De la huelga del 14D y de los servicios mínimos de la funeraria de Madrid

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Francisco Naranjo Llanos *

Imagen del mitin que ofrecieron los secretarios generales de UGT, Nicolás Redondo, y CCOO, Antonio Gutierrez, en la manifestación del 16D tras la huelga general de 1988. / F. N.
Imagen del mitin que ofrecieron los secretarios generales de CCOO, Antonio Gutierrez, y UGT, Nicolás Redondo (a la derecha) en la manifestación del 16D tras la huelga general de 1988. / F. N.

La huelga general del 14 de diciembre de 1988 marcó un hito en la reciente historia sindical de España: ocho millones de personas, el 90% de la población activa de entonces, secundaron el paro general convocado por los sindicatos contra la política económica del Gobierno.

Dos días después, el 16 de diciembre, una gran manifestación que transcurrió por las calles de Madrid, desde la glorieta de Atocha a la Puerta del Sol, culminaba unos meses de movilizaciones contra los recortes que pretendía el gobierno socialista de Felipe González.

El contrato de inserción laboral para jóvenes, el llamado “contrato basura”, fue la gota de agua que colmo la paciencia de los trabajadores y por ende de los sindicatos.

Felipe González tuvo que reconocer el éxito político de la huelga y el duro golpe que supuso para el gobierno socialista y no le quedo otro remedio que convocar a los sindicatos a la mesa del diálogo social para una semana después de realizada la huelga.

CCOO y UGT, fortalecidos por el respaldo de la clase trabajadora, exigieron sentarse a negociar tan sólo con el Gobierno, sin intermediación de la patronal. Sus  reivindicaciones previas e irrenunciables fueron:

La puesta en marcha de un nuevo plan de empleo que erradicase el contrato de inserción para jóvenes.

El incremento del 2% en las pensiones y los salarios de los empleados públicos para compensar los efectos de la inflación.

El incremento de la cobertura por desempleo hasta el 48%.

La equiparación de las pensiones mínimas con el salario mínimo interprofesional.

La huelga se ganó y esos puntos reivindicativos fueron conseguidos pocos meses después. Bueno, alguno, como el tema de las pensiones, se lograría dos años después.

De forma resumida esa fue la crónica, a 25 años de distancia, de la gran HUELGA GENERAL, DEL 14.D, aunque por entonces la llamamos oficialmente “paro general”, para no molestar.

Negociación de unos singulares servicios mínimos

Mis recuerdos de aquella gran movilización son muchos, pero hoy, 25 años después, no tengo por menos que recordar una de las muchas anécdotas de aquellos días: la negociación de unos singulares servicios mínimos. Los relacionados con los entierros el 14-D, de los fallecidos en Madrid el día anterior, es decir, el 13 de diciembre de 1988.

En aquellas fechas los sindicatos eligieron Comités de Huelga Regionales y aunque en la mayoría de los casos eran los Comités de Empresa los que negociaban los servicios mínimos o esenciales, en otros lo hacían los responsables sindicales regionales.

En este caso concreto el comité de empresa de la Compañía de Servicios Funerarios de Madrid pidió que le acompañáramos en las negociaciones de los servicios mínimos y me toco a mí, por aquel entonces recién llegado a la dirección sindical de CCOO de Madrid.

Las reuniones se celebraban  en uno de los tanatorios madrileños: el de la M-30, lugar donde estaba la sede de la compañía. Los compañeros educadamente, ya que yo estaba allí por primera vez, me enseñaron las dependencias del centro funerario y en los sótanos -justo al lado del local del Comité- el almacén de los ataúdes, resaltándome las diferentes características de cada uno, sobre todo por las dispares calidades de las cajas de madera.

Lo primero que aprendí en aquellas reuniones y nunca olvidaré es que en Madrid, en invierno, fallecen una media de 100 personas cada día. Unos 80 si es verano. Cifras de hace 25 años. Puedo asegurar que hasta entonces no lo sabía. Según pregunté recientemente para escribir este artículo,  parece que las cifras, esas cifras, se mantienen similares en el tiempo.

En el transcurso de la reunión, la dirección de la empresa insistía que había que enterrarlos a todos y los compañeros del Comité que a ninguno. Las posturas, como se ve, estaban muy distantes.

En este punto los compañeros del Comité argumentaban que por un día no pasaba nada, que podían quedarse en los frigoríficos de los grandes hospitales. El problema, según la gerente, se agravaba con aquellos que morían en sus casas, pero los compañeros a lo máximo que se comprometían era a transportarlos a los hospitales de referencia…

Después de un amplio y vehemente debate, la gerente de la compañía, dirigiéndose a mí, pregunto: ¿Vd., que tiene más responsabilidad sindical, no cree que es exagerado lo que plantean sus compañeros, dejando los 100 muertos previstos del 13-D sin enterrar el 14-D, con los problemas de todo tipo que esa decisión podría acarrear?

Yo, que solo tenía la experiencia de haber negociado los servicios mínimos en Renfe, sorteé el tema como pude, por supuesto apoyando a los compañeros del Comité y como todavía quedaban varios días para el 14.D, decidimos continuar negociando una semana después. A esa última reunión yo ya no pude ir y los acompañó otro compañero de la dirección regional. Creo que llegaron a un acuerdo de servicios mínimos...pero no tengo claro  lo que pasó con los muertos de aquellos días.

Ahora que conmemoramos los 25 años de aquella gran movilización, esta anécdota la recuerdo aún con un poco de repelús, pues uno esta acostumbrado a vivir con los vivos y no con los muertos, aunque algunos vivos sean muertos vivientes.

(*) Francisco Naranjo Llanos es director de la Fundación Abogados de Atocha.
3 Comments
  1. Ronteky says

    No esta mal. Nunca me hubiera imaginado que una huelga general se hablara también de los muertos del día anterior. Je je

  2. Antonio says

    Antonio Gutiérrez, representa la máxima expresión de traición a los compañeros de CC.OO que dieron con sus huesos en cárceles franquistas, mientras que él «entregó» el sindicato al pasteleo con el entonces partido de gobierno de Felipe Gonzalez ( PSOE ).El tiempo pone a cada uno en su sitio, y Antonio Gutierrez, como en el caso de puertas giratorias de la política, tuvo su recompensa del PSOE, en la legislatura de Zapatero, teniendo su asiento en los escaños del PSOE.

    Una pena que por culpa de la trayectoria de algunos dirigentes de CC.OO. el sindicato se vea vilipendiado en su credibilidad y prestigio.

  3. Pedro says

    resumido y claro. Lo de los servicios mínimos en los tanatorios un puntazo, je je. Lo de meterse con Antonio Gutiérrez debe ser una moda. Para mi ha sido el mejor secretario general que ha tenido CCOO con diferencia a Fidalgo y a Toxo.

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