ANÁLISIS

¿La MINURSO, para qué?

  •  Se supone que era una misión para la paz y la celebración de un referéndum de autodeterminación, pero en realidad sirve para mantenimiento del estatus quo  
  • La ONU prometió que el referéndum se iba a celebrar dos años después de la creación de la misión (1991), pero aún no se ha hecho
  • Es la única misión internacional que no supervisa la observancia de los derechos humanos en todo el mundo
 

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 Mohamed Ahl Mehdi, de Equipe Media

Después de veintisiete años existencia de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum en el Sáhara Occidental (MINURSO), se ha evidenciado que esta misión no ha cumplido con su cometido ni con sus objetivos por los que se creó en el año 1991. Es más, se ha quedado patente que la imparcialidad de esta misión se ha visto mermada en varias ocasiones.  La MINURSO no tardó mucho en convertirse en un cómplice del reino alauí y en un escollo para la resolución del conflicto que lleva enquistado más de cuarenta años. Este compromiso que se supone que era una misión para mantenimiento de la paz y la celebración de un referéndum de autodeterminación, en realidad, es una misión para mantenimiento del status quo y la situación de impasse donde no hay paz ni guerra, favoreciendo a Marruecos que no cesa de saquear y expoliar los recursos naturales de la última colonia africana, Sáhara Occidental, condenado a su población a la miseria, depresión y represión.

Cuando la metrópoli empezó a retirarse de los territorios saharauis, el Ejército de Liberación Nacional Saharaui  inició una lucha sin cuartel contra dos fuerzas invasoras en dos frentes; el frente norte contra la invasión marroquí y en el sur contra la Mauritania de Uld Daddah, que en el año 1979 firma los acuerdos de paz con la República Árabe Saharaui Democrática. La lucha contra el invasor marroquí dio lugar a un enfrentamiento bélico que duró hasta 1991 cuando se firmaron los acuerdos de paz bajo el paraguas de la ONU; estableciendo el primer mandato de la MINURSO que tenía dos objetivos principales, a saber: observar el alto el fuego y la celebración del referéndum de autodeterminación del pueblo saharaui. Este objetivo era la razón de ser y de existir de la misión y de allí viene su denominación (MINURSO).

Han pasado ya más de 27 años, los saharauis seguimos esperando deseosamente el anhelado referéndum, más lejos de ver las urnas donde podemos pronunciarnos para nuestra libre determinación. La ONU prometió que el referéndum se iba a celebrar en un plazo que no excedería los 2 años después de la creación de la misión (1991), o sea, el tiempo que tardarían en realizar un censo de la población saharaui.  Pero los dos años se convirtieron en ocho, después en nada, es decir, que todavía no se ha celebrado el referéndum. Y lo peor de todo esto, es que la MINURSO tiene competencias muy limitadas y restringidas de modo que no incluyen la observancia, protección y monitorización de los derechos humanos de los ciudadanos saharauis, población autóctona de los territorios ocupados ilegalmente por Marruecos. Hecho que caracteriza esta misión de la ONU haciendo de ella la única misión internacional que no supervisa la observancia de los derechos humanos en todo el mundo

Ali Saadouni,
El activista saharaui Ali Saadouni, en un acto simbólico denuncia la la invalidez de la MINURSO. /Ali Saadouni

Tras los largos 27 años, la MINURSO no ha llevado a cabo el referéndum de autodeterminación que tanto anhela y espera el pueblo saharaui. Durante los eternos 27 años, ha acumulado en su trayectoria todo tipo de celebraciones  de muchas fiestas en grandes hoteles en los territorios ocupados del Sahara Occidental, en los que participan el personal y los integrantes de la referida misión. Además, hemos de señalar que las fiestas en las que participan los miembros de la im-parcial misión suelen ser organizadas y controladas  por las autoridades marroquíes.

Desde 1991  hasta hoy en día, la MINURSO ha sido un rehén de las presiones y el chantaje de Marruecos, de modo que pone en jaque su imparcialidad y neutralidad, y manifiesta su flagrante alineación y complicidad con el régimen totalitario marroquí.

Si echamos una hojeada a la trayectoria la MINURSO vamos a darnos cuenta de su estrepitoso historial marcado por fracasos, errores y complicidad con el régimen déspota de Marruecos, a continuación damos algunos ejemplos -no todos-:

  • En plena crisis de Guergarat entre la República Saharaui y el reino de Marruecos, que surgió a raíz de la intención de Marruecos de asfaltar una carretera que pasaba por los territorios liberados saharauis. El ejército de liberación nacional saharaui no tardo en frenar el  avance de la maquinaria marroquí. Ambos beligerantes estuvieron al borde de reanudar las hostilidades, lo cual supuso la intervención urgente de los cascos azules de la MINURSO (contingente de la ONU para el Sáhara Occidental). Kim Bolduc, la entonces jefa de la Minurso, trató de mediar. Solicitó a ambos bandos que primero se alejasen hasta una distancia de 300 metros —180 más de los que les separan hoy en día— y después su lucidez la condujo a proponer que fuesen sus cascos azules los que asfaltasen la pista en lugar de los marroquíes. Esta propuesta fue rechazada rotundamente por la República Saharaui. Este suceso deja más que claro que la ONU tenía la disposición de llevar a cabo un proyecto marroquí que consistía en asfaltar una carretera por la cual se iba a transportar los recursos naturales saqueados del Sahara Occidental.
  • Desde de la súbita dimisión del enviado especial de Naciones Unidas para el Sáhara Occidental, el expresidente alemán Horst Köhler, que ha dejado una serie de  interrogantes y conjeturas tras haber conseguido juntar a las partes en la mesa de negociaciones, hasta el día de hoy, no se ha nombrado a ningún enviado especial del Secretario General de la ONU para el Sahara porque Marruecos obstaculiza el proceso de nombramiento. Según fuentes diplomáticas de los países miembros permanentes en el Consejo de Seguridad, se propusieron varios nombres de altos cargos de diferentes países europeos, no obstante, ninguno se ha nombrado debido a la presión que ejerce Marruecos sobre la ONU. La primera condición consiste en que el enviado especial no debe pertenecer a ninguno de los países permanentes en el Consejo de Seguridad. La presión que ejerce Marruecos y sus aliados  sobre la ONU, supone un espinoso problema para la Asamblea General de la ONU y pone en cuestión sin imparcialidad e independencia de esta organización.

Ante este panorama que se rige por la realpolitik, la única solución que contemplamos  los jóvenes saharauis para desbloquear la situación y obligar a Marruecos a mover carta es la vuelta a la lucha armada, algo que la propia ONU y el Consejo de Seguridad evitan a toda costa, pero, paradójicamente, no hacen más que favorecerlo porque con sus resoluciones y pasividad ante Marruecos perpetúan y prolongan el conflicto, agravando así la situación de la población saharaui, tanto en los campamentos de refugiados y la diáspora como en los territorios ocupados bajo el yugo de la ocupación marroquí, y por consiguiente, agotando su paciencia.

Eso sí, si se estalla una guerra en el Sahara Occidental, sus estragos dolerán en Rabat, y se sentirán en París, Madrid, Bruselas… y en todas los países partícipes en el saqueo de los recursos naturales del Sahara Occidental, porque estos recursos naturales  no son de marruecos, los saquea a sangre y lodo condenando a la población saharaui la miseria y la represión. Estamos hablando de los fosfatos y pescados de sangre.


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