MANOLO MONEREO | Publicado: - Actualizado: 6/1/2017 14:38

Gramsci_Podemos
‘Omaggio a Gramsci’ (2011), de Gabriele Cancedda. / lavoroculturale.org

No hay política sin conspiración.
La política no se explica solo por la
conspiración
(Lenin en versión libre)

El país estaba cambiando mucho y rápidamente. La clase política a lo suyo, mantenerse y reproducirse. Algunos lo vieron, otros lo intentaron convertir en política sin demasiado éxito. Un grupo de jóvenes audaces y con mucho valor, con experiencia política de alto nivel, llegaron a la conclusión de que era el momento para lanzarse a la arena política y jugársela. En política no basta conocer, no basta formular, hay que decidirse. Ellos decidieron y así surgió Podemos.

Se ha dicho muchas veces: fue un terremoto que desencadenó un tsunami. El campo de la política cambió y de una u otra forma, todas las fuerzas políticas se vieron afectadas y tuvieron que cambiar sus respectivas agendas. Parafraseando una vieja metáfora militar a la que tanto nos acostumbró Antonio Gramsci (recientemente la ha usado Pablo Iglesias), la dirección de Podemos se lanzó a una guerra de maniobra que rápidamente se convirtió en una guerra relámpago. Hubo quien vio ya a Moscú en el horizonte. Pasada la sorpresa, el poder, los poderes, reaccionaron al modo de los generales rusos, dejar que Podemos avanzase resistiendo ordenadamente para oponerles finalmente un fuerte muro defensivo y pasar resueltamente al contraataque. La contraofensiva hace tiempo que comenzó, ahora estamos viendo sus consecuencias.

El ‘tratamiento’ político dado a Podemos explica muy bien qué tipo de poder existe en nuestras sociedades y el modo en que este se organiza y actúa. Rápidamente, pasada la sorpresa inicial, las cloacas del Estado empezaron a funcionar a tope. Se habla mucho de la influencia latinoamericana en Podemos. La paradoja es que la ofensiva contra el partido de Pablo Iglesias se hizo al modo latinoamericano: la ferocidad, la doblez sin límites y la mentira conscientemente creada por los medios, es decir, las mismas tácticas que se usaron contra Chávez, contra Evo, contra Correa, contra Humala, contra Lula. La ‘trama’ funcionaba en su plenitud: servicios secretos, fundaciones, periodistas “bien informados” y todo un aparato de comunicación que, poco a poco, fue ahogando a los actores más independientes. Como ejemplo, analicemos medio a medio, periódico a periódico, cadena de televisión a cadena de televisión, para ver las “manos visibles” de poder financiero y político al asalto de unos medios en la ruina y adictos a ‘ayudas’ de todo tipo.

Cuando se habla de crisis del régimen se suele asociar a una especie de parálisis, de hundimiento, de pasividad. No es así. Crisis significa lucha, conflicto. En el centro, el poder. Unos para mantenerlo aunque sea reformándose, otros para derribarlo o transformarlo. Es una lucha entre sujetos sociales y políticos, entre percepciones construidas socialmente y movilizaciones en la calle. Los horizontes de sentido de las personas se modifican rápidamente y se abren ventanas de oportunidad. Esto es lo que significa la crisis, pero hay, esto nunca se debe olvidar, una enorme desigualdad de poder y este es, sobre todo, el poder del Estado, es decir, condensación de la fuerza y unidad de decisión.

La estrategia anti-Podemos no ha sido solo el insulto, la fabricación mediática de casos o la mentira soez. Han habido otras tácticas más sutiles, más de fondo, realizadas, principalmente, del lado del área del PSOE. Me refiero a eso que podríamos llamar la respetabilidad como fundamento del hacer política aquí y ahora. Fue una de las herencias más negativas de la Transición, lo que se llamó la cultura del consenso. Se pretendió, y se consiguió durante años, excluir el conflicto del discurso oficializado; cualquier divergencia de fondo era rechazada y situada en los márgenes oscuros de lo antisistémico. La IU de Julio Anguita fue el ejemplo más evidente de lo que se acaba de decir.

La respetabilidad tenía que ver con este consenso básico. Los poderes, los medios de comunicación centralmente, forzaban a las fuerzas políticas, a los dirigentes, hacia una respetabilidad basada en la aceptación de los consensos fundamentales, en sus formas y en sus fondos. Castigaron y siguen castigando durísimamente a quienes no lo hacen, y premian generosamente a los que se someten. Esto ha pasado con Podemos. Los medios han usado el palo y la zanahoria, es decir, el ataque brutal combinado con una salida hacia la respetabilidad. El resultado ha sido mellar el discurso de Podemos, desdibujarlo, a la vez que demolían sin piedad a su equipo dirigente. Es una guerra de verdad.

La creación de Ciudadanos como fuerza estatal ha sido parte de una estrategia global a largo plazo. El asunto no es fácil; fortalecer a Ciudadanos tiene como consecuencia inmediata un debilitamiento del PP y la liquidación de UPyD. Esto señala un conflicto de los poderes económicos y mediáticos con el gobierno de Rajoy. Que el PP acepte tener que compartir el poder con un partido como Ciudadanos no será fácil. Lo que consiguen los que mandan de verdad es enorme: frenan por la derecha a Podemos, neutralizan a un PP en decadencia, dan nuevos aires al PSOE y ponen en el centro de su operativo a Ciudadanos, una fuerza política capaz de impulsar una nueva revolución neoliberal en España. Todo ello en nombre de la lucha contra la corrupción, contra la vieja política y en favor de la Unión Europea, del euro y de la agrietada modernidad.

Podemos, como fuerza política, se encuentra ante una disyuntiva nada fácil. Corre el peligro de ser fagocitada por las fuerzas que ella misma desencadenó. Está siendo sometida a una durísima guerra de posiciones, enfangada en las casamatas, duramente acosada, combate para el que no estaba preparada (¿Quién lo está?), se ve obligada a construirse como organización en el cerco, en la lucha, en el conflicto. Mucho me temo que los que mandan han llegado a la conclusión de que ya es el momento de aplastar el potencial de rebeldía, ilusiones y esperanzas que Podemos desencadenó. Creo que se equivocan y que Podemos ha venido para quedarse. Simplemente, la vida les obliga a repensarse de nuevo, a adaptarse a una coyuntura política que se ha movido radicalmente, que se ha modificado, en gran parte, por la propia existencia de Podemos.

Como el viejo comunista sardo sabía muy bien, una estrategia de posiciones y de cerco mutuo exige mucha energía, hegemonía concentrada, un gran tesón y aguante, mucho aguante. Primero, se necesita una dirección cohesionada que sepa a dónde ir y cómo ir; con un liderazgo claro que dé seguridad y que señale el camino. Segundo, discurso preciso, diferenciado, que convierta lo que la gente ya sabe en política, en programa, en el centro, un nuevo proyecto de país. Tercero, una campaña que haga organización, que genere alegría, entusiasmo, esperanza, sueños posibles… Cuarto, convencer emocionando, razón y pasión; pasión razonada pues.

Para los que defendemos una estrategia de unidad popular, una salida democrático plebeya a la crisis de éste régimen, Podemos sigue siendo un elemento fundamental. Como ha venido insistiendo Julio Anguita, Podemos ha abierto una grieta que, entre todos, debemos convertirla en una brecha que rompa los muros del poder. Lo básico es que Podemos crezca y se desarrolle, que crezca y se desarrolle IU, así como las demás izquierdas. Todos juntos somos aún insuficientes para constituirnos en poder constituyente y desde ahí alumbrar un nuevo régimen basado en la igualdad, la libertad y la justicia. Necesitamos todas nuestras fuerzas, toda nuestra capacidad de unidad para vencer. La disyuntiva sigue siendo la de la fase histórica, restauración o ruptura. Debemos y podemos. La unidad no tiene alternativa.

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  • Jkarl

    Estupendo artículo. Coincido en el análisis y la conclusión abierta a la crecimiento y la unidad de la izquierda. Podemos ha sido y es la gran cuña que ha causado la primera grieta importante del viejo régimen del 78,grieta por donde todas las fuerzas y mareas de la gente progresista hemos de meter nuestras cuñas de ilusión, proyectos y acción para afianzar nos ahí y profundizarla, haciéndola resquebrajadura marta. Por la nueva España verdaderamente democrática. Podemo

  • maría

    Buen artículo. La pena es que, probablemente, los oportunistas internos dinamiten el proceso una vez más. Ahí está el “señor” Miguel Urban dejando caer que Podemos tiene que refundarse… Este chaval o es tonto o no se entera de nada. A ver si aprende de Teresa y espabila. Que la historia ya ha demostrado lo que significa actuar en los márgenes de la política, véase IU. Así que, por favor, dejad de poner palos en las ruedas y dejad hacer a Pablo y Errejón que son los que han conseguido traernos hasta aquí. No es obediencia ciega, es reconocimiento del talento y oportunidad histórica. No la jodan.

  • topo

    mamporrerismo del peor. nunca me han gustado los abrazafarolas, tampoco con podemos. cierto que hay una guerra mediática contra podemos. Pero el discurso lo han desdibujado ellos mismos.

    Es necesario por una vez ofrecer unos valores INAMOVIBLES, y no los conocidos viajes hacia el centro que ya conocemos…

  • Edu@BillyBones36

    Estimado Pablo:
    De acuerdo y correcto, pero recuerda que en lógica formal dicen:
    Una proposición que diga, “si los comunistas en la época de Berenguer, hubiesen hecho más propaganda, habrian ganado las elecciones” es Falsa
    no se pude deducir valor de verdad de una premisa falsa.
    En este juego de tronos, será el pueblo el que decida y no la canalla fascista-socialista y sus amigos los medios vendidos a quien les da de comer con dinero público, o sea de todos.
    Un abrazo
    hasta la victoria siempre!
    Edu

  • Fherna

    Que a estas alturas haya que seguir explicando que situarse en la centralidad del tablero no es buscar el centro político suscita melancolía. ¿El PCE del Frente Popular fue un partido de izquierdas, sí o no? ¿Y cómo llegó a ser la fuerza fundamental, la expresión política del pueblo republicano en guerra? Huyendo del sectarismo que le había mantenido en los márgenes del sistema político durante los primeros años 30. Es decir, al asumir un ideario popular radical, republicano, transversal, laico y antioligárquico se situó en la centralidad del campo en disputa, alcanzando posiciones cuasi hegemónicas. ¿Ocupar la centralidad le hizo dejar ser de izquierdas? ¿Cómo habrá que explicárselo a algunos?

  • Patronio

    Jo, tío, desde que era niño y leía los cuentos de los hermanos Grimm, no había vuelto a leer algo tan fantasioso y divertido. Menos coñazo y petulante, sí.

  • Patronio

    Jamás el PCE fue la expresión política del pueblo republicano, ni antes, ni durante, ni después de la guerra. Píos Moas de izquierdas no, gracias.

  • Ana Paula

    Dejen ya de utilizar el nombre de Gramsci para fines espúreos, y léanlo más y mejor. Que un jefecito metido a dictador de un partido que aspira a instalarse en el Estado, a vivir de él, utilice la memoria de un intelectual que defendía la revolución DESDE la sociedad civil, y no DESDE el estado. Bien sabía él que la conquista del Estado acarreaba el sometimiento a éste y su defensa por encima de la sociedad civil, como bien se demuestra hoy día, cuando los estados y los poderes oligárquicos son uña y carne.

  • TURCO

    ¡Ay, Monereo, qué película mental te has montado!. Sugerencia:
    http://blogdelviejotopo.blogspot.com.es/2015/04/por-que-llora-podemos-los-medios-te-dan.html

  • luca.

    Amigo Manolo. Referirse a personas que dicen ser de IU al tiempo que, siempre que pueden, piden el apoyo a Podemos no parece muy edificante ni muy congruente.
    Un consejo: déjate de teorizaciones posmarxistas y analiza lo que es Podemos. Si lo haces con rigor, como es tu habitual en tí, concluirás que se trata de una construcción política de diseño mediática, transversal y oportunista, cuyo único objetivo político-electoral no parece ir mas allá que apuntarse el tanto de haber conseguido la voladura y desaparición de IU, en la que tú militas desde hace tiempo.
    Conoces a IU y sabes bien que no lo conseguirán, y que en la izquierda de este país, para bien de los trabajadores, habrá y crecerá una fuerza política de clase, coherente y alternativa a un sistema, el capitalismo, que los demás se olvidan de cuestionar e impugnar.
    Un abrazo.

  • Gilgamesh

    Coraje Monereo! Gran artículo!

  • Eliseo

    Vale, hay un tremendo ataque del poder contra el ascenso de Podemos (completamente previsible, por otra parte: no se van a dejar quitar la merienda galantemente), pero también Podemos debe hacer autocrítica y reflexionar: ¿la estrategia de moderación que están siguiendo es la más adecuada? Recomiendo al respecto el siguiente audio de Crudo: http://www.ivoox.com/carne-cruda-56-hay-ser-radicales-audios-mp3_rf_4464092_1.html

  • Carlos

    Desde iU. Qué voladura de iU? A donde vamos con el 5% sin rerpresentaciión en muchas Comunidades.
    Podemos mas iU mas otras fuerza pueden llegar a derribar el muro.

  • Crossique

    ¡¡Qué fácil es echar balones fueras y explicarlo todo por los ataques del sistema y el contrario!!. Hay que mirar lo endógeno. El descenso de Podemos es achacable sólo a Podemos. Lo que pasa es que no hay redaños para reconocer las cosas que se están haciendo mal y reconducir, pero esa es la única manera de parar el descenso.

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