Esperando a Rubalcaba

Rubalcaba, el pasado día 18, en la sede del PSOE, donde presentó el informe de la Fundación Ideas "Hacia una economía abierta. Ideas para el crecimiento en el horizonte 2020". / Sergio Barrenechea (Efe)

¿Ha visto usted últimamente a Alfredo Pérez Rubalcaba? Recuerde, el líder del Partido Socialista Español. Ya sabe, la formación política en la oposición. Si por esas casualidades de la vida se lo encuentra en el Carrefour, en la cola del cine o en una cafetería, por favor, dígale que le andan buscando. Y adviértale que estos últimos días se han producido en España unos acontecimientos muy graves que afectan directamente a la credibilidad del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Creo que Rubalcaba, por su cargo, debería estar al tanto. Lo digo por si se le ocurriese alguna forma de presionar, interrogar o incluso acogotar al PP. Y por si se plantea ganar alguna vez las elecciones.

“La izquierda ha desaparecido”, decía hace unos días el sociólogo Manuel Castells en una entrevista publicada por El País. Hablaba en términos políticos generales, que pueden convertirse en individuales si se concretan en la figura del secretario general de PSOE. Siempre que consideremos izquierda al PSOE y a Rubalcaba, por supuesto.

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Rubalcaba, decía, está desaparecido. Quizá de vacaciones, tal vez visitando a un familiar enfermo, quién sabe si preparando unas oposiciones o montando un sofá-cama de IKEA. O puede que ayudando a escribir una columna a Amy Martin. Lo que parece claro es que Rubalcaba no está donde debería estar: mordiendo la yugular a Rajoy, metiendo el dedo en el ojo a Cospedal, estrujando los testículos a Montoro tras su indecente comparecencia en el Congreso.

Tan grande es su ausencia que ayer Carme Chacón tuvo que tomar las riendas del partido. Entrevistada  en “Al rojo vivo” (La Sexta), ejerció de líder de la oposición: “Montoro ha insultado a los diputados por preguntarle lo que la gente está preguntando a gritos”, dijo, acusando duramente al Ministro. “No ha contestado un ene-o, no. Y era muy fácil. Solo ha insultado, nos ha llamado ruines. Nos estamos jugando la democracia, así de claro se lo digo”.

Chacón estuvo bien. Alguien tenía que sustituir a  Rubalcaba en esos momentos en que el ministro de Hacienda se burlaba, una vez más, de los españoles. Y es que esta desaparición, la de Rubalcaba, da que pensar. En el interesante momento político que vivimos, un polvorín, solo una cosa justificaría semejante ausencia. ¿Una abducción extraterrestre? No, que se encuentre en su despacho, encerrado con el cajero y el gerente del PSOE, realizando una  auditoría interna de la señorita Pepis de las cuentas de su partido.