PP y Cs acarician una repetición electoral que podría decidir Adelante Andalucía

  • Si no hubiera acuerdo de investidura, las andaluzas tendrían que repetirse y, probablemente, se celebrarían el 29-M
  • Rodríguez podría permitir una Presidencia socialista y, después, pasarse a la oposición

A estas alturas de la campaña en Andalucía y más allá de eslóganes y bravuconadas electorales, nadie duda que la victoria de la contienda va a caer del lado del PSOE y de la presidenta de la Junta, Susana Díaz. Pero, tanto las encuestas publicadas como las que atesoran los partidos y prefieren no hacer públicas no le otorgan una mayoría suficiente para ser investida presidenta con los votos socialistas. Susana Díaz necesitará los votos de otro grupo político para poder ser investida presidenta. La fórmula (cogobierno, acuerdo de legislatura o acuerdos puntuales) ni se menciona en campaña, pero sí en los distintos cuarteles generales de los partidos políticos que concurren a la contienda.

Poco tiene que decir el PP andaluz si no consigue sumar, entre sus votos y los de Ciudadanos, la mayoría absoluta que tumbaría el gobierno de Susana Díaz y dejaría atrás 40 años de socialismo en la comunidad. Pero entre los cercanos a su líder, Juan Manuel Moreno, admiten que esa posibilidad es remota y parecen darse por satisfechos con el hecho de que el PP pueda aguantar la segunda posición en votos y escaños. Lo que sí les estimula –aseguran en fuentes populares a cuartopoder.es- es la posibilidad de que, por la imposibilidad de ser investida presidenta Susana Díaz, vuelvan a repetirse los comicios. En ese caso, según sus cuentas, y con la normativa electoral en la mano, las elecciones tendrían que repetirse y, muy probablemente, se deberían programar para el 29-M, coincidiendo con las municipales, autonómicas y europeas, que afectan a todo el territorio nacional. “Esa opción – advierten desde el PP – nos permitiría movilizar mucho mejor a nuestro electorado”.

Por lo que respecta a Ciudadanos y a su líder, Juan Marín, tienen claro que no hay posibilidad alguna de pactos con el PSOE y mucho menos antes de las elecciones municipales, para no perder pie con respecto a su notable avance en votos a costa, fundamentalmente, del PP.  Su gran logro sería adelantar al PP en Andalucía, pero son pocos los que, en privado, admiten que “sería algo más que una proeza”. El problema de Cs en Andalucía no deja de ser su falta de implantación y estructuras en la Andalucía rural. Por eso, en Cs tampoco verían con malos ojos una repetición electoral que hiciera coincidir con municipales, autonómicas y europeas, puesto que consideran que, de este modo, podrían movilizar con más facilidad a su potencial electorado en un radio más amplio del territorio.

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Este panorama, y las apuestas estratégicas de PP y Cs, sitúa a Teresa Rodríguez, cabeza de lista de Adelante Andalucía, como la persona que puede decidir o no la repetición electoral o el arranque de una nueva legislatura con un gobierno del PSOE. Más allá de la obviedad que supone apuntar a la nula sintonía existente entre ambas líderes de la izquierda andaluza, desde el entorno de Rodríguez se ha lanzado ya la posibilidad de que ella promueva la investidura de un presidente del PSOE, pero ponga como precio la cabeza de Susana Díaz.

Esa es la interpretación que hacen de sus palabras quienes reiteran que la prioridad es evitar la llegada de la derecha al gobierno de la Junta de Andalucía. Sin embargo, desde la dirección nacional de Podemos aseguran a este diario que “la situación requiere actuar con inteligencia” y añaden que, “siendo Teresa Rodríguez tan inteligente como es, no va a querer cogobernar con un PSOE que lleva décadas en el poder y tiene que regenerarse, pero sí podría permitir la investidura de Susana Díaz una vez garantizados ciertos puntos en su programa de gobierno y, a continuación, situarse en la oposición”.

Traspasado ya el ecuador de la campaña, la única certeza que tienen todos los contendientes es que el 27 de diciembre se constituirá el nuevo Parlamento Andaluz, con la composición que establezcan las urnas. A partir de ese momento, habrá que decidir pactos y contrapartidas.