Periodistas de ‘atrezzo’

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Mariano Rajoy, durante el encuentro que mantuvo este lunes, en León, con los periodistas que viajan en la caravana de prensa del PP. / Diego Crespo (Flickr del Partido Popular)

“Nunca se miente tanto como antes de las elecciones, durante la guerra y después de una jornada de caza”. Otto von Bismarck.

Fernando González Urbaneja, presidente de la Asociación de la Prensa, reconoció hace unos días que “en la campaña electoral los periodistas van de atrezzo”. Y no pasó absolutamente nada. Las redacciones de los periódicos no escribieron duras notas pidiendo la dimisión de Urbaneja, y los periodistas embarcados en las caravanas de los partidos no se dieron de baja en la Asociación nada más escuchar las palabras de su representante. La profesión miró para otro lado, restando importancia a tan severo rapapolvo. ¿Podría ser que tuviera razón este buen hombre? ¿Imaginan que, en campaña electoral, los periodistas fueran meros objetos o enseres destinados a complementar la escenografía democrática? A cuatro días de meter la papeleta en la urna, no quiero ni pensar que hayamos estado desinformados sobre la realidad de los candidatos…

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Por si usted aún no lo sabe, le diré que las imágenes que ve en los informativos de televisión de los mítines de los partidos no las graban, seleccionan y editan, siguiendo criterios periodísticos, las redacciones de las cadenas de televisión. Son los propios partidos quienes graban esas arengas y se las entregan, una vez editadas siguiendo criterios promocionales, a las televisiones. ¿Periodismo? No lo parece, pero resulta cómodo y barato para las cadenas. Viene siendo así desde hace años, y los profesionales de las televisiones no han hecho absolutamente nada para evitarlo.

Es bien sabido que los políticos quieren saltarse a los periodistas. Lo que debería sorprendernos es que a los periodistas no parezca importarles demasiado que les pasen por encima: han terminado asumiendo que los candidatos organicen ruedas de prensa en las que no admiten preguntas. Sí, las ruedas de prensa se han convertido en monólogos a los que los periodistas asisten como maniquíes: se sientan, escuchan, toman nota y se marchan tan contentos. ¿Y qué me dicen del famoso cara a cara televisivo, un rácano show mediático sin periodistas, sin preguntas, sin periodismo? Patético. En los Telediarios de TVE insisten en que los profesionales de la casa no están de acuerdo con el criterio de que la información sobre la campaña electoral haya de ser proporcional a los resultados de las elecciones anteriores o de las instrucciones de la Junta Electoral. Pero admiten esos criterios, y los siguen año tras año pese a saber que vulneran los principios básicos de pluralidad, neutralidad y equidad.

El periodismo es, en campaña electoral, un mero ejercicio de estilo. Aún más que fuera de temporada… Pero no se preocupen: los grandes medios no plantarán cara a los políticos, no exigirán que pongan fin a sus abusos, no reclamarán el sagrado derecho a informar con libertad. Se necesitan, se complementan, son socios del mismo negocio. En estos días pre-electorales los medios toman posiciones, se reorganizan, acaban de cubrir sus apuestas. No olviden que el próximo domingo ganará el PP, pero también esperan ganar el ABC, La Razón, El Mundo, Intereconomía, La Cope

Leyendo estos días las crónicas electorales, generalmente tan mediocres como los políticos de los que informan, y tan anodinas que podrían pertenecer tanto a esta campaña como a cualquier otra, recordé una historia que David Foster Wallace escribió para Rolling Stone. Se titulaba “Arriba, Simba”, está incluido en el  imprescindible Hablemos de langostas (Mondadori), y cuenta la campaña para la designación de McCain como candidato republicano en el año 2.000. Foster Wallace pone en duda la capacidad intelectual y moral de los políticos, interroga a los trabajadores de la caravana y se burla de los altivos periodistas que forman parte del mercadeo político. Añoro la descomunal ironía del escritor neoyorkino. Justo ahora, cuando se publica su libro póstumo (El Rey Pálido, Mondadori), releo un párrafo de ese reportaje:

“Es difícil encontrar buenas respuestas a por qué a los Votantes Jóvenes les interesa tan poco la política. Esto se debe probablemente a que resulta casi imposible hacer que alguien piense concienzudamente en por qué no le interesa algo. El propio aburrimiento impide el cuestionamiento. El sentimiento en sí ya basta. Seguramente una razón, sin embargo, es que la política no mola. O, mejor dicho, que la gente interesante y dinámica que mola no parece ser de la que se siente atraída por el proceso político. Acuérdense de aquellos chavales del instituto que se presentaban a las elecciones al comité de alumnos: cebollinos, demasiado acicalados, obsequiosos con la autoridad, ambiciosos de una forma triste. Ansiosos por jugar el Juego. La clase de chavales que al resto de los chavales les gustaría atizar si no resultara tan tedioso y carente de sentido. Y ahora piensen en las versiones adultas que existen en el año 2.000 de aquellos mismos chavales: Al Gore, a quien el técnico de sonido de la CNN Mark A. describe diciendo que “casi parece que respira"; Steve Forbes, con su frente húmeda y su risita de lunático; la sonrisita de patricio de G.W. Bush y su torpe hipocresía; hasta el mismo Clinton, con su cara enorme, roja y falsamente amigable y sus frases tipo “Siento su dolor”. Unos hombres que ni siquiera parecen lo bastante seres humanos como para odiarlos: lo que siente uno cuando aparecen no es más que una abrumadora falta de interés, esa clase de profunda desconexión que a menudo es una defensa contra el dolor. Contra la tristeza. De hecho, la razón más probable de que a muchos de nosotros nos interese tan poco la política es que los políticos modernos nos ponen tristes, nos hieren profundamente de formas que cuesta identificar, ya no digamos hablar de ellas”.

9 Comments
  1. Markieemm says

    Desde luego lo que sí mola es arremeter contra esta clase actual de políticos y, por supuesto, denostar aún más a esta clase actual de juntaletras, lo que se hace ahora no es periodismo señores, es compadreo y mercadeo de intereses; de un lado/color y de otro

  2. iosu says

    Aquí ya no quedan periodistas.

    José María García era uno de los buenos, y seguramente no pienso como él en casi nada.

  3. favitinlena says

    ……… de hecho, la razón más probable de que a muchos de nosotros nos interese tan poco la política es que los políticos modernos nos ponen tristes, nos hieren……
    !Pues eso…..!

  4. rafa says

    El contenido es certero. Hay una razón que cada vez se reafrma más: el complot mediatico-político invade todo. Aburre.
    En una sociedad formada, madura, ambos, periodistas y poliíticos, deberían ser personajes públicos de segundo orden. sirven a los demás, su función y su protagonismo (si ha lugar) debería ser serio y humilde.
    Cumplir cada uno su función, por separado, con objetivos distintos.
    Niguna de las dos funciones debería ser un negocio. Los mm. cc. son empresas deben obtener beneficios, pero no supeditarse a ello prostituyendo su función. Parece que su ambición es, más que el dinero, ampliar su influencia, algo más sútil que el poder y con efectos más perniciosos (a ellos no los votamos).
    Algunos periodistas, quieren influir tanto que aspiran a poner presidentes, formar gobiernos, o destronarlos, quitarlos de en medio, ejemplo Pedro José Ramírez a Rajoy (ver hemerotecas de hace 4 años) y ahora se dan el piquito. No le dará verguenza. Este es el tipo de periodistas que predomina.
    Así, ¿Cómo y por qué me va a interesar la política?. Sería imbécil. Eso es lo que se pregunta la mayor parte de los ciudadanos inteligentes, !claro!.

  5. anelka says

    Los gabinetes de prensa de los teatros, empresas, ministerios…etc,etc.. editan sus vídeos y los mandan a redacciones y agencias, y ojito con enfrentarte a ellos que te vetan rápido.Ese es el futuro laboral del periodista, gabinetes de prensa al servicio de un dueño, que para eso paga.

  6. Carlos G. says

    Todo está ya al servicio de los usureros: los gobiernos, los medios de comunicación, los trabajadores, los periodistas, los políticos, mi sueldo, tu futuro, las urnas…

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