Contra la violencia, más democracia

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Enrique González Duro *

Cuando con cierta periodicidad acaece una tragedia colectiva similar a la ahora ocurrida en Noruega, los medios de comunicación hacen un gran despliegue, encargan análisis a sus comentaristas y supuestos expertos en la materia, quienes sin apenas conocer los hechos, repiten los tópicos de siempre y llegan a conclusiones parecidas: el asesino actúa en solitario, es ultraderechista o neonazi o está loco. Con lo que la tragedia colectiva queda centrada en la obra descontrolada e incontrolable de un enfermo mental. Por eso opinan los psiquiatras y psicólogos, emitiendo sentencias diagnósticas que se reputan como indiscutibles, pero que dejan inexplicada la matanza. Y así el autotitulado catedrático de Psiquiatría Enrique Rojas, afirma que se trata de un psicópata o de una personalidad antisocial, con una agresividad a lo grande, tendencia a disfrutar haciendo daño, ausencia de culpabilidad, etc., aunque los vecinos del pueblo en que vivía en los últimos años, preparando sus atentados, no se habían percatado de nada. En otro periódico se afirma que las cuatro fotografías que han sido difundidas bastan para efectuar un diagnóstico de personalidad narcisística: algo novedoso en el diagnóstico psiquiátrico. ¿Es una vuelta a las anacrónicas teorías del periclitado Lombroso? No, porque Lombroso no tiene actualmente la menor vigencia.

Breivik, el asesino convicto, se ha dado a conocer en los últimos meses a través de las redes sociales de Internet, subiendo algún video y colgando incluso una farragosa “enciclopedia sobre la declaración de independencia de Europa”. Se sabe que es de buena familia, hijo único de padres separados, soltero, de 32 años y graduado en la escuela de Administración de empresas, aunque no se conoce que haya realizado nunca un trabajo regular. Hasta hace pocos años ha vivido con su madre, que habrá alimentado su misoginia. Durante siete años militó en el Partido Progresista, de ideología conservadora y contraria a la inmigración, pero lo abandonó al considerar que no era demasiado duro. Él abogaba por la creación de “células de actividad”, para cual caballeros templarios, purificar a la sociedad. Se confiesa muy aficionado a la caza, a los videojuegos de guerra, a las películas violentas, y también a la lectura: Maquiavelo, William James –hermano del famoso novelista Henri James, psicólogo y promotor de una psicología religiosa de base científica-, Stuart Mills –cuya frase “la fuerza de una persona con firmes creencias vale tanto como la de cien mil personas sólo con intereses”, que colgó en el Twitter y quiso llevar a la práctica con sus terribles atentados de Oslo y de Utoya-, Kafka –tísico y judío-, George Orwell –especialmente su novela 1984-. Le gusta el cine, prefiriendo películas como Gladiator o Dogville, de Lars van Trier. Pero Brevik no se considera nazi y se reconoce como gran admirador de un héroe de la resistencia noruega frente al nazismo. Reconoce que los nazis mataron de seis a veinte millones de personas, aunque menos que los musulmanes, trescientos millones de personas, y que los comunistas, cien millones de personas.

Entre el fárrago de noticias, ha brotado la dada por el músico y disidente israelí Gilad Atzmon, que ha detectado que Anders B. Breivik es un habitual usuario del blog Document no, extremadamente prosionista e islamófobo. El noruego podría haber sido un Sabbath Goy (que ayuda a las organizaciones judías haciendo lo que éstas no pueden hacer por la ley del Sabbath). El Sabbath Goy puede matar, voluntariamente por el estado judío, aunque no se pueda señalar con el dedo a Breivik por falta de pruebas. Por si no fuera suficiente, el noruego ha encontrado seguidores entusiastas en Israel. El mismo Atzmon, en un artículo de un periódico en hebreo, afirma que el campamento de jóvenes laboristas noruegos era propalestino, posicionándose a favor del futuro estado palestino:

“Los criminales de Oslo han pagado”. “Es estúpido y maligno no desear la muerte de aquellos que llaman a boicotear Israel”. “Los muchachos de las juventudes hitlerianas que murieron en el bombardeo a Alemania también eran inocentes… Tenemos un montón de gente que odia a Israel, y una conferencia que apoya el boicot. No está bien, no es agradable, realmente es una tragedia para la familia, y condenamos el acto en sí mismo, pero ¿lloramos por ello? Venga, nosotros los judíos no somos cristianos, en la religión judía no hay obligación de amar al enemigo o llorar por éste”.

En este contexto ahora adquiere pleno sentido lo que primeramente dijo el asesino convicto al juez: “Ha sido atroz, pero era necesario”. Se reconocía el autor de la matanza, pero no culpable.

Las víctimas estaban bien elegidas, el primer ministro socialdemócrata, que iba a clausurar el campamento de Utoya, y el movimiento Juvenil del Partido Laborista. Dos días antes de la masacre, el segundo periódico más importante de Noruega, Dagbladet, entrevista al líder de ese movimiento: “ha llegado la hora de adoptar medidas más drásticas contra Israel… Nosotros, las Juventudes Laboristas, haremos un embargo económico unilateral y los seguiremos con mayor rigor que antes”. Se iba a decidir en la islita de Utoya con la presencia de altos dirigentes laboristas. Breivik, que dos horas antes había colocado un coche bomba en la sede del gobierno noruego, lo ha impedido con su terrorífica matanza.

Hay algo a evitar a toda costa, que la consecuencia de esta matanza sea la acentuación de las medidas restrictivas, que afectan sobre todo a los inocentes. Las libertades civiles no deben ser mermadas, en orden a la seguridad. Afortunadamente, el primer ministro Jens Staltenberg se ha manifestado con claridad y contundencia: “la violencia contra la democracia sólo puede ser respondida con más democracia”

(*) Enrique González Duro es psiquiatra y escritor. Su última obra publicada es Polanco. El señor de 'El País' (Península, 2011).

 

1 Comment
  1. celine says

    Interesante hipótesis que sería deseable que fuera confirmada por el propio autor de la matanza, pero es improbable que lo haga. Al fin y al cabo estamos viviendo ahora un tiempo en que los palestinos son activos en aunar apoyos a la declaración de su estado. Sugerente lo que proponr en este artículo.

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