¿Quién manda que se diga Lleida y que se escriba tod@s?

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Agustín García Calvo *

Eso no es nada invisible, como el sentido común o el pueblo-que-no-existe: por el contrario, es bien visible: son unos señores que se creen que pueden mandar en la lengua de la gente como si fuera suya.

Harto triste es ya que tengamos que cargar con una Real Academia de la Lengua Española, por ejemplo, destinada al intento de unificar y determinar lo que es español y lo que no, que, como ve que en la escritura puede mandar y dictar normas, se creen que también puede mandar en la lengua y enseñar a la gente cómo hablar bien en español. Los resultados puede el lector, y aun mero oyente, topárselos por doquiera; unas reglas de ortografía insensatas, que arrastran un lastre de pedanterías desde el siglo XVII hasta el presente, como mandar que se escriba con h ‘hombre’ y los imperfectos en ‘-ba-’con b, porque en latín, nada menos, (no en castellano viejo, cuando h- era un fonema y la oposición ‘b/v’ regía, y así se escribía omre o dava) sabían, los ignorantones de ellos, que en latín se escribía homo o dabat, mientras permite graciosamente la Academia y sin más motivo que algún descuido de viejos cultos consagrado, que escribamos sin h- ‘armonía’ o ‘endecasílabo’. Todas las cuales pejigueras, si se limitaran  a la escritura, no serían mayor crimen, pero amenazan con serlo (contra lengua, que no es de nadie, y pueblo, que no es nadie) cuando a partir de ahí, pueden llegar locutores concienciados a obedecer y, en vez de escribir como se habla, hablar como se escribe, soltando cosas como oBstáculos, eXtraños o traNsportes . Y se topan igualmente los lectores con Diccionarios de la Lengua, que intentan esplicarle a la gente, con una culta ignorancia heredada de tres o cuatro siglos o, peor todavía, actualizada, el significado de las palabras, que ya de por sí no puede nunca definirse, pero que, con la inepcia académica, da lugar a  una serie de embrollos y de errores que hasta le sonarían al sentido común ridículos, si no fueran los súbditos del poder tan obedientes.

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Harto triste y penosa es ya esa carga de sentir cómo la  Cultura quiere poner la lengua al servicio de los ideales o necesidades del Estado y el Capital. Pero la cosa se vuelve más triste todavía cuando se encuentra uno encima con feminist@s, o con catalanist@as o galleguist@s, que reproducen la misma inepcia culta y académica, queriendo que la lengua que no es de nadie se ponga al servicio de sus banderas respectivas, y, al hacerlo, demuestran la misma espesa ignorancia de lo que sea lengua o pueblo; que tal vez sea común el no saberlo (la gente habla así de bien como habla gracias a que no sabe a conciencia la gramática de su lengua); pero se vuelve en ellos ignorancia monumental porque creen que sí lo saben.

Sólo por hoy un par de ejemplos. Cuando se empeñan en que al menos todos los españolitos digan , en vez de Lérida, Lleida (que como la mayoría de ellos yeízan, será más bien Yeida) o Girona (con una g- catalana, algo como sy-) o , para no ser menos, Ourense y A Coruña, revelan la insipiencia más elemental en que ni siquiera se dan cuenta de que justamente los Nombres Propios son elementos que no pertenecen a una lengua, de manera que, al poner en ellos su patriotismo lingüístico, destapan lo mal que saben lo que son los mecanismos de su propia lengua; y en su ceguedad, se vuelven así en contra de su propio patriotismo, al no recapacitar siquiera en que eso de que a ciudades se las llamara en el estranjero Londres o Burdeos o Varsovia o Pekín lo que mostraba era el renombre y fama de que gozaban fuera de las fronteras de un Estado y de su idioma oficial.

Asímismo, cuando los feminist@s, se revuelven contra su propia lengua porque, en español, cuando hay en una reunión chicos y chicas haya que decir “todos” y si una familia tiene niñas y niños, se hable en conjunto de sus “niños”, es que se toman a lo sexual la oposición ‘masculino/femenino’, olvidando que cuchillos y cuchillas, ni pozas y pozos, tampoco almendros almendras tienen sexo, y (en inglés no hay tal cosa como Géneros de nombres, pero eso no va a quitarles a los feminist@s de equivocarse también en inglés contra la lengua), lo que hacen con eso es desconocer los mecanismos más elementales de la lengua, como el de las oposiciones privativas, que al tenerse que anular en ciertas situaciones, es el término no-marcado (en este caso el Género Masculino) el que aparece como representante de la oposición anulada ( “son necesarios ollas y pucheros” ); y al echar a la lengua, que no es de nadie, ni sabe nada de sexo ni ordenaciones sociales de uno y otro, la culpa de lo que no le corresponde, están luciendo una confusión desastrosa de la lengua (que no sabe de sexos como no sabe de dinero , siendo la sola cosa humana que se la da a cualquiera gratuitamente) con la Cultura, que ésa sí que es machista, como que el Poder es, desde el principio de la Historia patriarcal y masculino, hasta el punto de que, cuando las mujeres se ponen a ocupar puestos en la escala o cuadros sociales, siendo esos puestos costitutivamente masculinos (presidente, juez, guardia civil, ministro, etc.), no pueden menos de hacer traición a su propio sexo, sometido y sumiso desde el comienzo de estos 10.000 años de Historia más o menos, casi nada al pie de la Lengua, que se hunde más allá de la Prehistoria, y así le echan a la lengua, que no conocen, pero, ¡ay! que se creen que sí, culpas que son de las reglas sociales, de buena y de mala educación, de usos políticamente (in)correctos de la lengua, normas que sí que son con frecuencia machistas o señoriales, como que se establecen y funcionan a nivel cosciente , donde está ordenado  que en sitios, al casarse, tomen las mujeres el apellido del marido, o igualmente se prescribe que se les ceda el paso de la puerta a las señoras; todo lo cual no tiene nada que ver con la máquina de la lengua, donde nadie manda más que el pueblo -que-no-existe, el sentido común o subconciencia, y que los señores (o señoras) no sólo no conocen, sino que, al pretender conocerla, no pueden menos de estropearla y hacerla chirriar de esas maneras.

Más les valía a esos malos rebeldes contra Estados o machismos que dirigieran los tiros a donde deben, y dejaran en paz a la lengua, que es el solo sitio donde pueden encontrar algo de común y pueblo sin sexos ni fronteras, que es lo que podría levantarse contra el Poder y desmentir sus falsedades.

(*) Agustín García Calvo (Zamora, 1926). Catedrático emérito de Filología Clásica de la Universidad Complutense de Madrid. Fue Premio Nacional de Ensayo en 1990 y de Literatura Dramática en 1999. En 2006 se reconoció su labor como traductor con un nuevo Premio Nacional. Es autor de numerosas libros de gramática, filosofía, teatro, poesía y narrativa. El último de ellos, Cosas de la vida, 17 cuentos (Ed. Lucina, 2009).
21 Comments
  1. David says

    Como conocedor de las lenguas y sus evoluciones, usted sabrá que los cambios que éstas sufren no son debidos al azar, sino a ideas y patrones establecidos en momentos determinados de la historia. Algunas veces respondieron a intereses, otras al mal uso de la misma. A lo mejor de aquí a uno siglo o dos, se dice «todos y todas» y tan campantes. La lengua no es un ente autónomo, sino una herramienta cambiante. Si ese pueblo del que habla, algún día decide que se diga «todos y todas» y no solo «todos», se dirá así. Si el pueblo lo encuentra absurdo, no lo hará.

    En definitiva, no hay tanto de que preocuparse ni de qué alarmarse. Sin ir más lejos, ahí está el uso de la palabra «terrorismo», que ha cambiado notablemente desde hace menos de diez años y nadie ha dicho esta boca es mía.

  2. jonathan says

    Pues eso es de lo que se trata, David. Me parece que tu comentario no desdice lo escrito (con rabia) por el Maestro. Sólo espero que no se ponga de moda decir «vascos y vascas», «todos y todas» más que entre los «bobos y las bobas».

  3. jonathan says

    ¡Qué agradable sorpresa, por cierto, la llegada de AGC a cuartopoder!

  4. SO says

    Hay muchos «bobos y bobas» que no dicen «Vascos y vascas», y no están ni contra los estados ni contra el machismo ni contra nada de nada.

    Y lo de llamar español al castellano ya me parece otra chorrada impuesta por la política y no por el propia habla castellana.

    Sabios son los Chiapanecos que llaman Castilla a nuestra habla y no español, que de castilla era la que traían los conquistadores y no de los reinos de España dónde se hablaba otras lenguas, todas españolas.

    Bienvenido don Agustín, pero no se deje utilizar solo en el asunto de la lengua y espero darse en otros asuntos menos complacientes para del poder central.

  5. como no era gallego catalan o vasco nunca le interesó says

    Utilizar español en lugar de castellano ya lo sitúa en el bandos españolista tan nacionalista como los galleguistas o catalanistas, a no ser que don agustin quiera convencernos de que el transito de llamarse castellano a español no es una decisión política y de la real academia absolutamente agena al pueblo que saguía hablando castellano, nunca español idioma aún por inventar.

  6. jonathan says

    Más latin y menos fútbol, So y Cía. AGC no accedería a «encargos del poder central», ni cosa parecida. Creo que el uso de la palabra «español» es histórico y que el honor no corresponde a la la RAE. Item más: pregunten ustedes qué idioma habla a alguien del Perú o de Chile, a ver qué le responden. Y luego, sugiéranles que lo dicen por imposición del «poder central». ¡Homeeeeee!

  7. me says

    Ya era hora que alguien con cabeza apuntara a tantas verdades!

    Lo de @ me vuelve loca!

    Gracias, Don Agustin. Una admiradora de su poesia…con un teclado sin acentos; pero seguro que tampoco le importan, no?

  8. me says

    Pero hombre, si los barcos de los conquistadores iban llenos de andaluces y extremenios…por que habria de llamarse castellano ?

    Nada, sigo con las mismas teclas!

  9. me says

    Pero hombre, si los barcos de los conquistadores iban llenos de andaluces y extremenios! Por que habria de llamarsele ‘castellano’?

    Sigo con las mismas teclas…

  10. me says

    siento haber salido repetida. Creia que habia perdido mi segundo comentario

  11. ma says

    Andaluces y extremeños es decir castellanos, pero no catalanes ni gallegos.¿ Por qué en una parte de Cerdeña se habla Catalán y no Castellano? !Lógico!

    «En el siglo XVI, con el surgir de una conciencia nacional, empieza a llamarse español a nuestra lengua, aunque esta denominación sigue conviviendo con la de castellano. La Real Academia Española, fundada a comienzos del XVIII, se inclina por llamar castellana a nuestra lengua, lo que no es óbice para que el valenciano Gregorio Mayáns y Siscar en sus Orígenes de la lengua española (1737) cargado de razón manifestara: «Por lengua española entiendo aquella lengua que solemos hablar todos los españoles cuando queremos ser entendidos perfectamente unos de otros»21. La Real Academia, en 1924 a su gramática y en 1925 a su diccionario, los llama de la lengua española, sin dar ya marcha atrás, para acoplarse a la Constitución española de 1978.

    En los países americanos a nuestra lengua a menudo se la llama castellano, a veces por arcaísmo, otras con la intención de subrayar que ya no es una lengua exclusiva de España. Con este fin se propuso —por suerte, sin el menor éxito— sustituir los términos de castellano o español por «idioma nacional». En 1900 Luciano Abeille publica Idioma nacional de los argentinos, libro en que anuncia a bombo y platillo el nacimiento de una nueva lengua, «el idioma argentino, expresión de una nueva raza, la raza argentina». Amado Alonso juzga con acierto la aportación de Abeille. «En los últimos años del siglo XIX y al principio del XX se hablaba apasionadamente del idioma argentino hasta que un señor francés, Lucien Abeille, que lo quiso defender con aparato teórico, lo desacreditó del todo»22. Así pues, la idea que aporta el romanticismo alemán de que la nación implicaría una lengua propia, no sólo fructifica en la Cataluña de la segunda mitad del XIX; antes lo hizo en Argentina.»

    Español es un término político no lingüistico. Españolas son todas las lenguas de España, y castellano es el idioma que se habla en Hispanoamérica, no el español.

  12. ma says

    sigue
    «Conseguida la emancipación política, las nuevas naciones americanas, en el sentir de los argentinos Estebán Echeverría, Juán Bautista Alberdi y Domingo Faustino Sarmiento, habrían de conquistar la independencia cultural y hasta lingüística de España, y, aunque hablaban de libertad, en el fondo caían en un nuevo vasallaje, al sustituir el español por la lengua y la civilización francesas. El mismo Sarmiento defendía que «el idioma de América deberá pues, ser suyo propio, con su modo de ser característico y sus formas e imágenes tomadas de las virginales, sublimes y gigantescas que su naturaleza, sus revoluciones y su historia indígena le presentan. Una vez dejaremos de consultar a los gramáticos españoles, para formular la gramática hispanoamericana, y este paso de la emancipación del espíritu y del idioma requiere la concurrencia, asimilación y contacto de todos los interesados en él» (Obras, XII, pág. 184). Acertaba Sarmiento cuando decía que «los pueblos en masa, y no las academias, forman los idiomas», pero erraba, y gravemente, cuando en 1843, en su Memoria sobre ortografía americana proponía una ortografía «vulgar, ignorante, americana», como la forma expedita de romper todos los lazos con «la Academia de la Lengua y con la Nación española». Desde el prejuicio de que no habría nación sin lengua, ser plenamente argentino exigiría una lengua propia, como Estados Unidos no alcanzaría la categoría de nación, mientras no dejara de hablar inglés.

    De la misma manera que el término español es un provenzalismo —si la palabra hubiese nacido en Castilla, nos hubiéramos llamado «españuelos»23— también el idioma que hablamos a ambos lados del Atlántico empezó a llamarse español fuera de nuestro espacio lingüístico antes que entre nosotros. En cualquier parte del mundo, un hispanoparlante, peninsular o americano, se anuncia como profesor de español, y no de castellano, y seguro que verá en los escaparates el letrero de «Se habla español». Al final terminamos llamándonos tal como nos llaman los otros. También el nombre de América Latina surgió en Francia en la segunda mitad del siglo XIX y llegó a América por conducto de Estados Unidos, y hoy los hispanoamericanos lo tienen perfectamente asumido.

    No sólo, superados resabios nacionalistas del pasado, se ha impuesto a ambos lados del Atlántico la denominación de español para nuestra lengua, sino que, pese a los intentos decimonónicos en sentido contrario, estamos en camino de mantener como un verdadero tesoro la unidad de nuestra lengua común. Hoy nadie duda que nuestra fuerza radica en que 400 millones de hispanoparlantes nos entendemos oralmente o por escrito sin la menor dificultad. Bueno, para no recibir alguna sorpresa que pudiera resultar hasta desagradable, basta con prestar alguna atención a ciertas palabras o modismos, propios de cada país y que se aprenden fácilmente24. El que sea así no debe ser óbice para dejar de reconocer que son significativas las diferencias; ahora bien, las peculiaridades del español no se traducen en una escisión entre el que se habla en España y en América, sino que cabría distinguir, siguiendo a Diego Catalán, un español castellano de otro atlántico, que incluiría Andalucía, Extremadura, Canarias e Hispanoamérica.

    Si la lengua está inmersa en la historia, y cuentan los caracteres étnicos, la situación socioeconómica, la mentalidad de las gentes y un larguísimo etcétera, a la larga la consecuencia tendría que ser la descomposición del español que se habla en países tan diferentes. A partir de las tesis humboldtianas, y teniendo en cuenta el aislamiento de la población rural, incluso de buena parte de la urbana, parecía plausible el vaticinio del colombiano Rufino José Cuervo de que el español estaría condenado a fragmentarse, de la misma manera que lo hizo el latín vulgar después de largos siglos de desaparecido el Imperio romano de Occidente, máxime si a ello contribuía un nacionalismo que pretendía tomar cuerpo también en la lengua. La experiencia de los dos últimos siglos, empero, no ha confirmado este pronóstico, lo que no debe tranquilizarnos en exceso, pese a que trabajen a favor de la unidad, por un lado, la conciencia compartida de la ventaja que supone hablar una lengua, y, por otro, la infinitamente mayor comunicación que a ambos lados del Atlántico existe hoy entre los hispanohablantes, dados los actuales medios de transporte y de comunicación, así como el que se mantenga la migración, aunque ahora en sentido inverso, de América a la Península.

    Sí, cabe albergar la esperanza de que no se convierta en realidad la duda angustiosa de Rubén Darío, «¿Tantos millones de hombres hablaremos inglés?». Porque, efectivamente, la mayor amenaza a la unidad de la lengua proviene hoy del inglés. No porque se incrusten en nuestra habla cada vez más anglicismos, proceso tan imparable, como a la postre enriquecedor —como lo fue en la Edad Media que el castellano se llenase de arabismos, en el Renacimiento, de italianismos, y en la Ilustración, de galicismos— sino porque una misma palabra inglesa adopte una forma distinta en cada país. Ya es grave que se emplee una palabra inglesa, cuando tenemos la española a punto, y se diga bluyins para vaqueros, pero resulta exterminador, cuando en cada lugar toma una forma diferente el anglicismo de turno.»

  13. el futuro es el spanglis says

    «In un placete de La Mancha of which nombre no quiero remembrearme, vivía, not so long ago, uno de esos gentlemen who always tienen una lanza in the rack, una buckler antigua, a skinny caballo y un grayhound para el chase. A cazuela with más beef than mutón, carne choppeada para la dinner, un omelet pa’ los Sábados, lentil pa’ los Viernes, y algún pigeon como delicacy especial pa’ los Domingos, consumían tres cuarers de su income. El resto lo employaba en una coat de broadcloth y en soketes de velvetín pa’ los holidays, with sus slippers pa’ combinar, while los otros días de la semana él cut a figura de los más finos cloths. Livin with él eran una housekeeper en sus forties, una sobrina not yet twenty y un ladino del field y la marketa que le saddleaba el caballo al gentleman y wieldeaba un hookete pa’ podear. El gentleman andaba por allí por los fifty. Era de complexión robusta pero un poco fresco en los bones y una cara leaneada y gaunteada. La gente sabía that él era un early riser y que gustaba mucho huntear. La gente say que su apellido was Quijada or Quesada -hay diferencia de opinión entre aquellos que han escrito sobre el sujeto- but acordando with las muchas conjecturas se entiende que era really Quejada. But all this no tiene mucha importancia pa’ nuestro cuento, providiendo que al cuentarlo no nos separemos pa’ nada de las verdá.»

  14. Frankie says

    Los medios de comunicación al servicio de los politiquillos o de la estupidez que, en muchos casos, es lo mismo.

  15. merche says

    sr. profesor catedrático emérito don agustín garcía calvo… ¿que la lengua no es machista? claro que no. es el uso de la lengua lo que es machista. está el machismo metido hasta en «cojonudo» y «coñazo». todo en la lengua deja a la mujer en segundo plano, a no ser que se hable de maternidad y otras supuestas características femeninas y feminoides. recíclese, profesor. tómese la molestia de leer a alguna feminista, al menos alguna introducción al tema. la historia y la lengua están plagadas de abusos contra el sexo débil…

  16. madameparfait says

    Si el pueblo tiene el sentido común de pasarse las normas de la academia por el arco del triunfo, ¿por qué va a atender a las normas que tú sí apruebas? Al criticar esas normas las sustituyes por otras.

  17. anónimo says

    es triste eso del feminismo

  18. kevin says

    una cosa voy a decir; de la carcel se sale, pero del cementerio no. a no ser que si. pero en ese caso no cuenta.
    muchas gracias y salu2

  19. kevin says

    posdata: me cagunsus muertos.

  20. kevin says

    (Anal)izandolo mejor puedo concluir que el brillante autor no sabe lo que es dividir su texto en frases cortas para poder respirar, pero tampoco es su culpa puesto que confia en que sus lectores tengan branquias adicionales por las cuales poder respirar dentro del agua, quiza hoy esto no tenga sentido pero quiza en unos años siga sin tenerlo. buenas noches Huesca

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