JAVIER PÉREZ DE ALBÉNIZ | Publicado: - Actualizado: 7/1/2017 14:38

Imagen que presentaba la redacción del diario 'Púlico' el pasado viernes. / Kote (Efe)

El cierre del diario Público ha disparado de nuevo las alarmas de los periodistas. Estos días se han podido leer, tanto en modestos tuits como en grandiosos editoriales, defensas encendidas del difunto diario. Defensas en las que, como sucede siempre en estos casos, se terminaba recurriendo a los elementos sagrados: la libertad de expresión y la pluralidad, que por lo visto están en el ADN de cada periódico y lo convierten en elemento imprescindibles para la democracia. Incluida La Gaceta, imagino.

“Con o sin Público, hace ya mucho tiempo que no existían ni la una (pluralidad) ni la otra (libertad de expresión) sino como entelequias o proclamas voluntaristas”, escribió a título póstumo Javier Vizcaíno, una de las plumas más lúcidas de Público.

Sinceramente ¿Se podía confiar en un diario financiado por un empresario como Jaume Roures? Confiar en su independencia, en su pluralidad. Todo el mundo habla de su excelente sección de ciencia, de algunos columnistas magníficos, pero parece que esto no es suficiente para garantizar la vida de un periódico de papel. “Se volvió previsible”, reconoce Iñigo Sáenz de Ugarte, otro histórico de Público, en su blog. Juan Varela describe de manera minuciosa en Periodistas 21 los motivos del cierre. Personalmente, recuerdo que dejé de comprar Público el día en que las tres noticias de su página de comunicación estaban dedicadas a informaciones relacionadas con La Sexta, Gol TV y Mediapro.

La muerte de un periódico nos duele porque nos recuerda que el periodismo, tal y como lo conocemos, agoniza. Los grandes ideólogos de la profesión analizan, desde las butacas de sus despachos, el motivo de la crisis: las nuevas tecnologías, la ausencia de publicidad. Pocas veces reconocen que la culpa pudiera ser suya, que quizá hacen  periódicos cada vez más alejados de la realidad, menos críticos, más dependientes, menos necesarios, más aburridos. Periódicos que cada vez interesan menos a los lectores, que viene a ser lo mismo.

“Los medios de comunicación, junto a los políticos (que se salve el que pueda) se han puesto al servicio del gran amo, del capital. Son sus perros fieles. Y obedecen. ¿Quiénes son los periodistas? ¿Los grandes comunicadores que ganan un pastón? ¿O aquellos como mi hijo (Julio Anguita Parrado, fallecido durante la guerra de Irak en 2003) que llevan la cámara, tienen contratos basura y pueden echarlos cuando quieran? No es el cuarto poder. Es el poder del capitalismo metido en los medios de comunicación. Es el que ordena las informaciones y crónicas… ¡si hasta las crónicas del debate sobre el estado de la nación ya están hechas previamente!”, asegura Julio Anguita en una entrevista en Jot Down.

Milagros Pérez Oliva, defensora del lector de El País, escribió el pasado domingo, día de su despedida: “La democracia necesita medios de referencia independientes, creíbles y veraces, que resulten fiables para cualquier lector, independientemente de cual sea su línea editorial”. La pregunta es obvia: ¿Puede ser independiente un diario que pertenece a un grupo mastodóntico, con intereses en el mundo editorial, televisivo y cinematográfico, que arrastra deudas descomunales y depende tanto de bancos como de alternativas políticas?

El periodismo que está muerto es el periodismo de grandes medios, de grandes redacciones, de grandes sueldos, de grandes incongruencias. ¿Merece la pena pagar por un periódico líder que te informa de la situación en Siria desde Jerusalén? Quizá lo que necesitamos sean medios pequeños, autosuficientes, independientes, críticos, diferentes.

¿Serán capaces los trabajadores de Público de mantener la cabecera digital, de manera autónoma, libres de empresarios de izquierdas? Sería la mejor noticia posible para nuestro periodismo. Porque como dice Ignacio Escolar, “desde que existe Internet, sólo pierden su voz aquellos que se resignan a estar callados”.

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  • monigote

    Completamente de acuerdo contigo Albéniz. Mientras no puedan ser independientes, no serán creíbles. Ni en papel, ni en internet. Ese no es el problema.

  • qq

    Como ya se ha dicho, la pena del cierre, aparte del problema que supone para los trabajadores afrontar esta situación en los tiempos que corren, es que el panorama mediático español no sólo queda escorado, sino ya directamente volcado a la derecha. Descartado El País como representante de la otra acera, creo que se echará de menos un periódico importante que dé el contrapunto de izquierdas a la situación actual. Saludos.

  • Mecacholo

    Qué bueno, Albéñiz.
    Espeluzna un poco lo de La Gaceta, la verdad.
    Me gusta tu apuesta por medios pequeños, autosuficientes, independientes, críticos, diferentes, en especial en un sitio como Cuarto Poder. Todos los que formáis esta web hacéis un trabajo muy valioso. Gracias.

  • Selito

    Pues la solución es obvia: seguir intentando la fórmula del periódico digital hasta encontrar una forma viable. Desconozco los motivos del cierre de Soitu (llegué tarde), ahora está este Cuartopoder (centrado en blogs), pero no parece haber motivos por los que no pueda funcionar y ser autosuficiente.
    Tal vez cuando los periodistas frustrados, en paro o malparados alcanceis la masa crítica suficiente, se encuentra esa forma. Cuestión de tiempo y de que alguien tenga una buena idea que cuaje.

  • Zana

    Los periodistas de Público, como los de los otros periódicos, van amontonando, columna a columna, artículo a artículo, gasolina, dinamita, cerillas, y tornillería, llega un día en que aquello estalla y se los lleva por delante…luego vienen las lamentaciones. Reconozco que leía a algunos de Público (Rosa, Vizcaino, Escudier, Avendaño, etc) pero la línea editorial era bipartidista, más de lo mismo y por eso fracasó.
    Además, es sintomático que los periodistas se crean por encima del bien y del mal. Se piensan que las leyes retrógradas, que la pérdida de derechos, a ellos no les va a afectar nunca ¿Acaso sus hijos no estudian en lo público, no se ponen enfermos, no van a buscar un trabajo que sera literalmente basura? ¿Acaso ellos no se va a jubilar más tarde y peor? entonces ¿por qué ese servilismo?

  • Manel

    Al igual que LA GACETA lleva una línea editorial de derecha marrullera, PÚBLICO ejercía el mismo papel para la izquierda. Pero al final ambos apestaban a maniqueísmo bipartidista, con su guiños hacia otros sectores más radicalizados, pero a la hora de la verdad ambos cerraban filas.

  • carlos

    Sin Publico en el quiosco http://bauldelsastre.blogspot.com/2012/02/sin-publico-en-el-quiosco.html Una aproximación del futuro de la prensa en papel

  • Carlos G.

    Pues sí. Quién necesita a la prensa tradicional teniendo internet. Además ayudamos a detener la deforestación.

  • Fusta

    ¿Por qué hay que apelar a las grandes palabras?, como muy bien dices, Albeniz. No era negocio, lo cerraron y punto. ¿Sabes lo que dijeron los del staf cuando se planteó la redistribución de sueldos? ¡Qué cojones! ¡Ni muertos! Y venga a chupar de tertulias! ¡Cuán solidarios, qué sabios!

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