TRIBUNA

Un 2 de Mayo de la clase trabajadora

  • "Este 2 de Mayo no es de héroes: es de reponedores, carteros, enfermeras, cuidadoras, celadores, carniceros, pescaderos, enterradores, riders... y tantas personas que unidas forman la clase obrera"
  • "Isabel Díaz Ayuso debe levantar los vetos. Recoger el guante de la propuesta de acuerdos que le plantean los partidos políticos de la oposición por un lado y los agentes sociales por otro"

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Jaime Cedrún, secretario general de CCOO de Madrid

El pasado año fallecía el reconocido historiador Josep Fontana, quien en su Crisis del Antiguo Régimen, explicaba que la guerra de la Independencia es, por encima de todo, una guerra del pueblo”. Pueblo del que surgieron luchadores y guerrilleros (palabra que ha regalado España al mundo) como Espoz y Mina. En estos días es el pueblo quien está dando una lección de responsabilidad a esos líderes políticos que solo buscan el miope beneficio partidista. Esos líderes que sólo buscan caos y dividirnos. Y que, a tenor de los hechos, quiero identificar y situar en la derecha extrema y en el independentismo radical.

El objetivo debería estar muy claro: acabar con el virus y, hasta que no haya forma de inmunizarnos, trabajar codo a codo para que los efectos socioeconómicos no dejen a nadie en la exclusión.

Hace dos años, con un Gobierno regional en funciones y el PP apestando a corrupción, me equivoqué al afirmar que el de 2018 era el más triste Día de la Comunidad de Madrid. Y es que, aunque últimamente surjan muchos, no soy profeta y no podía imaginar que, sin duda, el 2 de Mayo más triste sería el de 2020. Como estela del Primero de Mayo es una jornada de condolencia y dolor especialmente en nuestra región.

Desde el Gobierno de la Comunidad este 2 de Mayo parece seguir -también en esto- la ideología de Esperanza Aguirre con ese barato patrioterismo de heroicidades. En Madrid no hay héroes ni heroínas, hay trabajadores y trabajadoras responsables que lo dan todo por la colectividad; hay víctimas entre quienes trabajan y, escandalosamente, entre las personas mayores abocadas a unas residencias concebidas por el neoliberalismo como un negocio, no para cumplir el fin social de dar cuidados a nuestros mayores. Ellos son quienes padecieron la miseria de la guerra y el miedo del franquismo; quienes posibilitaron la llegada de la democracia; quienes consiguieron que en España estudiar medicina también fuera cosa de familias trabajadoras… No se merecían este final, en soledad y sin el acompañamiento de sus familiares, a quienes con tanto sacrificio sacaron adelante.

Este 2 de Mayo no es de héroes: es de reponedores, carteros, enfermeras, cuidadoras, celadores, carniceros, pescaderos, enterradores, riders, barrenderos, médicos, taxistas, transportistas, agricultores, policías, farmacéuticas, limpiadoras, gerocultoras… y tantas personas que unidas forman la clase obrera. Este 2 de Mayo debe ser de duelo y homenaje a esa clase trabajadora madrileña y también a los sindicatos de clase.

En las Comisiones Obreras de Madrid tenemos larga experiencia en acometer luchas y ser una piña cuando vienen mal dadas. En esta ocasión nos hemos tenido que reinventar y poner la organización patas arriba para cumplir con nuestra función de una manera nueva y diferente. Y nuestros objetivos: acción sindical en las empresas y acción sociopolítica en los territorios están siendo cumplidos con un esfuerzo extraordinario por parte de sindicalistas, delegados, delegadas, afiliación…

Hemos continuado con la acción sindical presencial en las empresas y sectores esenciales que seguían con la actividad. Han sido miles de representantes sindicales los que se han tenido que emplear a fondo para exigir las medidas de salud laboral, denunciar los focos de contagio y defender el empleo. En el sector sociosanitario nuestros delegados, delegadas y permanentes sindicales (liberados), han hecho un esfuerzo especial combinando la tarea sindical con su incorporación profesional a la atención sociosanitaria. Gracias a ello hemos desarrollado una labor esencial de defensa de los derechos de los trabajadores y trabajadoras, escasamente respetados por las autoridades sanitarias de la región.

Desde que se inició el estado de alarma hemos sido capaces de atender más de un millón de consultas e información a través del teléfono, correos, las redes sociales y la web. Hemos sido capaces de gestionar 50.000 procesos de asesoramiento, desde múltiples perspectivas: laboral, inmigrantes, despidos, ERTE, etcétera, aunque fundamentalmente asuntos relacionados con la salud laboral. Hemos podido hacer frente al seguimiento, información y consultas relacionas con los 73.000 ERTE de fuerza mayor que se están produciendo en estos momentos en la Comunidad de Madrid, y los 4.000 por causas económicas. En estos últimos, además, ha habido que negociarlos para intentar mejorarlos con las patronales, con el esfuerzo añadido de realizar esta tarea donde no teníamos representación sindical.

Estamos orgullosos del trabajo del activo de CCOO en materia de salud laboral, donde cada uno de nosotros nos hemos tenido que convertir en activistas de la salud pública y la salud laboral. Mientras los servicios de prevención de las empresas huían como ratas en un barco a la deriva, los representantes sindicales y, especialmente, Comisiones Obreras nos tuvimos que hacer cargo de la situación. El próximo 11 de mayo no vamos a consentir esa situación. Cada empresa debe tener su plan de prevención preparado y negociado con sus representantes sindicales. En el caso de las pequeñas y medianas empresas exigiremos que se negocie en los ámbitos sectoriales.

Hay que tomar medidas equitativas y solidarias. El Gobierno central está dando una dirección a la respuesta a esta crisis justamente en sentido contrario a la de 2008. Reivindicamos que la Unión Europea haga lo mismo. La mayoría de los gobiernos municipales, con el de la ciudad de Madrid a la cabeza, se está implicando en todo tipo de problemas sanitarios y sociales, con medidas muy reseñables en políticas sociales. Quien no aparece es el Gobierno regional, instalado en la bronca permanente, en un victimismo infantil injustificado unas veces y otras enclaustrado en el dogma ultraliberal.

En nuestra organización hemos decidido suspender el pago de la cuota a las personas afiliadas que han perdido el empleo, la hemos reducido a quienes sufren un ERTE y estamos ofreciendo consultas y asesoramiento gratuito. Hemos elaborado también guías muy didácticas de la voluminosa nueva normativa de la pandemia. Es el momento de empujar en la misma dirección y nuestro papel es mejorar las condiciones de vida de quienes más riesgos tienen de quedarse en la cuneta de la exclusión.

Sin duda, este 2 de Mayo sería un buen regalo al pueblo de Madrid, a su clase trabajadora, que agentes sociales y Gobierno regional nos sentaremos a trabajar en unidad para salvar discrepancias y conseguir un retorno a los puestos de trabajo, la famosa “desescalada”, con seguridad y salud. Tenemos que garantizar la prevención y que se eliminen los focos de contagio. Para ello sigue siendo clave la labor del sindicalismo y la de quienes están a pie de tajo en la primera línea.

Isabel Díaz Ayuso debe levantar los vetos. Recoger el guante de la propuesta de acuerdos que le plantean los partidos políticos de la oposición por un lado y los agentes sociales por otro. Necesitamos con urgencia un plan de rescate coordinado de todas las administraciones, así como alcanzar pactos para la reconstrucción de todo lo destruido por el COVID19. El pueblo de Madrid se lo merece.


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