El 25-S valora la correcta actuación policial durante el 23-O

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Aníbal Malvar *

La Coordinadora #25S valoraba en la noche de ayer muy positivamente la actuación policial ante la manifestación que rodeó el Congreso de los  Diputados durante la sesión de debate de los presupuestos. Habían sido movilizados cerca de 1.500 policías y, según la Delegación del Gobierno, acudieron al 23-O unos 2.000 manifestantes. “La actuación policial fue la correcta. No se ha producido ningún problema. Como tiene que ser en una manifestación pacífica”, señalan los portavoces del 25-S.

Kike Castelló, de Democracia Real Ya, matiza un poco: “También por la imagen exterior. La mala imagen que dieron en las pasadas manifestaciones no da buena prensa internacional”. Castelló no acudió a la convocatoria por razones de trabajo.

El caso es que, por primera vez en mucho tiempo, una manifestación de los indignados se ha saldado sin ningún incidente. No ha habido heridos ni detenidos. Sí identificaciones y avisos verbales a decenas de personas, a quienes la policía comunicó, verbalmente, que recibirían en su domicilio una notificación de sanción. “Eso es lo habitual”, explica Castelló. “A mí me ha pasado un montón de veces y nunca me ha llegado nada a casa”.

Quizá no fueran solo 2.000 los manifestantes, como proclama la Delegación del Gobierno. La plataforma convocante calcula unos 5.000. Y serían tal vez bastantes menos. En todo caso, la participación fue muchísimo más baja que el las tres convocatorias de septiembre. “Es normal que sea tan baja”, explican desde la Coordinadora #25S una vez disuelta la protesta. “Esta no era una convocatoria estatal”.

Castelló dice que lo esperaban: “Las redes sociales son un buen baremo para eso. En la última semana no hubo tanto movimiento, ni mucho menos, como antes del 25S”.

Garzón responde a los periodistas en presencia de Centella, ayer, en la plaza de Neptuno, donde los diputados de IU se sumaron a la concentración. / Kiko Huesca (Efe)

Como ocurriera el 25S, cuando los diputados de Izquierda Unida terminaron el debate, alrededor de las nueve, se unieron a los manifestantes. “Aquí es donde debemos estar. En la calle, a protestar”, señaló Cayo Lara. Una voz escéptica y ronca le contestó: “Estamos protestando contra vosotros. ¿Qué hacéis aquí?”. Ni hubo respuesta ni le secundó demasiada gente. Lara continuó recordando la huelga que varios sindicatos de distintos países han convocado para el próximo 14 de noviembre. No fue un discurso político dirigido hacia la multitud. Ni mucho menos. Sencillamente, contestaba preguntas de los periodistas ante grabadoras y micrófonos, sin alzar la voz. Del mismo modo actuaron Gaspar Llamazares, José Luis Centella o Alberto Garzón. Llamazares, incluso, llegó a pedirle a un periodista que no reclamara más declaraciones: “No, no. Se van a molestar”, arguyó aludiendo a la gente que considera que los políticos no deben inmiscuirse en el movimiento ciudadano.

IU acababa de presentar una enmienda a la totalidad de los presupuestos del PP. Exactamente lo que pretendía hacer ayer el movimiento indignado rodeando el Congreso, aunque de manera informal. Callejera. A media tarde, habían celebrado dos asambleas contra los que consideran los “presupuestos de la deuda” y para exigir un nuevo proceso constituyente.

Y, como habían prometido, cubrieron con carteles las vallas de obra que cerraban el paso desde Neptuno a la Carrera de San Jerónimo, ante la confortable mirada de decenas de policías que protegían el Congreso.

“Lo estamos perdiendo todo / menos el miedo”, opusieron unos jóvenes una pancarta delante de los uniformados antes de pegarla en la valla. Otros intentaron rodear el perímetro del Congreso con una pancarta que rezaba “DIMISIÓN PPSOE”. La policía se lo impidió en Huertas y Lope de Vega. En esta última calle, ardió un contenedor. Pero apenas hubo amago de enfrentamiento.

Alrededor de las diez de la noche, apenas quedaban unos cientos de manifestantes. La gente se fue a acostar temprano. El próximo sábado 27, día no laborable, los organizadores esperan mejor respuesta a la convocatoria.

(*) Aníbal Malvar es escritor y periodista.

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