La tumba de Zapatero

Fotograma de la parodia realizada por el 'Intermedio' sobre Zapatero. / lasexta.com

El regreso de José Luis Rodríguez Zapatero es inminente. Tranquilo, querido lector, tranquilo. Puede bajarse de la cornisa de su edificio, sacarse la soga del gañote o apartarse la Glock de la sien: no hace falta que se quite del medio. Zapatero vuelve, pero no a la política activa, sino a la televisión. Mañana viernes el ex presidente del Gobierno estará en “Al rojo vivo”, el programa de La Sexta presentado por Antonio García Ferreras. La excelente audiencia obtenida hace unos días por otro ex presidente, Felipe González, con una media de 728.000 espectadores y un 12,7% de cuota de pantalla, sin duda ha puesto sobre aviso a los directivos de la cadena de izquierdas (y de Lara): los cadáveres y el éxito parece que tienen el mismo olor dulzón.

La sexta es la televisión de los muertos vivientes. “The Walking Dead”, recuerde. No quiero decir con esto que la cadena absorbida por Antena 3 haya sido la tumba de Zapatero, dios me libre: Zapatero tenía categoría y caché como para cavarse él mismo las fosas que le hiciesen falta. No fue, sin embargo, el medio audiovisual influyente que tenía previsto el socialismo. Como tampoco lo fue Público, en el sector de la prensa. Una situación de desamparo mediático que bien puede argumentar ZP como excusa: “nadie supo explicar lo de mis brotes verdes…”.

Publicidad

¿Podría consistir en esto el anunciado fin del mundo de los Maya? El regreso de Zapatero, digo. Aunque solo sea por unos minutos, la simple presencia el ex presidente socialista en directo en una televisión podría poner definitivamente en peligro la endeble estabilidad anímica de los ciudadanos, muy castigados por la realidad actual. Y es que cuando todos pensábamos que era imposible hacerlo peor que Zapatero, llegó Rajoy

En “Al rojo vivo” prepararán el escenario para que ZP se sienta lo más cómodo posible. Para ello reunirá a los tertulianos habituales, los más lerdos entre los fachas y los más dóciles entre los zurdos. Y mantendrán bien escondido, en el fondo de sus almacenes, la lápida con el nombre de Zapatero y la fecha 2004-2011 que sirve a los guionistas de “El Intermedio” para cachondearse del ex presidente.

¿Por qué este texto previo a la intervención de Zapatero, y no posterior, analizando la entrevista? Se preguntará el lector con criterio. Porque sería un caso inaudito de mala suerte que justo mañana, tras ocho años de simplezas, el ex presidente fuese a decir algo importante, interesante o inteligente. Y porque si Hermann Tertsch fue capaz de grabar la crónica de la última huelga general un día antes de que comenzase, financiado por una televisión pública, cómo no voy a poder yo darme un capricho que resulta infinitamente menos indecente en una empresa privada…