PANDEMIA COVID-19

Cómo ganar al coronavirus desde la izquierda

  • "Nos adentramos en una nueva fase que va a redefinir por completo las correlaciones de fuerzas globales y la nueva lucha por la hegemonía política del siglo XXI"
  • "La derecha va a disputar el sentido de la epidemia para, como ocurre siempre en estos casos, hacer negocios y recortar derechos"
  • "De la izquierda depende que la salida de esta crisis sea como en 1950. Es decir, que la movilización de recursos se mantenga luego para reconstruir nuestra sociedad"

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En algunas ocasiones, la Historia aprieta el acelerador. Estamos en uno de esos momentos. Todo lo hecho hasta el COVID19 ha caducado en lo político. Nos adentramos en una nueva fase que va a redefinir por completo las correlaciones de fuerzas globales y la nueva lucha por la hegemonía política del siglo XXI.

En la derecha, parece que se han dado cuenta de que esto es una oportunidad única. Pablo Casado ya ha atacado a Pedro Sánchez por su falta de liderazgo político en esta crisis. No es para menos. El PSOE ha querido implementar en un primer momento una estrategia comunicativa en base a una gestión liberal de la crisis. Esto se traduce por: gestión técnica –centralidad de la ciencia y de los expertos- + responsabilidad individual (“Quédate en casa”). Este primer momento de gestión comunicativa duró tres días, del jueves 12 de marzo al sábado 14 de marzo, hasta el decreto del Estado de Alarma.

La derecha va a disputar el sentido de la epidemia para, como ocurre siempre en estos casos, hacer negocios y recortar derechos. Frente a ello, no nos podemos quedar de brazos cruzados. Lo que logremos instalar desde la izquierda en estas semanas será la clave de la disputa por la salida de la crisis sanitaria. Porque a la crisis sanitaria le acompañará la peor crisis económica y social de los últimos tiempos.

Existe una cierta ilusión en pensar que esto del coronavirus es un paréntesis, que en 3 o 4 meses todo volverá a la normalidad de siempre. Es una ilusión y una irresponsabilidad pensar así. Lo que va a venir es una disputa por el modelo de salida de la crisis.

La derecha lo tiene claro: movilizar recursos públicos para salvar el capital destrozado durante una crisis para luego seguir implementando una agenda de reformas estructurales regresivas (recortes de salarios, pensiones, flexibilización laboral, privatizaciones..). Desde la izquierda tenemos que estar a la altura de este desafío y lograr disputarle su sentido para salir reforzados.

De momento, se han puesto encima de la mesa dos polos opuestos de combatir la primera fase de la crisis, que es la crisis sanitaria. Por un lado, el modelo anglosajón basado en la priorización del modelo económico por encima de salvar vidas traducido en un “el virus lo hemos de pasar”. Del otro lado, el modelo asiático basado en la idea de que “al virus hay que pararlo”.

En el primer modelo, con Johnson como gran abanderado, se pone encima de la mesa la necesidad de que la crisis sanitaria no interfiera en los flujos económicos del país. De esta forma, se considera prioritario mantener los canales de producción, distribución y comercialización pese al coste humano que supondrá no combatir de raíz la pandemia. En el segundo modelo, con China de gran referente, se decidió priorizar salvar vidas asumiendo el coste de detener la economía durante unos meses.

Tanto España como Italia, ante la ya poco sorprendente incomparecencia de la UE, están a caballo entre los dos modelos. Se bascula constantemente entre la gestión liberal y la gestión nacional-popular.

La gestión liberal de una crisis solo lleva a la desestructuración social, profundizando en el individualismo y el sálvese quien pueda. Una descomposición que alimenta comportamientos como el acaparamiento de alimentos y de papel higiénico. Si estoy solo en esta crisis y me voy a confinar en mi casa tendré que hacer acopio de todo lo que pueda y salvarme como pueda. Una gestión que puede derivar en consecuencias dramáticas en los planos sociales y económicos.

Frente a esa gestión hay que plantear y apostar de forma decidida por una gestión nacional-popular. En China, el gobierno planteó esta crisis como una “guerra popular contra la epidemia”. Usó el marco bélico para lograr hacer partícipe a todo su pueblo de los esfuerzos, sacrificios y trabajos para alcanzar un bien mayor.

De esa gestión podemos aprender una cosa básica. Necesitamos articular lo colectivo. Disputar el pueblo desde la gestión de la crisis. Esto se hace implementando un marco de movilización popular contra una amenaza externa. En nuestro caso, el enemigo externo que construye un “nosotros” es un enemigo al que es deseable erradicar, eliminar. Un virus no genera empatía. Es una amenaza pura. Por lo tanto hay margen para construir un nosotros pueblo puro, universal, contra un enemigo externo muy peligroso.

Cambiar el Yo me quedo en casa” o el “Wash Your Hands” por un “Unidas contra la epidemia” puede ser decisivo para reforzar al gobierno y para construir pueblo en esta situación. Asentando las bases de la posterior gestión de la crisis. Articular lo colectivo en base a un marco bélico pasa por generar un “nosotros (una idea de comunidad), una construcción épica de la batalla (“vamos a ganar al virus”) y una sensación de pertenencia común. Cuando ganemos al virus lo habremos hecho en colectivo y eso nos reforzará en nuestra idea de pueblo unido para hacer frente a adversidades.

China ha comprendido muy bien que nos estamos jugando un realineamiento global. Que estamos en algo así como una Segunda Guerra Mundial pero sin los costes humanos de la misma. Por eso ha sido el primer país en enviar toneladas de ayuda a Italia y España mientras la UE sigue tímida respondiendo a esta crisis. Al igual que en aquella guerra, habrá mucha destrucción de capital. Y existirá también una movilización de recursos públicos y humanos impresionante como esfuerzo colectivo.

De la izquierda depende que la salida de esta crisis sea como en 1950. Es decir, que la movilización de recursos públicos para la guerra se mantenga luego para reconstruir nuestra sociedad defendiendo la intervención del Estado en la economía para garantizar un bienestar general. O que bien en esta ocasión ganen los neoliberales y se salga con una idea de movilizar los recursos públicos para volver a permitir la creación y reactivación de los mercados al tiempo que se destrozan todos los mecanismos de protección social.

La batalla del coronavirus se va a disputar a muchos niveles. Tenemos que estar preparados y darnos calor como pueblo. En este sentido, la revolución de los aplausos puede ser un punto de inflexión para trabajar en esa dirección. Trazar un rumbo claro hacia la victoria que impida que nos puedan pasar por encima dentro de 5 o 6 meses. Es la hora de la política con mayúsculas.

2 Comments
  1. juanjoa says

    ¿Y a quién llama Usted Izquierda,? ¿Al inepto Doctor Sánchez y su camarilla y el Gran Macho de Unidas Podemos? ¿a unos individuos que pactan con la extrema derecha del nacionalismo vasco y catalán e incluso con los hitlerianos de ETA?
    ………..
    En este país la izquierda murió en la transición, en el momento en que los SOCIALISTA DEL FELIPE SE HICIERON AMIGOS ÍNTIMOS DE LOS LÍDERES FALANGISTAS DE FRANCO. Y sobre todo, al día siguiente del 28 de octubre del 1982, en que Felipe González se hizo con el poder, metiendo a gentes como los Solanas, Boyer, Solana, etc.,
    desde entonces, a pesar de que los sociatas no pararon de incrementar el paro. (5 millones de parados y más) España era el país donde los políticos (Los del PSOE y los otros ) lo tenían más fácil para hacerse rico. Y se hicieron ricos, ricos, ricos. Que para eso se inventaron las divisiones autonómicas

  2. Virginia says

    Porque pierde tiempo en separarnos a los de izquierda y los de derecha, si estamos todos juntos luchando contra la muerte de gran parte de nuestros mayores? No tiene otra cosa en que pensar luego de ver los camiones de Bergamo llenos de ataudes hacia el cementerio?? En las malas se ven las lacras

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