Victoria Rosell: "Los aplausos a Soria demuestran la degradación ética del PP"

Íñigo Corral *

Victoria Rosell, en una imagen de archivo. / Efe
Victoria Rosell, en una imagen de archivo. / Efe

A partir del martes Victoria Rosell (Podemos) deja de ser diputada y al renunciar a formar parte de la Diputación Permanente en el Congreso de los Diputados pierde de forma automática su aforamiento. Rosell mantiene su inocencia contra viento y marea y dice estar convencida de que se demostrará antes de que empiece la campaña electoral.


–Se cierra una legislatura de cuatro meses que pasará a la historia como un completo fracaso de los políticos a la hora de buscar acuerdos para la gobernabilidad de España y con una tasa de paro del 21%. ¿Se atreve a poner nota a Podemos en su primera etapa en el Congreso de los Diputados?

–Un 8. Creo que nos hemos adaptado rápido y con muy poca ayuda al funcionamiento interno de la Cámara, aunque hemos pagado alguna novatada. En las Comisiones y el Pleno hemos demostrado ser personas que sabemos de lo que hablamos, sea política exterior, educación o empleo. Y, sobre todo, que nos importa lo que allí se dice.

–¿Le molesta que Pedro Sánchez les acuse de rupturistas?

–Es una falsedad, no ofende tanto a quien la oye como a quien la dice. Pedro Sánchez fracasó en la investidura por querer que regaláramos nuestros 5 millones de votos para un gobierno monocolor. Ante algo que no funcionó, no buscó alternativas. No puede llamar con honestidad rupturista a quien busca un gobierno de coalición.

–¿Qué parte de culpa se puede achacar a Podemos?

–La de ser irreductibles ante la evidencia de un pacto liberal, contrario al estado social. Se ha leído como inflexibilidad o incluso arrogancia, también es cierto que con mucha incomprensión, como mínimo, por parte de muchos medios de comunicación. Quizá parte de responsabilidad tenemos en no haber sabido transmitirlo mejor.

–Tampoco han favorecido los desencuentros entre Pablo Iglesias e Iñigo Errejón…

“Se ha magnificado el desencuentro entre Iglesias y Errejón”

–En mi opinión se ha magnificado el desencuentro. Podemos es un partido en consolidación, y actuar con transparencia y democracia interna es más expuesto que las tradicionales prácticas orgánicas de la vieja política. El debate interno es consustancial a un colectivo progresista.

–¿Usted es de las que ve con buenos ojos una suma de fuerzas de la izquierda de cara a las próximas elecciones al margen de las siglas?

–Sí, con muy buenos ojos, aunque sin echar las campanas al vuelo. Creo que IU-UP comparten la necesidad de apelar a una mayoría social más amplia.

–Podemos en Euskadi quiere llevar a otra juez en sus listas para ser lehendakari en las elecciones autonómicas de octubre, ¿qué tienen las juezas o jueces que tanto atraen a Pablo Iglesias?

–No lo hemos comentado, quizá hay un determinado tipo de juez comprometido con la realidad social y con una trayectoria de defensa de los derechos que puede aportar esa experiencia y también ayudar a Podemos a dar una imagen de gobernabilidad e institucionalidad que se quiere negar o neutralizar por los rivales políticos.

–Acaba de renunciar al aforamiento pero el TSJC la va a investigar por tres delitos (cohecho, prevaricación y retardo malicioso en la administración de justicia). ¿Vulnera el código ético de Podemos su más que posible presencia en las listas electorales al tiempo que tiene abierto un sumario?

–Vamos a dejarlo claro: lo que tengo es una querella del ex ministro Soria, que se ha admitido. La fiscalía no aprecia ningún delito, y en un informe bastante duro hacia la parte querellante pidió su inadmisión. Si renuncio por una denuncia de Soria, consigue morir matando. El código ético no te exige renunciar por denuncias o querellas, sino cuando una resolución judicial, tras practicar pruebas u oírte, mantiene que hay indicios racionales de delito.

–¿Es partidaria de suprimir todos los aforamientos?

“Los aforamientos son una distorsión de nuestro sistema judicial”

–Soy contraria a los aforamientos, se configuran como una garantía pero no lo son. En otros países de nuestro entorno europeo no existen, y las autoridades que hayan podido cometer delito en el ejercicio de su cargo se investigan por la justicia ordinaria. Los de las autoridades judiciales y fiscales tienen un fundamento algo más serio, de evitar el corporativismo de que te juzgue tu compañero. Aún en estos casos creo que debemos revisarlos en su conjunto, son una distorsión en nuestro sistema de justicia.

–Su caso empieza a parecerse a un culebrón. La Fiscalía pidió el archivo de la querella del ex ministro José Manuel Soria contra usted, y el juez antes de tomar una decisión pide más documentos al juez que le ha sustituido en las Palmas. Un poco raro todo esto, ¿no?

–Es muy extraño, la verdad. El juez que me sustituyó ya había mandado tres o cuatro informes contra mí, siempre por los mismos hechos. Primero colaborando con la investigación de la Fiscalía en plena campaña electoral, que se declaró ilegal por el Tribunal Superior de Justicia de Canarias. Después, motu proprio, me denunció ante el Consejo General del Poder Judicial cuando ya se había archivado dos veces el supuesto retraso injustificado, por no ser imputable a mi actuación. Informes que además se filtraban a la prensa. En el intento final, es Soria quien propone esa extraña “prueba” – que no es documental sobre la causa, ni testifical ni pericial- al Supremo. El juez dice que lo que se filtró a prensa es un borrador. Eso es muy raro, que se filtre un documento puede tener varios orígenes pero un borrador apunta razonablemente a su autor.

–Ya que ha salido el nombre de Soria, ¿qué le ha parecido el recibimiento que le hizo su partido en la isla después de haberse visto obligado a reconocer sus errores?

–Una vergüenza. Soria mancha todo lo que toca. En su huida, más que renuncia, porque al final nos quedamos sin explicaciones creíbles, no dudó en empañar la imagen de los ministros que le defendieron y del propio presidente del gobierno. Y ese tipo de actos en que se lleva el aplauso de los suyos creo que evidencian la degradación ética del PP, y la falacia de la regeneración, cuando la gente joven del partido en Canarias se presta a eso.

–La confianza que tiene en usted Pablo Iglesias parece inquebrantable, ¿le da miedo que lo que ha unido la política lo pueda separar una causa judicial?

“Toda mi vida
he defendido
la justicia y el derecho con gran exigencia ética”

–No. Lo van a intentar por todos los medios, y a mí evidentemente me hace un daño especial que me imputen ilegalidades cuando toda mi vida he defendido la justicia y el derecho con una gran exigencia ética y sin admitir atajos. Pero las querellas políticas tienen poco recorrido jurídico. Siempre que se me ha escuchado y examinado mis pruebas se me ha dado la razón. En la causa que ha admitido a trámite el Tribunal Supremo, en más de cuatro meses solo se ha oído a Soria. Por eso estoy deseando poder presentar cuanto antes un escrito con mis pruebas, espero que antes de la campaña electoral, pese al retraso que ya acumula la causa.

–¿Sigue entonces manteniendo su inocencia?

Sí. No he hecho nada ilegal. Se demostrará, estoy segura. Lo que es crucial para mí es el tiempo, más retraso en el momento político en el que estamos podría causar más daño, no solo a mi sino al proyecto. Estoy convencida de que hay tiempo suficiente para aclararlo antes de la campaña electoral, pero no depende de mí.

(*) Íñigo Corral es periodista.

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