Las urnas también deciden hoy el futuro de los principales líderes políticos

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Pedro Sánchez se juega la continuidad de su liderazgo al frente del Partido Socialista en las elecciones. / Jorge Zapata (Efe)

Las elecciones generales de este 20 de diciembre determinarán la suerte (o desgracia) de los líderes de todas las fuerzas políticas. Los resultados son especialmente decisivos para el futuro del presidente del Gobierno y del PP, Mariano Rajoy, del secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, y del dirigente de Unidad Popular-Izquierda Unida (UP-IU), Alberto Garzón. Sus formaciones aparecen en las encuestas con una intención de voto muy inferior a la de hace cuatro años, y los malos resultados pondrán en funcionamiento la espada de Damocles. No ocurrirá lo mismo con los líderes de Podemos, Pablo Iglesias Turrión, y de Ciudadanos, Albert Rivera, porque a partir de cero escaños todo será ganancia y, con independencia de la representación que obtengan, no faltará quien recuerde el título de la famosa novela de Arthur Koestler, Del cero y al infinito.

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Las encuestas auguran un buen resultado para Ciudadanos que asegura la continuidad de Rivera al frente del partido. / Víctor Lerena (Efe)

Los dirigentes del PP comenzaron a asumir la pérdida de la mayoría absoluta en las elecciones europeas de mayo de 2014. Casi un año después, las elecciones andaluzas confirmaron el declive. Y las municipales y autonómicas de mayo pasado pusieron punto final al predominio conservador en las grandes ciudades y en la mayoría de los gobiernos autonómicos. Rajoy no se presentaba, pero su estilo prepotente, sin diálogo ni concierto para imponer los recortes sociales y salariales contra la clase media trabajadora, combinado con la corrupción, la arbitrariedad y la falta de probidad, resultó demoledor para la fortaleza del PP.

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El futuro de Mariano Rajoy como líder del Partido Popular está ligado al resultado en estas elecciones. / Andreu Dalmau (Efe)

Ese proceso decreciente permite al partido conservador asumir la pérdida de hasta 60 de los 186 diputados de la legislatura anterior, siempre y cuando logre mantenerse como la fuerza más votada y Rajoy consiga los apoyos necesarios para seguir gobernando. A sus 60 años, con más de 30 en cargos políticos, el propio Rajoy es consciente de que su tiempo se acaba y de que la nueva situación requiere acuerdos y un nuevo estilo de mando al que no está acostumbrado. Durante la campaña ha hablado de “un tripartito de perdedores” con el PSOE al frente, para terminar informando a la canciller alemana, Angela Merkel, de que la segunda fuerza política será Podemos y acabar pidiendo el apoyo de Rivera. Si lo consigue y la suma le permite mantenerse en la jefatura del Gobierno, podrá aquilatar su mandato y controlar su relevo en el PP. Si no, la carrera sucesoria comenzará de inmediato.

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Según las encuestas, Podemos podría convertirse en la segunda fuerza política, según Rajoy, por lo que Pablo Iglesias saldría reforzado de estos comicios. / Ismael Herrero (Efe)

Más contados están los días del secretario general y candidato del PSOE, Sánchez Pérez-Castejón, quien a sus 42 años y sin más valedores políticos que el voto de los afiliados, se alzó hace año y medio con el liderato del partido frente a su principal competidor interno, Eduardo Madina. No le han hecho la vida fácil, primero atribuyendo su triunfo en las elecciones primarias a la influencia decisiva de la presidenta andaluza Susana Díaz; después colocándole a la sombra de ésta y finalmente enfrentándole a ella. En las elecciones de hoy se juega la continuidad o el relevo, no tanto por la pérdida de 25 o más escaños respecto a los 110 de 2014, sino por la posibilidad de que, como desea Rajoy, Podemos adelante al PSOE y se convierta en la primera fuerza política de la oposición. Por el contrario, si los socialistas aguantan el tirón de los emergentes, Sánchez podrá consolidar la renovación. Y si el resultado es propicio a la suma para formar un gobierno progresista, se habrá consolidado para mucho tiempo.

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De que la candidatura de UP-IU logre grupo parlamentario propio dependerá el futuro de Alberto Garzón en Izquierda Unida. / Jorge Zapata (Efe)

En el caso de Alberto Garzón, el principal reto consiste en obtener los escaños suficientes para mantener el grupo parlamentario de IU. El mínimo reglamentario son cinco diputados. En 2011, con Cayo Lara al frente, la formación de izquierda consiguió nueve, a los que se añadieron los dos de ICV bajo el paraguas de la Izquierda Plural. Garzón, con 31 años, salió elegido por Málaga en las elecciones de 2011 y es el dirigente más joven y el único de los partidos tradicionales que ha sometido su candidatura a la votación de los afiliados. Tras impulsar la renovación generacional de IU y proponer un acuerdo electoral global a Podemos, que fue rechazado por Iglesias, el resultado de hoy determinará si ha logrado contener el trasvase de votos a la formación morada y si este activista del 11M y autor de cuatro libros en los últimos cuatro años (Esto tiene arreglo, La gran estafa, La tercera república y A pie de escaño) podrá consolidarse en la Asamblea Federal de IU, prevista para enero, como el dirigente de la izquierda no socialdemócrata.