Vencedores y vencidos

Tuit de González Pons tras el anuncio de desar,e incondicional y unilateral de ETA.
Tuit de González Pons tras el anuncio de desarme incondicional y unilateral de ETA. / @gonzalezpons

González Pons, eurodiputado y portavoz adjunto de la delegación del PP en el Parlamento Europeo, ha colgado un tuit ante la noticia del desarme total de ETA anunciado para el próximo 8 de abril: “Entregar las armas es sólo un paso. Queda disolverse, pedir perdón, ayudar a resolver los crímenes pendientes, indemnizar y acatar la ley”. Tras cinco años sin atentados, alguien podría pensar que estamos en el buen camino. O que al Partido Popular le cuesta trabajo imaginar un mundo sin la banda terrorista. ¿Acaso la presencia de ETA como comodín, eterna cortina de humo, beneficia a algún partido político? ¿Buscamos el fin del conflicto, o que se mantenga eternamente al ralentí, con ese efecto miedo que proporcionan las bombas? Quizá solo se trate de que alguien quiere, antes incluso que la paz, la humillación total de los vencidos.

Le digo esto porque casi al mismo tiempo que Pons colgaba su tuit, Sánchez Dragó escribía una columna en El Mundo titulada “Perderéis como en el 36”. Un gran título, no cabe duda, que el veterano eyaculador interior está a punto de superar en un primer párrafo memorable: “Ahora, gracias al donoso escrutinio de dos historiadores (Álvarez Tardío y Villa García), ya sabemos, camaradas del soviet de Vachekas, con che de checa y ka de tuerka, que perdisteis las últimas elecciones de la República, que recurristeis a un pucherazo y que el Gobierno, ilegítimo, del Frente Popular fue fruto de un golpe de Estado: el segundo, después del que fracasó en Asturias. Y volveréis a perder por idiotas…”.

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Vencedores y vencidos, ¿recuerda? El hábitat soñado por la ultraderecha española es el conflicto. Ese terreno embarrado que sirve de escenario perfecto para luchas fratricidas. Un decorado siniestro diseñado para diferenciar con claridad los bandos, para mantener privilegios, para negar la igualdad de la sociedad. Lo contrario a una convivencia cordial. Y es que la posibilidad de unos ciudadanos unidos y solidarios, de una vida en paz y armonía, resulta una pesadilla para muchos de los que viven de la política en este país. Sería el final del chollo.

Vencedores y vencidos, así sí. Pero no olvidemos que para que los desalmados habituales continúen sembrando discordia y dividiendo a la sociedad, necesitan cómplices. Como El Mundo, que publica las rancias excreciones de un pederasta confeso. O como TVE, la televisión pública, que premia sus exabruptos con un hueco en la programación: “Mi programa literario vuelve el 23 de abril a La2 y lo hace inmediatamente después de la misa del mediodía. Seguro que el tirón de ésta incrementará su audiencia”.

Camus dijo que la verdadera generosidad hacia el futuro consistía en entregarlo todo al presente. El espíritu revanchista de la ultraderecha española, la negación de la reconciliación, el desprecio a la memoria histórica, supone justo lo contrario. Una apuesta por un país en el que los más mezquinos y arrogantes defienden una sociedad desigual, injusta e insolidaria divida en vencedores y vencidos. Su hábitat.