PRIMARIAS SOCIALISTAS / Perfil del candidato a la secretaría general del PSOE

Pedro Sánchez, un líder «en construcción»

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Perfil Pedro Sánchez
Foto: PSOE (Flickr)

Asegura uno de los más relevantes defensores de la candidatura de Pedro Sánchez para  la secretaría general del PSOE que los "bandazos" políticos e ideológicos, atribuidos por sus detractores a Sánchez Castejón, se deben a que estamos ante un "líder en construcción". Este economista de 45 años, hijo de militante socialista, empezó su carrera en el PSOE trabajando como asesor en el Parlamento Europeo. Pasó después por el Ayuntamiento de Madrid, con su acta de concejal en la oposición, en el equipo de Trini Jiménez, la cabeza de cartel del PSOE en las municipales.

Por aquel entonces, Sánchez entraba ya en contacto con quien fue su verdadero "padrino" dentro de la cofradía del puño y la rosa: el exsecretario de organización y exministro José Blanco. Curiosamente, hoy el exministro está claramente alineado en contra de Sánchez, junto a otros exdirigentes socialistas, como Felipe González o Alfonso Guerra. El aspirante Sánchez es, probablemente, el que menos apoyos concite a día de hoy de aquellos quienes fueron "pesos pesados" en su partido. Él mismo se ha proclamado "el candidato de la militancia" y promete dar voz a las bases de un partido fracturado y que atraviesa la peor crisis que se recuerda en el periodo democrático.

Pedro Sánchez llegó al Congreso de los Diputados en 2009. La renuncia al acta de diputado del exvicepresidente Pedro Solbes abrió un hueco para él, que, apenas un año después, fue elegido "diputado revelación" por los periodistas acreditados en el Congreso de los Diputados. Pero sus habilidades en la tribuna de oradores no hicieron sospechar ni por un momento por aquel entonces que pudiera llegar a ser el líder del PSOE.

Fue después del batacazo electoral que se llevaron los socialistas con su candidato Alfredo Pérez Rubalcaba cuando arrancó el proceso de construcción del líder Sánchez. Se convirtió en el primer secretario general elegido en primarias, por un cómodo margen, frente a Eduardo Madiina y José Antonio Pérez Tapias. Apoyando su candidatura estaba entonces su hoy rival, Susana Díaz, con todo el poderío de la organización en Andalucía. Para la líder andaluza, Sánchez fue una fórmula transitoria de evitar la conquista de Eduardo Madina (hoy firme defensor de Susana Díaz), pero Sánchez se resistió a pasar sin pena ni gloria por la secretaría general del PSOE. No quiso ser títere de Susana Díaz y empezó a ejercer el poder, a veces con excesiva contundencia, como cuando destituyó a Tomás Gómez, creó una Gestora  y le cambió la cerradura del despacho para que no volviese por allí.

Se presentó como candidato socialista a la presidencia del Gobierno en las elecciones generales de 2015 y 2016 y cosechó de forma consecutiva los peores resultados de la historia del PSOE.  Cuando sus discrepancias eran más que evidentes con la líder andaluza, así como con otros barones, decidió proponer al Comité Federal de su partido la celebración de un Congreso, del que habría de salir reelegido secretario general. Tras perder la votación en el máximo órgano entre congresos , dimitió. Sus fieles fueron menguando y hasta sus más estrechos colaboradores acabaron por abandonar su proyecto. Sánchez decidió entonces pelear por recuperar de nuevo la secretaría general, en las primarias del próximo domingo. Su equipo está convencido de que va a ser el vencedor, contra pronóstico y contra el aparato, cambiando su discurso en cuanto a las naciones, la proximidad y la colaboración con Podemos e incluso con grupos independentistas. El líder Sánchez sigue "en construcción" y, de ganar el próximo domingo, tendrá que reconstruir al propio PSOE hecho jirones.


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