ENTREVISTA / Codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Accción Humanitaria (IECAH)

Núñez: «Los terroristas son reclutados en las redes sociales, no en la cárcel, como antes»

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Los atentados de la semana pasada en Cataluña han dejado un rastro de profundo dolor entre familiares, amigos de las víctimas, también un sentimiento de desasosiego entre quienes han observado lo ocurrido desde la cercanía geográfica o emocional. El Estado español llevaba sin sufrir un ataque terrorista desde el fatídico 11M, en 2004, nuestros vecinos --Francia, Bélgica, Alemania o Reino Unidos-- no podían decir lo mismo. El nuevo golpe del terror yihadista hace que nos planteemos muchas cuestiones e intentemos comprender una amenaza que es real y que, por momentos, nos ha parecido ajena. Para evitar la estrechez de miras e intentar comprender un fenómeno internacional complejo, acudimos a Jesús Núñez, economista, militar retirado y codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria (IECAH). Es uno de los mayores expertos de nuestro país en construcción de paz, prevención de conflictos armados y el mundo árabo-musulmán.

– Los últimos atentado terroristas que han tenido lugar en Europa han sido similares al de Barcelona: atropellos masivos realizados con vehículos. Sin embargo, todo indica que se estaba preparando un atentado con explosivos para tener un alcance mucho mayor. ¿Se ha roto la tendencia?

«Buscan individuos sin especialización técnica, que no estén fichados, ni hayan viajado a zonas de combate, así no dejan rastro»

-- Creo que no. Estamos en un efecto limitación, en el mismo marco en el que ya llevamos unos años de lo que se ha llamado "resistencia sin liderazgo”. Una de las pocas cosas, diría la única, que ha logrado la forma de responder los atentados del 11-S en el año 2001 hasta hoy es hacer mucho más difícil a los yihadistas llevar a cabo atentados con un aparato de organización, de preparación, de sofisticación. Eso ha llevado a poner en marcha una alternativa, que para Al Qaeda ya está clara desde 2004 y para Daesh desde septiembre de 2014, que implica el promover actos violentos por parte de aquellas personas que se sientan inspiradas por la ideología yihadista. Todo se resume en: mata cuando puedas, donde puedas y como puedas. Es un terrorismo low cost y las bombonas de butano de Barcelona siguen entrando en la misma categoría. Utensilios que están al alcance de cualquiera, individuos que no tienen especialización técnica, que no estén fichados, que no hayan viajado a escenarios de combate porque así no dejan rastro. En consecuencia, no pueden llevar adelante atentados como los de antes. Pero desde hace un año, en Niza, hasta ahora, hemos visto lo mismo: esos individuos que no saben mucho y que imitan lo que ya han visto, cuchillos, furgonetas, movimientos en zig zag o explosivos falsos.

– Ha operado un comando muy grande de unas 12 personas muy jóvenes que podrían haber estado dirigidas, ¿esto es novedoso o, de alguna manera, significativo?

-- Nos falta confirmar si han estado dirigidos, pero lo de la juventud no es algo novedoso: jóvenes, desorientados, que no se sienten integrados. No estamos hablando de pobres, estamos hablando de no-integrados, que no es lo mismo. Individuos que no se sienten integrados en sus comunidades de referencia y, por lo tanto, son susceptibles de verse influidos por esa ideología yihadista, a través de las redes sociales fundamentalmente o con un reclutador o un preparador físico, como puede haber ocurrido en este caso. Lo de la célula no es la primera vez. Seguir hablando de “lobos solitarios” no tiene sentido porque hay gente que lo interpreta como una sola persona, pero puede ser un grupúsculo inspirados por la ideología. No son un comando enviado desde el exterior para operar en otro lugar. Aun siendo una célula, seguirían entrando dentro de esta categoría.

La cuestión que sí me parece destacable e inquietante es que un individuo, dos, tres con estas características no dejan huella, pero 12 individuos, según fuentes policiales, que durante más de seis meses llevan yendo a un sitio acumulando centenares de bombonas, moviéndose, entrando o saliendo sí que tenían que haber dejado huellas. Esto cuestiona en gran medida la eficacia de los medios de prevención del terrorismo porque, como reconocen, no se ha detectado nada hasta el día que desgraciadamente ocurrió lo de las Ramblas.

-- Uno de los problemas de Europa con el terrorismo es que la desigualdad y el fracaso de integración de las comunidades musulmanas es un caldo de cultivo para la radicalización. ¿Cómo es el perfil de la persona que se radicaliza?

-- En España hablamos de una segundas generación, en Francia de una tercera o cuarta. Estamos hablando de individuos que no se sienten integrados por su apellido, por el color de su piel, porque no encuentran salidas educativas, tampoco profesionales, que no se encuentran arraigados ni en las señas de identidad de sus familiares mayores o de la nueva sociedad en la que viven. Por lo tanto, entran en una dinámica de radicalización que en un momento determinado puede conducir a la violencia. Individuos que hasta hace poco se radicalizaban o eran reclutados en las cárceles o en las mezquitas, y que ahora cada vez lo son más en las redes sociales.

-- ¿En España están fracasando las políticas de integración como, por ejemplo, parece que se evidencia o vemos de manera más clara en los guetos de países como Francia?

«No hay una fórmula mágica para el problema de la integración. Estamos abocados al método de prueba y error»

– Mi idea es que no hay fórmula mágica. Nadie puede decir: haciendo esto ya está resuelto el problema de la integración de individuos de diferentes señas de identidad en un mismo territorio. El modelo asimilacionista francés no funcionó, el modelo británico de respetar la idiosincrasia de cada comunidad dentro de su territorio no funcionó. Estamos condenados a un ejercicio permanente de prueba y error. Sabemos que hay que buscar la integración en un mundo globalizado en el que ya hay gente diferente de muchas señas de identidad. El hecho de que en España no hayan ocurrido atentados similares a los de Niza o Londres desde 2004, tiene que ver, por un lado, con el hecho de que está más preparada que nunca para hacer frente al terrorismo yihadista: se han detenido, se han abortado planes. Pero sabíamos que estábamos en la lista de objetivos y que lo seguiremos estando. Frente a este tipo de terrorismo no hay garantía absoluta de seguridad se haga lo que se haga.

Por otro lado Daesh no deja de perder posiciones y recursos, ¿los atentados en Europa están relacionado con el hecho de que esté perdiendo la guerra sobre el terreno?

«La inmensa mayoría de las víctimas del terrorismo yihadista son musulmanas y los occidentales no somos el objetivo prioritario»

– La historia es quizás más compleja. Hay que pensar lo que busca Daesh: si lo que busca, igual que Al Qaeda, es crear un califato en todo el mundo musulmán, su principal objetivo es echar abajo los regímenes políticos de esos países árabo-musulmanes. Para eso cometen actos violentos en esos países. No olvidemos nunca que la inmensa mayoría de las víctimas son musulmanas, no son occidentales. Por lo tanto, no somos el objetivo prioritario. Ahora bien, en la medida que esos gobiernos locales que ellos quieren derrocar son apoyados por gobiernos occidentales --ahí nuestra incoherencia, estamos apoyando a impresentables como el régimen egipcio o el saudí y tantos otros-- nos convertimos también en objetivo. Golpean aquí para intentar que los gobiernos occidentales, presionados por una opinión pública castigada por esos atentados terroristas, dejen de apoyar a esos gobiernos y así Daesh pueda derribarlos y tomar el poder en esos territorios. Ese es el esquema general. Dentro de ese esquema, el hecho de que ahora Daesh esté tomando territorio en ese pseudo-califato que creó en junio de 2014, está derivando paradójicamente en su intento de demostrar que no está derrotado y que tiene capacidad para seguir matando y, por lo tanto, estimula a otros para que actuando en su nombre golpeen en cualquier sitio, como por ejemplo en Barcelona.

Aunque caiga el llamado pseudo-califato de Daesh, ¿la amenaza terrorista continuará de igual manera?

– Nos equivocamos si pensamos que hay una solución militar para este tipo de amenaza terrorista. Se puede ganar algo de tiempo, pero que nadie piense que Daesh, por perder el pseudo-califato, va a ser cosa del pasado. Caerá como el de Al Qaeda, en Afganistán; el de Boko Haram, en Nigeria; el de al-Shabaab, en Somalia... No tienen la capacidad para soportar la presión que les viene encima. Pero si alguien cree que eso significa la derrota o la desaparición de Daesh está completamente equivocado. Si alguien piensa que por medios militares es posible hacer frente a una amenaza que no es de naturaleza militar, sino que tiene un caldo de cultivo social y económico, también está equivocado. Por este camino, lo único que podemos hacer hasta que se reproduzca el monstruo es ganar algo de tiempo. Esto nos debería obligar a cambiar el enfoque para responder a la amenaza, pero, de momento, no creo que esto se esté produciendo.

-- Desde su punto de vista, nuestro gobierno, ¿qué hace bien para combatir el yihadismo?  ¿Y cuál es la estrategia en la que fracasa?

«La intervención de unidades militares tiene que ser parte de la respuesta, pero no puede ser la única respuesta»

-- Positivo es que se haya asumido que es una amenaza real que nos afecta. En el caso concreto de España, es positivo que se hayan dedicado recursos para hacer frente a la amenaza, que se hayan creado algunos organismos de coordinación de esfuerzos de varios actores distintos. Negativo: la primera cuestión es que se ha sobredimensionado la amenaza. Hay un discurso constante que sobredimensiona una amenaza que ni es existencial --lo que ha ocurrido en Barcelona no va a suponer el colapso del Estado ni nada parecido--, ni tiene entre los occidentales a su objetivo prioritario. Negativo es la respuesta fundamentalmente militarista que se ha dado a esta amenaza: invasiones a Afganistán, invasiones a Iraq, más esfuerzo militar en un sitio y otro como si eso fuese la solución. El instrumento militar tiene que ser parte de la respuesta, pero no la única respuesta.

A partir de ahí, todo son asignaturas pendientes: tendremos que replantear nuestra política exterior para ser más coherentes entre los valores y principios que decimos defender, y lo que hacemos cuando decidimos relacionarnos con gobiernos impresentables, que violan Derechos Humanos sistemáticamente, fomentan el yihadismo... Seguimos vendiéndoles armas y apoyándolos, como si eso no tuviera consecuencias y sí que las tiene. Por otro lado, la política interior: habrá que cuestionar los modelos de integración que tenemos cuando hay personas que se radicalizan hasta llegar a un punto de usar la violencia terrorista. Y eso son cuestiones políticas, económicas, sociales, educativas... Es igualdad de derechos y deberes. Estamos muy lejos de eso.

¿Hay algún país europeo que, a diferencia de España, esté orientando su política exterior en ese sentido?

– No. Cada nuevo atentado se repite lo mismo: ya hemos aprendido la lección, vamos a coordinarnos, vamos a trabajar juntos en todos los ámbitos... Sin embargo, seguimos viendo que hay mucho corporativismo de miras muy cortas que siguen creando obstáculos para compartir y para trabajar juntos. Hay nacionalismos absolutamente anacrónicos que miran a la tribu pensando que son especiales, en lugar de pensar que es una amenaza que nos afecta a todos y que hay que trabajar juntos. Todo esto sigue dando ventaja a los terroristas.

1 Comment
  1. Juan Penabad says

    Lo primero que digo , es que … no veo yo que esos , «nacionalismos
    absolutamente anacrónicos» los haya en Francia o en otros lugares y han
    tenido atentados similares, además el primero aquí fue el tremendo del 11-M, en
    Madrid … ( y no soy nacionalista
    catalán , ni español , ni vasco)… dejémonos
    de elucubraciones laterales , no van a ningún lado , errores ya sabemos los
    cometieron todos , y más el gobierno al no trasmitir datos , . Lo
    segundo que diría es que son minúsculos
    y muy pocas personas, pero que son capaces de hacer atentados
    espectaculares agrandados a tope por los medios. Y se intenta
    cazar mosquitos a cañonazos .

    Lo tercero es que estos son una determinada SECTA salafista, egipcia de los hermanos musulmanes ,
    clandestina y camaleónica , losTakfir
    Wal Hijra , internacionalistas , que se visten
    y se presentan como cualquiera de nosotros y beben alcohol y comen cerdo .y tan
    enemigos son los musulmanes, como su familia o su padre o su hermano , lo cual
    representa una ruptura radical total , como utilizar el suicidio , es esa ruptura radical lo que los hace no asimilables , o sea son mesiánicos
    ..no son de este mundo , y entonces no
    valen tácticas convencionales ni
    matarlos siquiera , siempre habrá cuatro o cinco
    de repuesto. Y encima abatiéndolos en vez de capturarlos y juzgarlos ,
    los mandas al paraíso . .

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