socialista Trevín insistió en que “su problema se llama corrupción y esa entrevista indica el compadreo con la corrupción”. Ricardo Sixto, de IU, le reprochó que no contestara a ninguna de sus preguntas. El ministro, que dijo que no sabía “cuantos meses o años” hacía que no hablaba con Rato, admitió en respuesta a Esteban, del PNV, que su único fallo fue poner “motivos personales” en vez de “razones de seguridad” en su nota de prensa, tres días después de conocerse el encuentro.

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  • arkaitz

    EL MAYOR LADRON PPPERRO DEL OPUS DEI FINANCIERO Y LADRON DEL FMI RODRIGO RATOGATE lo que tiene es mucho miedo y poca verguenza de robar todos sus ahorros a jubilados y ciudadan@s vulnerables basta yaaa

    en otro pais europeo democratico el rodrigo ratogate estaria en prision psiquiatrica provisional hasta que devuelva todos los millones de euros robados bastaaaa

  • Piedra

    No solo toma por tontos a los diputados de la oposición sino a todos los ciudadanos. Rato en yate, Rato en vespa azul por Gijón, Rato zampando y de juerga… ¡Preocupadísimo por su seguridad y por las amenazas! ¿No estaría más seguro en la cárcel?

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