Lasquetty se siente decepcionado

El consejero de Sanidad de Madrid, Javier Fernández-Lasquetty, ayer, día 19, durante la rueda de prensa que dio para valorar el plan de ahorro que le presentaron los profesionales del sector. / Juan Carlos Hidalgo (Efe)

Javier Fernández-Lasquetty, consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, dice que se siente decepcionado. El señor consejero afirma que las propuestas de ahorro que han llevado hasta la mesa de su despacho los distintos colectivos representativos de la sanidad madrileña durante los últimos días le han decepcionado. Los profesionales del sector: médicos, enfermeros, administrativos, celadores, auxiliares, personal sanitario, le han presentado una alternativa para ahorrar 510 millones de euros en el presupuesto sanitario y él lo que dice es que se siente decepcionado.

Las propuestas presentadas por el Comité Profesional Médico, que agrupa a la Asociación de Facultativos Especialistas de Madrid (AFEM), representantes de los Jefes de Servicio, de los coordinadores de planes estratégicos, de los directores de centros de AP, y Colegio Oficial de Médicos de Madrid no satisfacen al consejero, que, por cierto, no les ha dado ni las gracias por el interés demostrado.

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El señor Lasquetty les puso el otro día una pistola en la cabeza a los profesionales de la sanidad madrileña y les dijo que tenían 96 horas para solucionar un problema que su departamento ha resuelto, sin demostración empírica alguna respecto a los resultados, con el inexorable mandamiento de que la única solución para salvar a la sanidad madrileña del colapso es privatizar 6 hospitales y 27 centros de atención primaria de la región. Ni uno más, ni uno menos.

¿Cómo es posible que tengan que ser exactamente seis hospitales y 27 centros de atención primaria? ¿Por qué seis hospitales y no siete o cinco? ¿Dónde reside el origen del mantra? ¿Y si recuperáramos el impuesto de sucesiones o el de patrimonio podrían ser cuatro? ¿O tres?  Nadie lo sabe, porque el señor Lasquetty dice que se siente decepcionado pero es incapaz de presentar un papel que avale que la gestión privada es más barata que la pública.

Los profesionales de la sanidad madrileña llevan ya tres semanas en huelga y ayer, según los sindicatos convocantes, el paro en los hospitales fue seguido por un 75%  -por un 13% según la Comunidad-. Así no hay quien se entienda.

Lasquetty ha conseguido poner de acuerdo a todos los sectores (profesionales e ideológicos) en contra de sus propuestas, ha conseguido reunir a decenas de miles de personas en las calles de Madrid en defensa de la sanidad pública, ha tenido el dudoso honor de que los directores de los centros de salud de la región presenten su dimisión en bloque en caso de que su propuesta privatizadora, como todo parece indicar, siga adelante. Y ha conseguido también que centenares de profesionales de la Sanidad se reúnan frente a la Asamblea de Madrid para expresar su legítima protesta ante la aprobación, hoy mismo, de los presupuestos que consumarán el desahucio de una parte de la sanidad madrileña. Gracias al señor Lasquetty, y a la colaboración inestimable de la delgada del Gobierno, Cristina Cifuentes, a algunos de estos manifestantes, pacíficos aunque protestones ciudadanos, les han metido una manita de hostias a las puertas de la casa política de todos los madrileños, la Asamblea de Madrid, donde, por cierto, ya no dejan entrar a los madrileños.