La España de Sofía

  • Sofía ha ganado la última edición de “Supervivientes”, el reality show de moda, con un 35% de cuota de pantalla y más de 4 millones de telespectadores en la noche de la final
  • Sofía es una triunfadora. Ha conseguido fama y dinero sin esfuerzo alguno, simplemente chillando, insultando y encizañando

Sofía ha ganado la última edición de “Supervivientes” (Telecinco), el reality show de moda, con un 35% de cuota de pantalla y más de cuatro millones de telespectadores en la noche de la final. Unos telespectadores que, con sus votos de pago, le han concedido tan importante galardón (y 200.000 euros, añadidos al caché semanal). Sofía ya ganó la en 2015 “Gran Hermano” (Telecinco, 300.000 euros de premio). Sofía, por si usted es de los afortunados que no ve telebasura (es decir, televisión), es mala gente: egoísta, agresiva, envidiosa, malhablada, soberbia, mentirosa, gritona, falsa, broncas. Sofía es una basura de persona, pero según los especialistas en este tipo de espectáculos televisivos “ha sabido concursar”.

En “Guerra y Paz” el príncipe Andrei asegura, tras el primer combate, que aquellos que no han hecho nada son los que reciben más alabanzas. No en el caso del conflicto que nos ocupa: Sofía ha ganado porque ha entendido perfectamente qué es la televisión, y ha sembrado de mediocridad y malos modos el programa estrella del momento. Sofía, todo vulgaridad y mezquindad, es la reina de la televisión actual. “Todo es muy distinto de lo que esperábamos iba a ser”, sentenció el príncipe Andrei.

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La televisión sueña con fabricar fabrica Sofías, un producto defectuoso que se pone a la venta a precio de saldo en prime time. Con solo pulsar el mando a distancia niños y mayores pueden ver cómo una auténtica energúmena insulta, engaña y humilla a sus rivales, cómo se hace famosa faltando al respeto y cómo se embolsa sin trabajar 200.000 euros, 300.000 euros… ¡Y luego hay quien dice que la televisión no sirve para nada! Sirve como antídoto para la educación, sirve para crear seres humanos monstruosos, sirve para arrinconar y menospreciar la cultura, sirve para que millones de personas consuman entretenimiento de calidad infecta, sirve para hacer peor a toda una sociedad. Sirve, finalmente, para enriquecer a un grupo de terroristas que se autodenominan ejecutivos de televisión.

Sofía es una triunfadora. Ha conseguido fama y dinero sin esfuerzo alguno, simplemente chillando, insultando y encizañando. Se ha convertido, gracias a ese invento prodigioso donde dicen se refugia actualmente el talento (la televisión), en una estrella, en un ejemplo, en auténtica Marca España. Esa España gris y cainita, vocinglera y chabacana, orgullosa de su ignorancia, que no conseguimos quitarnos de encima, que se nos pega como una lapa, que consumimos en cantidades ingentes y en horarios de máxima audiencia. El resto es la consecuencia.

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