¿Y quién defiende los Derechos Humanos en Europa?

Christian Navarro

Hace unos días el director general de Glovo manifestaba que “sería una buena faena” si los riders de su empresa tuvieran que dejar de ser falsos autónomos para pasar a la categoría laboral de asalariados. Lo que debería ser un derecho era, para Oscar Pierre, una merma en los intereses económicos de la multinacional. Como Glovo, son muchas las multinacionales que están desarrollando un modelo laboral “flexible”, detrás del cual se esconden unas condiciones laborales propias de hace varios siglos: jornadas laborales infinitas, salarios que no permiten llegar a fin de mes…

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La precariedad, desgraciadamente, no afecta solamente al ámbito laboral. La feminización de la pobreza, la subida abusiva de los precios de los alquileres, el aumento de las tasas universitarias, el desempleo sin prestaciones sociales, la imposibilidad de acceder al pago de medicamentos, la destrucción del sistema público de pensiones, la invisibilización de las trabajadoras domésticas y un largo etcétera ponen encima de la mesa que la precariedad es un modelo presente en todas las esferas de nuestra vida. Y no ha llegado por casualidad: las políticas de recortes en derechos aplicadas durante los últimos años han allanado el terreno para que las entidades financieras, los fondos buitre y las multinacionales decidan el campo de juego. La precariedad es un modelo impuesto por las élites, por aquellos que no se presentan a las elecciones. Por decirlo de otra manera: la especulación que llevan a cabo los fondos buitre con la vivienda, y los miles de desahucios que se siguen produciendo en nuestro país, son dos caras de la misma moneda.

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Hoy en día es difícil encontrar algún ámbito en el que no exista la precariedad: afecta a la cultura, a la sanidad, a la educación, a la vivienda, al ocio… Pero esta realidad, además, no es exclusiva de nuestro país sino que está presente en toda Europa. Las reformas laborales o las burbujas de alquiler se extienden por Francia, Alemania, Italia, Hungría y muchos otros países. Se trata de una misma realidad que afecta a toda la gente trabajadora que vive en Europa.

El rescate democrático desde el movimiento popular

Ante el quiebre democrático que plantean las élites de saqueo a los sectores populares, es gracias a la organización de la gente que se está haciendo frente a esta situación, en cada barrio y en cada pueblo. Es el movimiento popular el que está denunciando que se están vulnerando nuestros derechos, y el que está planteando soluciones inmediatas para acabar con la situación tan dramática en la que se encuentran millones de personas. En nuestro país, los colectivos en defensa de la vivienda digna, el movimiento feminista y las y los pensionistas son un gran ejemplo de ello. Lo hemos podido comprobar también en las huelgas europeas llevadas a cabo por la gente trabajadora de Ryanair, Amazon o Deliveroo, demostrando que si las élites se pueden organizar a nivel internacional, la gente trabajadora es también capaz de hacerlo para defender una vida digna. Es la gente la que está defendiendo la legalidad con sus cuerpos día a día.

Por todo esto, en las próximas elecciones europeas de mayo de 2019 nos jugamos mucho. La composición actual del Parlamento Europeo pone en evidencia que existe una mayoría amplia de los defensores de la uberización de la economía y de los recortes. Estamos viviendo también un auge de la extrema derecha, homófoba, racista y misógina, auspiciada por las élites para acabar con cualquier forma de alternativa a sus políticas de austeridad. En mayo nos disputamos que haya una mayoría defensora de los derechos de la gente o una mayoría que mantenga los privilegios de las élites.

La declaración “Ahora, el pueblo” firmada por Podemos (España), Bloco de Esquerda (Portugal) y La France Insoumise (Francia) pone encima de la mesa la firme voluntad de articular una respuesta conjunta entre los distintos movimientos populares y democráticos en Europa. Frente al modelo de las élites que representan Macron y Salvini, entre otros, es urgente seguir avanzando en el proceso construcción democrática de Europa basada en el respeto de los Derechos Humanos, el feminismo y la solidaridad entre los pueblos.

Por todo ello no debemos olvidar nunca que el papel de las y los representantes en las instituciones debe estar al servicio del colectivo, aprendiendo del trabajo que hace diariamente nuestro pueblo para hacer frente a las situaciones difíciles. Será la organización y el empuje popular quienes lleven a cabo el rescate de la democracia en toda Europa. La protagonista del cambio es la gente. Que no se nos olvide nunca.

Christian Navarro, es coordinador de relaciones con la sociedad civil de Podemos en Europa