El PP vuelve a negar la contaminación

  • En el PP defienden mucho la libertad: la libertad de las casas de apuestas, la de la comida basura o la libertad del coche. Una libertad cuyas consecuencias la sufren más quienes menos renta tienen

Con motivo de las constantes aglomeraciones sufridas en el metro, el actual presidente de la Comunidad de Madrid Ángel Garrido, respondía a las críticas vertidas culpabilizando a la política de movilidad del Ayuntamiento de Madrid. Según su criterio, ha provocado que "muchas personas más de lo normal están recurriendo al metro", de lo que se deduce que para el PP un incremento del uso en el transporte público es intrínsecamente malo. Se suele atribuir a Thatcher haber afirmado que tener más de 26 años y usar el transporte público es de fracasados; en el PP parece que piensan lo mismo, y en lugar de adaptarse a la nueva movilidad hacen lo posible por frenar y boicotear cualquier avance. En el PP defienden mucho la libertad: la libertad de las casas de apuestas, la de la comida basura o la libertad del coche. Una libertad cuyas consecuencias la sufren más quienes menos renta tienen: ludopatía, obesidad y contaminación.

El Partido Popular entiende que su modelo para Madrid pasa por la defensa del coche privado, tanto es así, que vuelven a caer, -si es que alguna vez se fueron- en el negacionismo climático, afirmando cosas como que “el protocolo que ahora llaman de anticontaminación (del Ayuntamiento) le echa la culpa al coche privado”. Para el PP las soluciones para el coche solo puede significar construir más carreteras, y está demostrado que lejos de solucionar el problema, lo incrementa; más carreteras significa más coches. El PP se alinea así con las tesis defendidas por Trump, frente a Madrid y Barcelona, que han conseguido ubicarse entre las 27 grandes ciudades que más han reducido las emisiones, acorde a lo que es un consenso en la mayoría de las ciudades y regiones de países en nuestro entorno. En Dinamarca, incluso los partidos conservadores han acabado por comprender que la salud y la polución de los coches, es algo que afecta a la ciudadanía sin hacer distinción por la opción ideológica.

La posición del PP es insostenible, anacrónica y totalmente desubicada en nuestro tiempo. Un informe publicado por la NASA en 2010, señalaba que los coches son los que más contribuyen al cambio climático, por lo que considera que reducir su presencia supone una solución win-win, bueno para mitigar el cambio climático, bueno para la salud. Por otro lado, el Parlamento Europeo ha votado un recorte del 45% en las emisiones de CO2 de la industria automovilística para los próximos años; cabe recordar las constantes infracciones, ultimátum y multas que España ha recibido de Europa por desatender las políticas medioambientales: “incumplir con Europa nos da mala imagen” recordaba Rajoy . Quizás el PP debería revisar lo que entiende por libertad, al no ser que ponga por encima la libertad de los coches frente a la libertad de las personas, la libertad del humo (como en su momento con el tabaco en los bares) frente a la libertad de respirar oxígeno, la libertad del atasco frente a la libertad de movimiento. El derecho a vivir está por encima del derecho a conducir, por lo que habrá que tomar muy en cuenta la apreciación de Hegel, cuando advertía que "siempre que se habla de libertad es preciso fijarse bien en si no serán propiamente intereses privados aquello de lo que se habla."

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