El lugar donde queda la lucha social con unas izquierdas en constante campaña electoral

  • ¿Benefician las campañas electorales a los proyectos de izquierdas?
  • Juan Carlos Monedero, Sira Rego, Laia Facet y Emmanuel Rodríguez reflexionan sobre el papel de las izquierdas en campaña

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“Los sesgos que tiene el Estado, se reproducen en las elecciones. Como en la guerra, a la izquierda le toca hacer guerrilla, para pelear contra ejércitos poderosos. Hay grietas, pero el poder aprende y las clausura”. Así ve Juan Carlos Monedero las contiendas electorales. El profesor de Ciencias Políticas de la Complutense y fundador de Podemos cree que estos periodos resultan más fáciles a las derechas, en perjuicio de las izquierdas, por su mayor capacidad económica: “El menor gasto en campaña electoral de las izquierdas, por voluntad o por capacidad, hace que la derecha tenga más facilidades”. ¿Es así?

Nuevas elecciones, nueva precampaña y campaña, nuevo engranaje de la maquinaria de guerra electoral de los partidos políticos. El debate electoral copa de nuevo los telediarios y las páginas de los periódicos. Unas más: las cuartas elecciones en menos de cuatro años en el Estado español. Este año 2019: dos elecciones generales, autonómicas en la mayoría de territorios, municipales y europeas. El año pasado se despidió con las andaluzas, el que viene será el turno de las gallegas.

El pasado 3 de octubre, en un post en Facebook, la ex regidora de Barcelona En Comú, Gala Pin, abroncaba a Íñigo Errejón por su intención, después materializada, de presentar a Más País a las generales por la circunscripción de Barcelona, por osar a competir contra En Comú Podem. Entre el alegato, llamaba la atención una frase: “Seguro que Íñigo es mucho más listo que yo, pero parece que aún no ha entendido que las guerras no se ganan con vanguardias, sino con retaguardias”.

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La retaguardia, partido-movimiento, base social, la dicotomía entre las calles y las instituciones, la plaza y el palacio, la construcción de un contrapoder, poder popular, de un movimiento político y social. Expresiones repetidas en la retórica de las izquierdas. ¿En qué medida el protagonismo de las instituciones perjudica a los movimientos sociales? ¿La inmutable sensación de campaña electoral beneficia a las izquierdas o a las derechas?

Laia Facet, militante de Anticapitalistes, habla así de claro al respecto: “Las elecciones canalizan una serie de demandas en los marcos institucionales y eso limita la capacidad de las izquierdas a la hora de proponer programas de transformación ambiciosos”. Por otro lado, Facet, fijándose en la concatenación de comicios de los últimos años, opina: “Que haya tantas elecciones de manera recurrente es un síntoma de debilidad del régimen. El que haya elecciones tan recurrentes es que no hay una recomposición frente a la crisis de régimen. Sin embargo, creo que la izquierda no está siendo capaz de aprovechar esa debilidad”.

Sira Rego, eurodiputada y responsable de Acción Política de IU, comparte, en parte, la visión de Facet: “Las elecciones están reproduciendo unas coordenadas parlamentarias que dejan abierto el escenario, eso hace que no se cierre esta crisis de régimen”. Contrariamente, para el analista de la Fundación de los Comunes y del Instituto para la Democracia y el Municipalismo, Emmanuel Rodríguez, las elecciones y la campaña distraen de lo verdaderamente importante para las izquierdas: “Mantienen una inercia de aliento de que hay que echar a la derecha, cada vez es más cansino, pero obliga a la gente a estar pendiente de algo”.

Rodríguez también considera que “se ha producido una separación entre lo que eran los partidos del cambio y las realidades sociales que estén más o menos vida, se ha entrado en una lógica de la relación entre movimientos y vieja izquierda”, por lo que una movilización de las izquierdas en clave electoral no serviría para activar la protesta organizada. “Se entra en el discurso de que cuando lleguemos al gobierno, mejoraremos la vida de la gente, eso solo es propaganda electoral, y no asumir que el campo de acción de los gobiernos es muy escaso”, añade, concluyendo: “El gobierno ha de ir acompañado de fuertes movilizaciones o nada”.

La agenda que marcan los grandes medios

Los medios de comunicación perfilan sus secciones de política y las ponen a tono para soportar el ritmo de la campaña. El resto de temas, salvo gloriosas excepcionen, pasan desapercibidos. Cuestiones de vital importancia, sin embargo, son capaces de doblar el argumentario de los partidos y entran en campaña obligando a los distintos candidatos a posicionarse sobre ellos. En esta ocasión, la exhumación de los restos del dictador Francisco Franco del Valle de los Caídos, la sentencia del Tribunal Supremo contra los dirigentes independentistas o la venidera crisis económica amenazan con tener protagonismo. En campaña, cada vez más, lo que no se cuenta en los medios o se difunde en redes sociales, no tiene lugar.

Pero, ¿hasta qué punto los grandes medios de comunicación son capaces de condicionar los temas de campaña? Rego recuerda que “los grandes medios de comunicación tienen intereses y una tendencia a marcar la agenda que pocas veces tiene que ver con las prioridades de la gente”. La eurodiputada de IU considera que, por este motivo, “el tema social no es un tema especialmente atractivo para mucha gente, pues es mucho más emocionante hablar de cuestiones vinculadas a los nacionalismos e identidades que hacen que el discurso político beneficie a las opciones políticas más conservadoras y reaccionarias”.

En la misma línea que la eurodiputada de IU, se expresa Monedero, quien cree que las dinámicas impuestas por los grandes canales o cabeceras durante las campañas, no benefician a las izquierdas. “Las campañas expresan la sociedad de los like: todos quieren gustar a las mayorías. No hay espacio para regañar, para explicaciones sofisticadas. Es un momento de emoción. Y ahí se mueven mejor los canallas que los que tienen ética”.

Facet, de Anticapitalistes, reconoce: “Los medios de comunicación tienen un peso muy importante en periodos electorales, por lo que hay un modulaje del discurso”. Pero, esta militante catalana destaca que “hay conflictos, por otro lado, que son capaces de imponerse a la agenda marcada, sectores en lucha como las kellys, que no cumplen un perfil mediático, están siendo capaces de imponerse”.

La plaza vs el palacio

La crisis económica es usada por las derechas para arrojarse el mantra de que la derecha gestiona mejor. Las referencias de Pablo Casado al “España no va bien”, en un momento en el que datos macro y microeconómicos dibujan una pronta recesión. La movilización sindical no pasa por su mejor momento y los movimientos sociales están lejos de la explosión que vivieron entre los años 2009 y 2014. Sonadas excepciones como el movimiento feminista o el ecologista marcan el ritmo de la calle en los últimos tiempos. Una buena dosis de la lucha se ha desplazado hacia lo institucional, y, para esto, las principales batallas se encuentran en lo electoral.

Monedero, crítico con el papel de los medios de comunicación y su influencia en las campañas, advierte: “La única manera de vencer a esa maquinaria es con una explosión de dignidad, como el 15M. Ese péndulo como va, regresa”. “Si la crisis, que sigue abierta, vuelve a golpear a las mayorías y no hay una salida institucional, volverán las calles. Creo que no se cerrará el ciclo del 15M hasta que el 15M entre en el gobierno o se consume una gran coalición entre el PSOE y la derecha que inaugurará una nueva etapa”, pronostica el profesor.

La eurodiputada de IU, Rego, considera que “en España siempre hay una especie de poso organizativo social y político a la izquierda, que se activa y se desactiva, tiene ciclos”, y añade: “Con la posibilidad de una reedición de la crisis económica estamos hablando de un momento que sería virtualmente más duro, todas las redes que han disminuido la caída de las familias trabajadoras están más dañadas, ya no queda colchón. El escenario puede ser terrorífico”.

Rodríguez, de la Fundación de los Comunes, cree que esta crisis no será, sin embargo, tan dura como la del 2008. Detecta en los movimientos sociales “problemas de objetivos, de organización, de contar con dispositivos como sindicalismo social que sea capaces de arrancar victorias, salvo las excepciones conocidas como vivienda”. Además, destaca otro problema: El componente más movilizado no es el más tocado por la crisis, sigue habiendo un componente activista de clase media. Además, evaluando el ciclo político “del cambio”, cree que “el proceso de innovación institucional ha generado una cultura política que es un desastre, de luchas internas y vaciamiento de cuadros”.

Facet, por su parte, considera que esta crisis “no nos pilla en peores condiciones que en 2008, cuando el la situación del tejido social y político era peor, pero como balance del cierre de ciclo político es negativo”. “No se ha aprovechado en estimular la organización, en que cristalice en organizaciones barriales, sectoriales… Eso lo vamos a notar cuando llegue una nueva recesión, veremos qué capacidad de aguante vamos a tener”, valora.

“Las herramientas sindicales, tras las dos reformas laborales y años sin huelgas generales, a excepción de la huelgas feministas, nos ponen sobre la mesa un brete complicado. Si hay recesión, van a tocar temas laborales, derechos sociales y vamos un poco tarde”, critica, añadiendo: “La lucha institucional se ha basado en las correlaciones de fuerzas a nivel parlamentario, que son una deformación de las correlaciones reales. Ahí está el problema grave. El paso a lo político debe ser más complejo que el paso a lo institucional”.

1 Comment
  1. Florentino says

    La verdad que los medios mediáticos están en la línea de sus amos. E intentar banalizar los temas sociales, por que ese tema es el que precisamente quieren anular; esperan para las resoluciones judiciales, partidos de fútbol y muertes sensacionalistas, con morbo. Un calculo, tan manoseado dentro del pasado régimen… ¡ Que persiste en este Estado «lamentable» !.
    En estos momentos hay columnas de pensionistas del Sur y Norte… ¡ No les une una nacionalidad !. Las une la necesidad de defender las pensiones de los que vengan por detrás, octogenarios muchos de ellos, son una semilla en defensa de los derechos sociales; propia y sus hijos, nietos. Los que silencian estas marchas, están apoyando de forma explicita el entramado bunkerizado, de cloacas, falsos Villarejos y Tejeros democráticos… ¿ Quienes se benefician de tal involución periodística ?. Casi todas planchas, cabeceras, directores de tales medios colaboradores necesarios en recibir anuncios institucionales y títulos ejemplarizantes como excelente comisario… ¡ Ellos reciben la noticia falsa, pero las «afina» el Ministerio y Ministro del ramo !… Y ¡ cumplen de sobra !.
    No podemos quedarnos en casa el 10 N hay que ejercer el derecho de sufragio, e ir a las urnas con la moral alta; ahora sabemos quienes son los cantos de sirena unidos en el «bipartidismo» nexo de unión de intereses bastardos, en contra de la misma sociedad que salvó la banca privada y vió la hucha de las pensiones desaparecer… ¡ Votar al verdugo que durante tantos años te decía que las derechas ultras eran su enemigo… Ahora, para que nada cambie y sigan dictando juntos en santa unión; estos mismos poderes económicos, unidos a los mediáticos, judicial… ¡ Hacen de este País, un campo abonado al sufrimiento social, a los atropellos alegales, cloacas infestas, de: Nicolases, Villarejos, periodistas tertulianos ultras y vírgenes con vara de mando en plaza, Juezas, mujeres de importantes mandos de GC en los TOP !. ¿ Qué se puede esperar, si no votamos encima ?. Una democracia, (si es tal) no puede desestabilizarla y menos volvernos a la dictadura, pura y dura !. No en mi nombre !.

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