Un manto de tensa calma cubre Catalunya

El president Carles Puigdemont el pasado 10 de octubre durante su alocución ante el Pleno del Parlament
El president Carles Puigdemont el pasado 10 de octubre durante su alocución ante el Pleno del Parlament, en la cual declaró la independcia para dejarla en suspenso inmediatamente después. / @Govern (Twitter)

BARCELONA.- Calma tensa en Catalunya. La gente en las calles, cansadas de tantos debates tensos en los últimos días, quieren bordear el tema, aunque siempre acaba saliendo. Después del progresivo aumento de la tensión política y social vivido desde el pasado 6 y 7 de septiembre, cuando el Parlament aprobara, respectivamente, las leyes del Referéndum y la de Transitoriedad Jurídica en un polémico pleno, esta tensión no dejó de aumentar hasta el pasado martes. La cúspide de este crescendo llegó el pasado 10 de octubre, martes, cuando Carles Puigdemont suspendió una declaración unilateral de independencia que no había llegado a proclamar desde la tribuna. 

Después, el documento de la declaración de independencia fue firmado por los diputados de JxSi y la CUP en un acto político escenificado en el mismo edificio del Parlament, pero fuera del Pleno y de las actas. Entre el 6 de septiembre y el 10 de octubre, Cataluña ha vivido una campaña ilegalizada por el ‘sí’ a la independencia, detenciones de cargos y trabajadores públicos de la Generalitat, la celebración del referéndum del 1-O y las escenas de brutalidad policial, la huelga y “paro de país” del día 3, la manifestación por la unidad de España del día 8, el traslado de las sedes sociales de casi 400 empresas fuera de Catalunya…

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Si Puigdemont el día 10 de octubre, cuando las cámaras de medio mundo le enfocaban, pasaba la patata caliente a Mariano Rajoy, suspendiendo anunciando una declaración de independencia y dejándola inmediatamente en suspenso para favorecer una solución dialogada, mientras reclamaba una mediación internacional que no llega, la respuesta del presidente del Gobierno desde Madrid puso de nuevo el ardiente tubérculo en sus manos. Vuelve la pelota a terreno de juego catalán. Un juego al que nos estamos acostumbrandos, en el que prima más el error del adversario que el acierto propio.

El presidente del Gobierno, Marano Rajoy, en la comparecencia tras el Consejo de Ministros de este miércoles en La Moncloa./
El presidente del Gobierno, Marano Rajoy, en la comparecencia tras el Consejo de Ministros de este miércoles en La Moncloa./ La Moncloa

Si Puigdemont hizo una declaración de independencia virtual, sin materialización jurídica, Rajoy hizo lo propio con la aplicación del artículo 155, o lo que es lo mismo, intervención del autogobierno y autonomía de Catalunya. ¿Declaró la independencia, Puigdemont?, le pregunta Rajoy. Y, dependiendo de la respuesta que llegue del president del Govern, Fiscalía, Judicatura y Gobierno amenazan con poner en marcha toda una maquinaria que, en lo político, podría dar lugar a la aplicación del 155 y a una respuesta social impredecible en Catalunya.

Por otra parte, en el terreno judicial, si Puigdemont da una respuesta positiva y asume haber proclamado la independencia, podría suponer una aceleración y agudización de los juicios que podrían suponer penas graves para los líderes independentistas. El lunes, a las 10 horas de la mañana como muy tarde, el president debe haber respondido el requerimiento de Rajoy. Habrá que estar pendiente, igual que ocurrió el martes pasado, de la retórica que utilice Puigdemont, de las palabras exactas que use para su respuesta.

En este contexto, aunque parezca inverosímil o imposible, la sociedad catalana --y la española-- respira más pausadamente estos últimos días, aunque sea durante un breve paréntesis. Como si, después de permanecer en apnea durante las últimas semanas, los pulmones y diafragmas hubiesen podido volver a aportar oxígeno al cuerpo social.

Cartel de la CUP oponiéndose a cualquier pacto constitucional
Cartel de la CUP oponiéndose a cualquier pacto constitucional, y recordando que "hemos votado independencia. Nada de gato por liebre". / @cup.cat (Twitter)

Desde diversos sectores del independentismo creen que la “marcha atrás” de Puigdemont del martes ha supuesto un error para sus objetivos. Presionan al president para que la respuesta al requerimiento de Rajoy sea la proclamación de la independencia. La comunidad internacional no ha avalado la búsqueda de diálogo y mediación que el president reclamaba desde la tribuna del Parlament. Estados Unidos apostaba por una “España unida” el pasado 12 de Octubre.

El PSOE, por su parte, abre la opción de una “reforma constitucional”. Parece que es lo máximo que va a ofrecer el PP a los independentistas, que no se han negado a esta propuesta socialista. El diálogo será en el Congreso, aseguraba ayer la vicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría tras el Consejo de Ministros, apelando a la vuelta a la “normalidad” y la “legalidad” por parte del independentismo. Ante este camino allanado para la “reforma constitucional”, falta conocer la respuesta del independentismo, pero también de la izquierda española. “Proceso constituyente” y “ruptura democrática”, y no “reforma constitucional”, han sido algunas de las expresiones y anhelos de Podemos, IU y otras fuerzas durante los últimos tiempos.

Contrasta con el pragmatismo calculado de Rajoy el lenguaje exaltado y revanchista de Ciudadanos con el independentismo. De igual manera, algunos medios de la derecha, por su parte, ya han empezado a augurar en qué sentido podría ir esa reforma constitucional y qué ventajas tendría para el autogobierno catalán, intentando contaminar el debate antes de que haya comenzado. Algunos dirigentes del PP, como Pablo Casado, adoptan el papel de “poli malo” sugiriendo que, mediante la Ley de Partidos, se podría ilegalizar a aquellas formaciones que aboguen por la independencia. En las últimas catalanas del 2015 consiguieron, más de 1.600.000 votos, casi el 40% del censo. ¿Ilegalizarlas?

Mientras tanto, la ultraderecha, organizada en grupos fascistas y neonazis, ha encontrado en el nacionalismo español resurgido por la crisis catalana, su caldo de cultivo para actuar y crecer. Tras los actos violentos que se vieron en Barcelona después de la manifestación por la unidad de España celebrada el pasado día 8 y en Valencia al día siguiente, el 12 de Octubre en Barcelona grupos ultras de ambos extremos se enfrentaron en plena Plaza de Catalunya. A esto se podría sumar el asedio que cargos electos de distintas formaciones y territorios sufrieron en Zaragoza durante la asamblea convocada por Podemos para buscar una solución negociada a la crisis catalana el pasado 24 de septiembre. Alerta.

cartel con los actos conmemorativos del 77 aniversario del fusilamiento del president de la Generalitat Lluís Companys
Vista parcial del cartel con los actos conmemorativos del 77 aniversario del fusilamiento del president de la Generalitat Lluís Companys, por parte del régimen de Franco.

Decíamos que sectores del independentismo presionan a Puigdemont para que declare la independencia antes de entregar su respuesta a Rajoy, el próximo lunes. La CUP le envió una carta ayer al president en esos términos, asegurándole que, si el Gobierno va a aplicar el artículo 155, sería mejor que esto sucediera con una República Catalana ya proclamada. Hoy la CUP celebra un Consell Polític, se prevé tenso, hay sectores muy críticos con el apoyo dado durante estos meses a JxSi a cambio de la independencia, cuya posibilidad parece cada vez más alejada. También celebra hoy ERC un Consell Nacional. Importante será el discurso de Oriol Junqueras. Cada vez hay más voces críticas en ERC con la decisión de Puigdemont de suspender la declaración de independencia.

Además, mañana domingo se celebra en Montjuïc el homenaje a Lluís Companys por el 77 aniversario de su fusilamiento por el régimen franquista. Será un acto emotivo para el independentismo, un acto que insufle moral, y seguro que tendrá un carácter reivindicativo muy importante. Por su parte, la ANC presiona a Puigdemont en el mismo sentido, el de la declaración de la independencia cuanto antes. Nadie puede dudar de la fortaleza del independentismo en las calles.

Cierto es que las palabras de Puigdemont del martes supuso una gran desilusión para muchas personas que pueden estar temerosas de que, como una profecía, se haga realidad la famosa frase de Karl Marx. La movilización social puede estar desilusionada, pero también es cierto que han sido protagonistas de algunas de las mayores movilizaciones pacíficas a nivel europeo de los últimos años. Habrá que prestar atención a la respuesta social. Tienen un demostrado músculo para volver a colapsar las calles. El procés no ha terminado. ¿La frase de Karl Marx? “La historia se repite dos veces, la primera como tragedia, la segunda como farsa”.