SATO DÍAZ | Publicado: - Actualizado: 10:48

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El líder de EUiA, Joan Josep Nuet, durante una entrevista con cuartopoder.es. / Macarena Soto

BARCELONA.- Joan Josep Nuet (Reus, Tarragona, 1964) es el líder de EUiA, equivalente de IU en Cataluña. Además, desde que en el pasado mes de abril se configurara Catalunya En Comú, el partido de los comunes, liderado por Xavier Domènech e integrado por la propia EUiA junto a ICV, Barcelona En Comú y sectores de Podem, Nuet es también el secretario de la Coordinadora de este nuevo sujeto político. Dentro de EUiA es el líder de Comunistes, el pasado PCC proveniente del PSUC, cargo que revalidó hace dos semanas. Es diputado en el Parlament por Catalunya Si Que Es Pot y, en esta institución, es el secretario tercero de la Mesa. Por este cargo, fue llamado a declarar como investigado el pasado lunes, por permitir que se debatiera en el Pleno una moción sobre el referéndum. De su declaración, y también de la situación política catalana, habla con cuartopoder.es, así como de la invitación que hizo Domènech a ERC, en el debate de la moción de censura de esta semana, de buscar un acuerdo soberanista y de izquierdas sin el PDeCAT, la antigua Convergència (CDC), en Cataluña y anuncia que la postura de los comunes de cara al referéndum programado por Carles Puigdemont para el 1 de octubre se conocerá el 8 de julio, tras un proceso deliberativo en el seno de esta formación.

— El pasado lunes declaraba, como miembro de la Mesa del Parlament, ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña por el mero hecho de permitir que se debatiera en el Pleno sobre el referéndum. ¿Cómo valora esto?

— Es una anomalía democrática el que en un parlamento, por permitir un debate, te abran una causa penal. Creo que, en la historia democrática de este país, esto no tiene parangón. Es un salto cualitativo que puede marcar los tiempos en los que entramos. Esto surge a instancias del PP que le da la instrucción al fiscal general y este al fiscal del tribunal… El Constitucional también hace lo que dice el Gobierno. Todo esto indica en qué país estamos y en qué momento. Cuando la situación en Cataluña necesita más diálogo y ofertas sugerentes por parte del Estado español, nos encontramos con todo lo contrario. Persecuciones judiciales, querellas… Una dinámica negativa que no ayuda, que hace crecer el independentismo y romper con la fraternidad entre pueblos que es nuestra postura, con la que nos sentimos cómodos.

— Ayer se conocía que la justicia europea condenaba al Estado español por la inhabilitación a Atutxa. Los casos tienen cierto paralelismo…

— Fue una alegría, era un proceso muy largo y da la razón a la Mesa del Parlamento vasco. De alguna manera, rompe con esa posición de que el Estado está en Madrid y desde allí se toman todas las decisiones y el resto somos provincias lejanas. Este concepto franquista existe todavía hoy. Contento por Atutxa y el Parlamento vasco, esto indica que el Estado no siempre gana.

— Durante su declaración en el tribunal, el lunes, hubo un concentración en la puerta mostrándole apoyo. En esta confluyeron banderas independentistas con republicanas, las izquierdas con el independentismo. ¿Señala, de alguna manera, un posible acuerdo político para el futuro?

— Es un espacio político interesante, es el mundo del soberanismo, que tiene sectores de izquierdas y de derechas. El espacio que apuesta por la democracia y por el derecho a decidir. Eso lo vengo defendiendo desde hace años, tiene mucho valor que los sectores de izquierdas del Estado español, sus clases populares y trabajadoras, se entiendan con otros pueblos que quieren autodeterminarse. Es una alianza social de fondo, con mucho valor político, que tiende a una regeneración democrática y de ruptura con el régimen del 78. En la medida en que eso ayuda a esta línea es positivo, sin renunciar a la lucha de clases entre capas populares y trabajadoras y la burguesía, claro, pero esto no impide que se hagan alianzas con las pequeñas y medianas burguesías de las naciones sin estado que hay en España en la lucha contra la oligarquía postfranquista.

— Domènech, durante el debate de la moción de censura, invitaba a ERC a buscar un eje soberanista y de izquierdas, dejando de lado al PDeCat… ¿Ve esto factible?

“JxSi tiene, bajo el anzuelo de la independencia, un programa muy conservador”

 — No sé qué hará ERC, pero sí lo que nosotros queremos. La hoja de ruta de JxSi tiene una hegemonía claramente conservadora. Bajo el anzuelo de la independencia hay un programa económico y de gobierno muy conservador, con presupuestos conservadores, con un puesto de CDC en el liderazgo… ERC se ha tenido que comer la ‘E’ y parte de la ‘R’ y eso duele a sectores que se sienten progresistas, de izquierdas y republicanos, porque para muchos sectores del PdeCat hablar de progresismo o republicanismo es mentar la bicha. Esto es una contradicción que tiene este espacio político. Nosotros, claramente, somos de izquierdas y republicanos y por lo tanto con ERC dialogamos, como siempre hemos hecho, de una forma normal. De igual manera, hablamos con los sectores anticapitalistas de la CUP, porque nosotros también somos anticapitalistas.

Sin embargo, lo que no se entiende es que republicanos y anticapitalistas se confabulen con sectores de derechas, liberales, que se referencian en Europa con partidos que son grandes recortadores, los conservadores y liberales, y que se muestran contrarios al proceso en Cataluña. Es como que el PdeCat se convierta en Madrid en el conseguidor del PP con el acuerdo de la estiba u otros pactos, o que, cuando tengan que votar en la moción de censura contra Rajoy, se abstengan. Por lo tanto, hay unos sectores de derechas que en el proceso catalán siguen mandando y nosotros no renunciamos a que ese proceso haga un viraje hacia lo popular. Hoy es mayoritaria la Cataluña de los sectores populares, catalanistas y soberanistas, que no quieren recortes, que quieren ejercer el derecho a decidir y quieren la soberanía plena. Esa Cataluña mayoritaria socialmente, pero no lo es políticamente, tenemos que llevar a las instituciones. Ese debate nosotros lo tenemos claro, hace falta que ERC y la CUP dejen de sostener a la derecha liberal y apueste por una Cataluña popular para gobernar el país.

— De esa invitación en el Congreso por parte de Domènech a ERC se deduce que se contempla un escenario electoral, que el referéndum no será efectivo, y que ya se buscan nuevas fórmulas políticas…

— Aún no estamos ni en precampaña. Estamos en una fase de lucha por el referéndum, de conseguir que pasen cosas en Cataluña. Esa fase no se ha agotado. Estamos trabajando por el mandato que tenemos, que se celebre un referéndum con garantías en Cataluña y que se avance en soluciones. Ahí estamos poniendo todo el esfuerzo, escuchando al Govern y haciendo propuestas. Cuando esta fase se haya desarrollado, entraremos en fase preelectoral. Nosotros ahí no estamos, sería un error que se estuviera abordando el debate del referéndum en clave electoral, como un postureo para que en la campaña electoral se pueda decir que se intentó algo y que no se permitió. No es el momento de intentar cosas, es el momento de conseguir un referéndum efectivo. Lo seguiremos intentando hasta que se demuestre que hay que pasar a una fase distinta.

— Podem ya ha desarrollado una serie de asambleas entre sus círculos y se ha decidido que apoyarán el referéndum como movilización social, pero no como un referéndum efectivo, por lo que no se considerará vinculante el resultado. ¿Cuándo conoceremos la postura de Catalunya En Comú?

Las bases de Podem y las de Catalunya en Comú son muy parecidas a ninguno nos gusta la postura del PP

— Las bases de Podem y las de Catalunya En Comú son muy parecidas. El sentido común que recorre a nuestra gente es muy asimilable al de Podem. Las cosas que no nos gustan es porque a una gran parte de Cataluña no le gustan, como por ejemplo la postura del PP. Nos movemos de forma muy natural con lo que es la mayoría del país. La gente que apoya en España un cambio contra el PP, que está cansada de la derecha, también existe en Cataluña y por ello tendremos muchos puntos de encuentro. Estamos, como Catalunya En Comú, en una primera fase deliberativa que iniciamos en una Ejecutiva hace unas semanas, que seguirá con una Coordinadora el 17 de junio y que concluirá en otra Coordinadora el 8 de julio. Entre medias, nuestras bases, las que están inscritas y las que nos apoyan, darán su opinión. Esta opinión la convertiremos en una posición política, teniendo en cuenta que en septiembre la tendremos que volver a revisar porque pasarán cosas que aún desconocemos…

—  Entonces, ¿se conocerá la postura de Catalunya En Comú el 8 de julio?

— Será un momento importante, se dirán cosas, no sé si todas, pero algunas importantes. Nuestra base participativa habrá deliberado.

— ¿Votarán las bases de Catalunya En Comú sobre la postura del partido de cara al referéndum?

— Vamos a ver. Hay gente que por redes está construyendo la posición, se harán asambleas, se votará… Habrá un proceso de participación para que nadie se quede sin dar su opinión. No habrá sorpresas, tendremos una posición muy parecida a la de la media de este pueblo, donde hay identidades distintas pero que no son contradictorias, se complementan. Seremos muy como el país, que vive esto con distintos puntos de vista y las hace compatibles.

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Nuet responde a las preguntas de cuartopoder.es / Macarena Soto

— Pero ustedes, como EUiA, ya tienen una posición al respecto…

— Tenemos una postura construida desde hace ya años. En su momento hicimos una actualización de lo que es el federalismo clásico actualizándolo a la realidad actual. A diferencia del PSOE, que desde la Declaración de Granada involuciona en el concepto del federalismo, nosotros lo hemos hecho evolucionar, partiendo de los federalistas clásicos, los cuales eran catalanes. Partimos de la conjugación de soberanía con fraternidad. En un mundo globalizado hay que reclamar más soberanía, pero también sabemos que la soberanía absoluta no existe, se comparte. Cuando son las oligarquías las que comparten soberanía, generan guerras. Cuando son los pueblos los que la comparten, generan cohesión y complementariedad. Hoy, en el mundo actual, es necesario que los pueblos se complementen y convivan manteniendo las identidades propias, no que unos dominen a otros. Hoy esto es perfectamente posible y pensamos que el Estado español se merece una nueva oportunidad de decenios, que tiene futuro, pero que tiene que ser repensado.

El modelo de la Transición se agotó y no puede ser maquillado, tiene que ser refundado. Contamos con IU, Podemos, Compromís, las mareas y mucha otra gente que piensa que las periferias son tan centro como el centro periferia. Esa visión del Estado español tiene futuro, la moción de censura nos ha enseñado que esto está vivo, no es mayoritario, pero es un proceso que ya no tiene freno. Proponemos analizar este calendario, que es el que le interesa a las clases populares, y no sólo a JxSi, que está pensado para salvar a un partido, CDC, que agoniza. Esta hoja de ruta de JxSi, la de los 18 meses, la han comprado muchas capas de las clases populares, pero hay una alternativa, un calendario más realista y efectivo que quizás necesita más tiempo, pero no promete humo, sino cambios que no dejen a una gran parte de Cataluña atrás. No queremos que pase lo que dijo Aznar y la Fundación FAES, eso de que antes de que se rompa España se rompería Cataluña. Es posible que no se rompa ni Cataluña, ni España. Lo que tiene que quedar claro es que la España de Rajoy no es nuestra España.

— Pero la España que tenemos es la de Rajoy, que es el que ganó las elecciones…

— Su final ha empezado. El bipartidismo no está muerto, pero está herido. Los que prometieron que el cambio se haría en 18 meses han engañado a la gente porque Cataluña no es independiente. Lo importante es que el cambio sea efectivo, y no que se hagan las cosas en un periodo determinado de tiempo. Tenemos que desarrollar una estrategia ganadora, no vale cualquier estrategia porque podríamos terminar en un fracaso. Con la hoja de ruta del PDeCat podemos llegar a un fracaso, puede ser que se salven ellos como partido, porque se mantienen en el poder, pero puede suponer un fracaso para Cataluña. En Europa, sus partidos hermanos, recortadores, han caído, pero ellos se han mantenido.

— JxSi, que apostaba por una declaración unilateral de independencia, ahora defiende a ultranza el referéndum. Ustedes, que apostaban por el referéndum, ahora no tienen una posición definida… 

“El relato de que el 1 de octubre es el final es la visión de CDC. Se aferran a ello para sobrevivir, pero su hoja de ruta está agotada”

— Seguimos siendo defensores del referéndum, es un concepto democrático irrenunciable y la mejor llave para solucionar el conflicto de Cataluña y España. Lo que pasa es que estamos en un meandro del río, el debate del 1 de octubre no es el final. Tampoco decimos que hay que continuar eternamente, no somos procesistas. El relato de que el 1 de octubre es el final es el de CDC, porque con este relato sobreviven. Nosotros no estamos para salvar a un partido, estamos para construir una hegemonía que haga que las condiciones de vida de la gente mejoren. Para eso queremos la soberanía, no para tener la bandera más grande, sino para que la gente viva mejor. Hay que redactar los tiempos para esos objetivos y relativizar los objetivos de un partido. Creo que esto lo va entendiendo ERC y la CUP, aunque les ha costado y ha sido para ellos doloroso. La hoja de ruta de JxSi creo que en octubre estará agotada y hace falta otra hoja de ruta realista, nueva, en la que nosotros queremos estar porque nos sentimos parte del soberanismo, pero lo que no haremos es engañar a la gente. Hoy estamos mejor que antes, pero hace falta un final feliz en todos los sentidos, y nosotros podemos dar un final feliz a esta historia, conseguir la soberanía y que el pueblo de Cataluña siga unido. Yo, a sectores del PDeCat, no les veo en esto, y esto es lo que Domènech les dijo a ERC, que la hegemonía no tiene por qué ser de la derecha, debería pertenecer a las clases populares. Duele que sea CDC quien dice que se ponen al frente de un proceso de ruptura, cuando ellos no han roto nunca ni un plato, tienen la vajilla de porcelana.

— La semana que viene se reunirá Domènech con Puigdemont. ¿Le contará esto?

— Al president le diremos la verdad, qué es blanco y qué es negro. No nos vamos a esconder, queremos que el relato ganador que nosotros representamos se acabe imponiendo por sentido común. Cuando decimos que hoy es imposible, que hay que esperar unos meses, no es porque queramos poner palos en las ruedas, sino porque dentro de unos meses vendrá la madurez para que salga victoriosa. Si, por el contrario, hacemos las cosas con premura, podemos sufrir una derrota a favor del PP y eso lo pagaremos todos los catalanes, no sólo el PDeCat.

— Cuando se den esas condiciones para el referéndum. ¿Si celebrar el referéndum implica desobedecer a la ley, desobedecerán?

— El marco constitucional del régimen del 78 es una correa que ya no tiene más agujeros, ya no cabemos ahí. Mediante la participación democrática, queremos hacer saltar las tuercas. La participación democrática no es desobediencia, es gente que se empodera, toma la calle y, por lo tanto, se cambian las cosas porque el pueblo ha cambiado. No podemos adaptar al pueblo a las leyes caducas. Si se le quiere llamar desobediencia…

— A través de la desobediencia se han conseguido muchos derechos sociales y políticos a lo largo de la historia…

— Totalmente. La acción política ha ido por delante de la ley y después la ley reconoce la acción política. Como mínimo, en los últimos 200 años, desde las revoluciones burguesas, esto ha pasado así y debe seguir siendo así. No vamos a ser más conservadores que nuestros abuelos o nuestros padres…

— ¿Por qué alguien independentista debe creer su discurso, ‘ahora quizás no es el momento del referéndum, pero sí más adelante’?

— Porque el independentista debe preguntarse qué quiere conseguir con la independencia. Si lo que quiere es una bandera catalana en la ONU, para mí es un objetivo muy limitado. Si lo que quiere es que la gente viva mejor, mayor soberanía, control sobre la deuda, un modelo de impuestos en el que pague más quien más tiene, unos presupuestos sociales, que el catalán siga siendo una lengua protegida… Si quiere todo eso, hay que darle contenido a la independencia. Con una bandera más grande no somos nada, con más soberanía podemos ser mucho. El 80 por ciento de la gente que quiere decidir no quiere pegarse el gusto de meter una papeleta en una urna, quiere que ese resultado tenga validez, sea efectivo y sirva para cambiar la vida cotidiana. Si eso no sirve, es postureo. Hay que rascar un poco por detrás de la palabra independencia, a veces encuentras oro y otras veces, cobre barato. Nosotros queremos profundizar, hay muchos independentistas que son soberanistas y con ellos queremos ir muy lejos. Sin embargo, con los independentistas neoliberales que gritan contra Madrid y callan contra los mercados no queremos ir a ningún lado.

— El PSOE no está muerto, no ha habido pasokización. Para que haya un referéndum, no sólo habría que echar al PP del Gobierno, sino también convencer al PSOE de ello. ¿No está muy difícil el que en un futuro haya un referéndum acordado con el Estado?

“El independentismo quiere los cambios ya, pero a veces tardan un tiempo y ya se están produciendo”

— Estamos avanzando. Piensa que 70.000 militantes socialistas han dicho que no es no y que la España plurinacional puede ser una realidad. Esto nos lo dicen hace un año y nos frotábamos los ojos. El 70 por ciento de los jóvenes de menos de 35 años en España dicen que Cataluña tiene derecho a decidir y que hay que respetar su decisión… El independentismo quiere los cambios ya, pero a veces tardan un cierto tiempo y se están produciendo. Quererlo todo ya, a veces es engañar a la gente, la defensa de la independencia no puede servir para que algunos mantengan su poder ancestral. Si esto es así, hay que denunciarlo. Pero hay muchos independentistas que son soberanistas, que quieren la independencia para que la gente de su país viva mejor, con estos, el espacio de los comunes vamos a conectar. No puede ser que todo este proceso lleve a la frustración a la gente.

— Por último, hace unos días se celebró el congreso de Comunistes y usted salió reelegido como secretario general de este partido integrado en EUiA y a su vez en Catalunya En Comú. ¿Qué mandato surgió? ¿Qué papel jugará Comunistes en el nuevo sujeto político de los comunes?

— Es un espacio ideológico, de creación de ideas, cuadros y formación. Lo que hacemos es trazar una hoja de ruta profunda, no es un espacio para competir electoralmente ni para tener la parte de publicidad que deben tener los espacios políticos comunes. Nuestro objetivo es mantener unas ideas de fondo, como que luchamos por un cambio cualitativo. Cuando hablamos de profundidad democrática, nosotros creemos que nos debe llevar a una vía hacia el socialismo. Nosotros creemos que la clase trabajadora es determinante para un cambio y la queremos más organizada. Somos escuela de pensamiento e ideas, queremos generar supremacía ideológica. Como decía Fidel Castro, en la lucha de ideas se gesta la victoria o la derrota. Hace muchos decenios que el capitalismo nos ha inculcado su ideología de múltiples maneras y por tanto la lucha de ideas es un factor determinante. Ahí es donde está Comunistes.

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