FOTOCHOP (VI)

Greta

  • "El periodismo, si es así como queremos seguir llamando a esta “cosa” que en algún momento fue una noble actividad, da cada vez más asco"
  • "La catástrofe del cambio climático, como todas las demás, no es sino el fruto del neocapitalismo salvaje, narcisista, ramplón y egoísta que nos ha tocado vivir"
  • "Si ET se presentara mañana en “mi casa” y tuviera que explicarle toda esta mierda no sabría cómo hacerlo"

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Cuando veo por la tele a docenas de titulados universitarios persiguiendo a una niña de 16 años por los pasillos de un aeropuerto con una alcachofa en la mano como si la vida fuera un maldito reportaje de Sálvame Limón me entran ganas de vomitar. Cuando escucho a Jiménez Losantos proclamando que esta niña está “zumbada” y que habría que quitar la custodia a sus padres porque “necesita atención psiquiátrica” siento la necesidad de echar la pela sobre sus manguitos de cagatintas sobón, cobarde y ventajista. En algún momento esta profesión de brillantes y valerosos borrachos —como Ernest Hemingway o Dutton Peabody, el inolvidable editor, director y redactor del Shinbone Star— perdió definitivamente el norte y no parece que la coyuntura sea la más propicia para recuperarlo. El periodismo, si es así como queremos seguir llamando a esta “cosa” que en algún momento fue una noble actividad, da cada vez más “asco”.

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La catástrofe del cambio climático, como todas las demás —el hambre, la desigualdad, la miseria— no es sino el fruto del neocapitalismo salvaje, narcisista, ramplón y egoísta que nos ha tocado vivir. Mientras la lógica del dólar se imponga a todo lo demás no habrá Cumbre del Clima, se celebre donde se celebre, capaz de recuperar los otoños y las primaveras. Mientras el motor del mundo sea la codicia, los osos polares no encontrarán cascotes donde aposentar sus enormes traseros. Mientras el dinero tenga el control absoluto de la violencia “legal” —no confundir con “legítima” — y siga proyectando su sombra siniestra y alargada sobre los medios de comunicación estaremos atados de pies y manos. No es solo una cuestión de cambio climático, es una lucha —como la de las mujeres— que tiene que ver con la naturaleza del ser humano y su intrínseca dignidad.

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Si ET se presentara mañana en “mi casa” y tuviera que explicarle toda esta mierda no sabría cómo hacerlo. Ya me ocurrió otra vez, en 2015, con motivo de la Conferencia de París también sobre el cambio climático. Entonces opté por escribir un cuento con pretensiones gilasóficas, término que como todo el mundo sabe procede de gilasofía, esto es, la vida según Gila. Un cuento que nos podría servir también ahora, cuatro años después. Se titula Llamando a la Tierra:

—Perdone, ¿es la Tierra?

—Sí señor.

—Verá… Les llamábamos de aquí, de Kalkátrides, en la cuarta constelación, para decirles que vemos su planeta cada vez más rojo y que el otro día empezó a echar humo.

—Eso va a ser lo del cambio climático.

—¿Y no hacen ustedes nada?

—Claro que sí. Nos reunimos cada dos o tres años, constatamos la urgencia del problema, nos pasamos quince días rechazando resoluciones y nos vamos a casa hasta la próxima cumbre.

—¡Pero según nuestras estimaciones su planeta podría entrar en situación de colapso estelar en un horizonte de cuarenta o cincuenta años!

—¡Uyyyy! Me temo que no habrá que esperar tanto… Ustedes seguramente no lo verán porque están muy lejos, pero aquí hay una cosa que se llama Los Mercados que nos llevará a la ruina económica mucho antes… A la moral hace tiempo que nos llevó… ¿Por qué preocuparse entonces?

—Visto así, también tiene usted razón… Bueno, pues nada, que se achicharren bien.

—Perdone, ¿en su planeta tienen Los Mercados?

—Teníamos un par y les arrancamos los huevos hace ya unos años luz.

—¡Jo que suerte!

4 Comments
  1. Pilar M.L. says

    Bravo !…

  2. Magdalena Más says

    Tengo que confesar que había estado desconectado del fenómeno Greta hasta que ha comenzado a recibir todo tipo de improperios por parte de lo más variado de las élites profesionales del odio.
    Sólo unos apuntes para valorar la figura de Greta haciendo un paralelismo con una serie escandinava (Sueco-Danesa) Bron/Broen y el brillante personaje de Saga Norén (interpretada por Sofia Helin). Ambas son mujeres, fuertes y tienen síndrome de asperger (inteligencia, determinación, frialdad, focus).

  3. Iñaki I. says

    Dos cositas: 1) No seré yo quien critique a nadie que basa su discurso en evidencias científicas en tiempos de posverdad y mucho menos con ataques ‘ad hominem’; 2) Su perfil, especialmente las características de su perfil (joven, mujer, occidental, privilegiada, aparentemente débil y particularmente asperger -inteligente, determinada, enfocada-), hacen de ella un paralelismo con el David de Goliat.

  4. Nieves says

    Genial. Siempre genial.

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