8M: la respuesta ecofeminista ante el “patriarcado ambiental”

  • Carmen Sánchez-Guevara, la periodista Laura Villadiego, la activista economista Yayo Herrero y la militante y politóloga Marisa Pérez reflexionan sobre la energía, los alimentos, el agua y la vivienda
  • Hay una feminización creciente de la agricultura en el sur global, ya que generalmente los hombres son quienes marchan a la ciudad y ellas se quedan en el campo
  • “Quienes son las principales afectadas por los desahucios, en los diferentes espacios de vivienda, son mujeres solas, mayores, solteras, migrantes, trans"

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Se acerca un extraño 8M. La pandemia pone más difícil a las mujeres reencontrarse para empujar las reivindicaciones de la lucha por la igualdad. Sin embargo, paradójicamente, la covid-19 también ha puesto de manifiesto la importancia de “lo esencial” para la vida, aquello que defiende el feminismo y más concretamente el ecofeminismo. “Somos las mujeres en muchos casos quienes organizamos la resistencia a un orden que rechaza a mucha población del mundo”, explicaba este lunes la activista ecofeminista y profesora Marta Pascual.

Precisamente sobre “suministros esenciales” para la vida como la energía, el agua, los alimentos y la vivienda se conversó este lunes en una charla organizada por la Comisión 8M de Madrid en la que participaron la arquitecta Carmen Sánchez-Guevara, la periodista Laura Villadiego, la activista economista Yayo Herrero y la militante y politóloga Marisa Pérez. “Hay un patriarcado ambiental que está generando unas condiciones de vida discriminatorias para las mujeres, pero también hay una respuesta ecofeminista”, reflexionaba Pascual, encargada de moderar esta charla online.

La energía: la pobreza energética tiene rostro de mujer

Varios estudios corroboran que la pobreza energética afecta más a las mujeres y que ellas son quienes más la sufren. Así consta, por ejemplo, en el estudio 'Feminización de la pobreza energética en Madrid' (FEMENMAD) en 2019. “El perfil medio es una mujer de 47 años migrante. residente en España desde hace 16 años y sustentadora principal de su hogar, con dependientes a su cargo”, explicó Carmen Sánchez-Guevara, profesora y arquitecta que participó en este estudio.

Sánchez-Guevara se refirió a las preocupantes consecuencias de la pobreza energética en la salud de las personas, pero también a otras repercusiones en la vida de las mujeres. Así señaló “el aislamiento social al que se enfrentan, relegando su bienestar propio o su vida profesional”.

Desde su perspectiva de arquitecta, defendió “la rehabilitación integral” de las viviendas como la gran solución para acabar con la pobreza energética. Para ello se refirió a la importancia de comprender las diferencias por género en el propio hogar y pidió “integrar la perspectiva de género en las políticas de vivienda”.

La alimentación: la feminización del sur global

Cada vez el modelo agroalimentario global se basa más en los monocultivos. Solo 30 especies producen el 90% de lo que consumimos. Hay una especie de problemas que se derivan de este modelo: desaparece el campesinado tradicional, los precios son cada vez más volátiles, hay deforestación, pérdida de biodiversidad, fertilidad del suelo y cada vez sabemos menos de donde procede lo que consumimos. Así lo explicó Laura Villadiego, integrante del colectivo periodístico Carro de Combate, colectivo periodístico que investiga de dónde procede lo que consumimos.

¿Y en qué afecta esto a las mujeres? Villadiego apuntó a la feminización creciente de la agricultura en el sur global, ya que generalmente los hombres son quienes marchan a la ciudad y ellas se quedan en el campo. “No quiere decir que esto mejore su posición, sino que siguen siendo dependientes y asumen tareas que antes hacían más personas”, señaló la experta. La discriminación que potencia este modelo tiene ejemplo extremos como Maharashtra, un Estado de la India donde muchas mujeres se han sometido a una histerectomía para poder trabajar sin la molestia de los ciclos menstruales y los embarazos. Pero también hay ejemplos patrios: la Federación de la Mujer Rural en España señala que seis de cada 10 mujeres que trabajan en el campo no cotizan, con las implicaciones que ello tiene.

Villadiego apuntaba a que lo necesario es cambiar las reglas del sistema y acortar las cadenas de producción. Pero a escala habló de supermercados cooperativos, grupos de consumo y otras formas de consumir alimentos. “Nos han reducido de ciudadanas a consumidoras y esa es nuestra herramienta de lucha”.

Agua: los movimientos de las mujeres son clave en su defensa

“Todos los bienes y servicios que sustentan los humanos requieren agua y esta agua es finita”, indicó Yayo Herrero. Aunque sea un recurso renovable, no se renueva a la velocidad que marca nuestro ciclo económico. En España ya hay un 20% menos de agua que hace 30 años, según ha estudiado Ecologistas en Acción, pero han aumentado las tierras de regadío. Ya hay territorios muy afectados por la falta de agua dulce como el Delta del Ebro o las Islas Canarias. Depende del cambio climático.

Pero la activista también arremetió contra las privatizaciones y aquellas iniciativas que buscar hacer negocio con el agua. “¿Cómo se puede gestionar el agua con ánimo de lucro si es algo imprescindible para la vida?”, indicó. “En todas partes los intentos de privatizar y acabar con el agua son constantes y en todos ellas los movimientos de mujeres son clave. Son ellas quienes terminan teniendo que hacerse cargo del aprovisionamiento del agua”, remarcó.

Vivienda: las mujeres son las que más luchan contra los desahucios

En la economía de nuestro país “la vivienda es principalmente un bien de cambio, un dispositivo financiero de acumulación de beneficio”. Es en resumen “la gallina de los huevos de oro”, explicó Marisa Pérez, politóloga, traductora y militante política, activista de Bloques en lucha y Lavapiés. Ocurre, sin embargo, que este es un modelo que produce desigualdad. De 2008 a 2013 se produjeron 362.776 desahucios en España. Y en 2019 hubo hubo 54.000 desahucios de los cuales 67,7% ya eran viviendas de alquiler.

“Quienes son las principales afectadas por los desahucios, en los diferentes espacios de vivienda, son mujeres solas, mayores, solteras, migrantes, trans. Componen una proporción desproporcionada a las candidatas a quedarse sin casa. También somos nosotras las principales protagonistas de la lucha, de la organización”, subrayó. “¿Qué significa desde un punto de vista feminista? Poner la vida en el centro es convertir la reproducción en una palanca de cambio para la transformación social", reflexionó.

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