Espejismos en un mercado sin rendimiento

  • "Desde que en 2016 el Euribor se tornase en tasas por debajo del 0%, la guerra de tipos en la que se han visto envueltos todos los bancos ha resultado ser una cruzada"
  • "La estrategia expansiva de Draghi está a punto de caducar y se necesitan estímulos que hagan cambiar la dinámica de la economía europea"
  • "Nos encontramos ante un escenario desconocido y totalmente trepidante en el que la rentabilidad es al mercado lo que el agua al desierto"

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Jonathan Llamas, de Economistas Sin Fronteras

En cualquier tipo de negocio, sea de carácter local o global, la rentabilidad es un factor que será indicador de si la actividad vale la pena o no, teniendo en cuenta siempre otros factores complementarios como el riesgo o la liquidez. Profundizando en los tres factores antes mencionados, cuando nos referimos a rentabilidad, riesgo y liquidez, estamos hablando respectivamente de beneficio futuro de la inversión, la probabilidad de que la inversión no salga como esperamos, y la rapidez con la que podemos conseguir convertir nuestra inversión en dinero efectivo.

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Partiendo de esta base, según la lógica económica, a más rentabilidad posea una inversión más riesgo tendrá la misma y más difícil será su conversión en dinero real si nos arrepentimos antes de tiempo y queremos al menos parte de nuestra inversión de vuelta a nuestro bolsillo. Pues bien, toda esta lógica se viene abajo cuando hablamos de lo que está pasando en el mercado con los tipos de interés de la financiación hipotecaria, ya que se están dando casos en los que las entidades financieras conceden préstamos (no olvidemos que desde el punto de vista del banco esto se considera una inversión) con rentabilidades muy bajas, y un riesgo moderadamente alto considerando la liquidez estándar que tiene una hipoteca.

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Así, si ponemos un escenario en el que un cliente inversor tiene la opción de invertir por un lado en rentabilidades variables que podrían oscilar entre el 0.5% y el 6%, y por otro en una inversión con una rentabilidad fija del 5% con las mismas condiciones, estamos de acuerdo que la gran mayoría de nosotros se decantaría por adquirir o contratar la segunda opción. Por otro lado, viéndolo desde el punto de vista del cliente, que en lugar de invertir pide financiación, si nos dan a elegir entre pedir un préstamo con un 2% de interés fijo y otro que puede oscilar entre 1% y 6%, volvemos a coincidir en que la oferta de tipo fijo es la que más interesa al cliente casi sin discusión. No es lógico pues, que este tipo de acontecimientos se den en la realidad, pero es lo que parece que se está gestando en la banca privada española en torno a las hipotecas de tipo variable y fijas.

Sin ir más lejos, la mejor hipoteca del mercado español a tipo de interés fijo es ya más competitiva que algunas ofertas a tipo variable, siendo por ejemplo el tipo de interés variable del banco Sabadell de 1.35% más Euribor, cuando el BBVA nos ofrece una tasa fija del 1.05%. No estamos hablando pues de un punto de inflexión en el que ambas ofertas tengan argumentos a favor y en contra, sino que hay una que es claramente mejor que la otra desde el punto de vista del cliente. Se están vendiendo, pues, verdaderos unicornios a precio de simples mulas de carga y lo peor es que cada vez es más fácil ver cómo un tipo fijo de un banco se va asemejando paulatinamente al precio del tipo de interés variable, dando a entender que un Euribor en tasas positivas de entre el 0.5% y el 2% ni se le espera, ni se prevé una fecha a medio plazo que resuelva su dinámica negativa, al menos en teoría. La primera voz que ha puesto de relieve la situación nacional actual ha sido la de Andrea Enria, el presidente del Mecanismo Único de Supervisión (MUS), que ha manifestado según el portal digital elconfidencial.com la “inviable rentabilidad” de las hipotecas a tipo de interés fijo en España, cuyo panorama preocupa en el organismo anteriormente mencionado por tratarse de un estado de precios que no tiene ningún precedente.

Desde que en 2016 el Euribor se tornase en tasas por debajo del 0%, la guerra de tipos en la que se han visto envueltos todos los bancos en España ha resultado ser una cruzada en la que bancos como el BBVA, junto con Openbank y MyInvestor, han sido los principales artífices de una situación que no hace más que ratificar el completo desbarajuste de tipos fijos que se están dando, y veremos por cuánto tiempo y hasta qué punto pueden mantener el pulso entre ellos. En otra línea se mueven Triodos Bank e ING, que no ofrecen hipotecas a tipo fijo, únicamente a tipos variable y mixto. Esta tónica hasta hace unas semanas la imitaba EVO Bank, que al ser adquirido por Bankinter se preveía que, más pronto que tarde, incluiría hipotecas a tipo fijo en su cartera y dejaría de lado el selecto club del variable o mixto.

A su vez, no sólo se dan sucesos extraños a nivel financiero en el BCE y en los Bancos españoles, sino que ciertas empresas españolas como el El Corte Inglés han mostrado datos cuanto menos curiosos en lo que se refiere a lógica financiera: “de los creadores del Euribor negativo y de la deuda pública negativa, llega la deuda privada negativa”. Circunstancia que se ha dado en la empresa antes mencionada en una emisión de varios millones de euros del mes pasado, previo aviso de un antecedente al 0% gracias al resultado positivo del informe anual sobre las finanzas de la empresa publicado en el Mercado Alternativo de Renta Fija (MARF). Este tipo de acontecimientos no hace más que acentuar el estado de desorientación existente en un mercado en el que el dinero quema en el bolsillo y se prefiere pagar para la custodia del mismo durante un tiempo determinado. Es como si un ciudadano de a pie no se fiase de tener sus ahorros bajo el colchón y fuera a un banco a pagar por poseer un depósito, cosa que no parece nada improbable en un futuro próximo si se mantienen ciertos factores constantes.

El ascenso de Lagarde

En resumidas cuentas, todo este panorama tiene un claro benefactor (que no el único): el Banco Central Europeo (BCE), de Mario Draghi. Aunque ya no es el presidente del BCE, su herencia nos ha dejado, por un lado, la salvación del euro allá por el año 2012, y por otro una inflación adormecida que ronda el 0.9% cuando el objetivo fue del 2%, meta que no se prevé que se vaya a conseguir ni con los nuevos estímulos de la nueva y flamante presidenta del BCE, Christine Lagarde, al menos a medio plazo. La nueva mandamás de una de las instituciones que más han suavizado la austeridad alemana tiene que hacer frente a la herencia recibida de Draghi, y a la suya propia gestada en el Fondo Monetario Internacional (FMI) ostentando también el cargo de máxima responsable. En dicho puesto formó parte del infame triunvirato denominado Troika, en la que Comisión Europea (CE), BCE y FMI decidieron a golpe de martillo las medidas a adoptar en los países rescatados, tales como Grecia, Irlanda, Portugal o Chipre.

En esa época estuvo en más de una ocasión en la línea alemana. Así, tirando de hemeroteca, el ejemplo más claro fue el pulso que se dio con Grecia en el año 2015. Ahora la historia es bien distinta, la estrategia expansiva de Draghi está a punto de caducar y se necesitan estímulos que hagan cambiar la dinámica de la economía europea, como ya lo hizo en su día la Reserva Federal con los EEUU subiendo tipos y dejando atrás la senda de las políticas monetarias expansivas. Además, debe persuadir a países como Alemania y Holanda que abogan aún la vía de la austeridad, que la misma ya no es una opción viable.

Por otra parte, sí que es verdad que se necesitan adoptar en ciertos miembros del Eurogrupo algunas reformas, pero para esquivar la recesión no basta con no gastar, sino que, según el modelo keynesiano, los Estados deben gastar para compensar la falta de inversión por parte del sector privado, y se deben adoptar medidas que empiecen a culminar lo que es un secreto a voces en el supuesto futuro de la Unión Europea: la creación de los bonos europeos únicos y, por ende, la unión fiscal y financiera total, lo cual dotaría teóricamente de una seguridad y credibilidad en el euro a niveles aún por descubrir.

Así pues, la entrada al poder de la parisina no podría ser más parecida que la del italiano en su día, ya que ambos en el comienzo de su mandato se han encontrado con grandes retos a resolver. Draghi, por un lado, logró salvar la eurozona de la catarsis, y ahora a Lagarde le toca evitar la alargada sombra de una recesión que está a la vuelta de la esquina.

En definitiva, nos encontramos ante un escenario desconocido y totalmente trepidante en el que la rentabilidad es al mercado lo que el agua al desierto.

Economistas sin Fronteras no se identifica necesariamente con la opinión del/la autor/a y esta no compromete a ninguna de las organizaciones con las que colabora.

1 Comment
  1. JOSÉ REPISO MOYANO says

    TODOS ESTÁN DESINFORMADOS, TOTALMENTE SIN DUDA.
    Cualquier ser humano (¡cualquiera al azar: tú o ése o aquél!) tiene miles de mentiras o de DESINFORMACIONES parasitando en su cerebro.
    Y lo peor es que nunca lo sabe (no tiene plena consciencia de ello); por eso va inútilmente de santete, y no haciéndose RESPONSABLE de nada por su cara.
    La causa es objetivamente firme o LÓGICA o consecuente:
    Un cerebro es imposible que pueda PROCESAR EN CONCIENCIA (o de VERIFICAR objetiva o realmente en tiempo real) miles de miles de informaciones de miles de miles de audaces intereses de poder que hay bombardeándole sin parar.
    He ahí que el cerebro absorbe miles de miles de informaciones SIN VERIFICAR; y forma así criterios y modos de valorar IRREMEDIABLEMENTE de todo ése «manicomio» incontrolable.
    http://loquedemuestraverdad.blogspot.com/

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