Obscenidades

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Jornaleros magrebíes, durante la pasada campaña de la vendimia. / Raquel Manzanares (Efe)

Es un milagro que el verano esté acabando y que España entera no se consuma en llamas. Como en una maldición bíblica o una revuelta popular. Bancos y cajas de ahorro ardiendo, coches calcinados, políticos embadurnados con brea y emplumados colgados en las farolas, la Zarzuela cercada por hordas de desarrapados sedientos de sangre… ¿No me cree? Piense que vivimos en un país tremendamente injusto, desequilibrado y salvaje. Tanto como para que los jornaleros cobren 2,5 euros por una hora de trabajo a pleno sol, mientras que los ex tesoreros a la sombra del partido en el poder ganan 250.000 euros al año o el rey Juan carlos le presta 1,2 millones de euros a su hija para las reformas de su chabolo en Pedralbes. Le cuento…

Un vecino me dice que este verano, en los alrededores de Talavera de la Reina, se ha estado pagando a los trabajadores del campo menos de 40 euros por jornada laboral. Sin contrato de ningún tipo: apretón de manos y a currar ocho horas. O más. El diario El País confirmó está noticia a la baja, e informó de jornaleros andaluces que han cobrado 2,5 euros por una hora en el tajo. Sin contratos, sin derechos, sin piedad. Sin cadenas, hay que reconocerlo. Recoger fruta al sol, cuando a la sombra el termómetro supera los 35 grados, con una mano delante y otra detrás, por el precio de un kilo de peras. ¿Bangladesh? No, España.

Esta desoladora información coincidió en el tiempo con la noticia más refrescante del verano (con permiso de la destrucción de los discos duros de los portátiles de Bárcenas): el ex tesorero fue el dirigente del Partido Popular mejor pagado en los años 2010 y 2011, periodo en el que según afirmó Mariano Rajoy en el Congreso ya no formaba parte del partido, con una nómina de 219.000 y 251.000 euros, respectivamente. En El Mundo mostraron esa documentación fantasma del ex tesorero…

¿Un despropósito? No si recordamos que Rajoy, el presidente, se subió el sueldo un 27% en plena crisis, mientras pedía austeridad a los ciudadanos. El problema es nuestro, por comparar los sueldos de Bárcenas o Rajoy, o las reformas de la casa de la infanta Cristina, con las limosnas que recibe un jornalero. “Es un debate de lo más ruin”, dijo Carlos Floriano, vicesecretario de Organización del Partido Popular (PP), cuando se habló de las nóminas del actual presidente y de Rubalcaba. “Una obscenidad”, sentenció el bueno de Floriano.

Efectivamente. Una obscenidad. Esta enorme desproporción, esta flagrante injusticia social, este despropósito laboral, esta aberración moral, resulta obscena, y viene a demostrar que nadie sabe nada de política. Nadie salvo cuatro lumbreras, aquellos personajes incombustibles capaces de simular que gobiernan en diferido un país que a estas alturas debería ser declarado ingobernable. Y considerado altamente inflamable.

8 Comments
  1. isilanes says

    Siempre me ha resultado chocante la gran mentira del sistema capitalista. Mejor dicho, una de las grandes mentiras. Me refiero a que el salario es una contraprestación, a cambio del trabajo hecho (hasta ahí bien), y que dicho salario de alguna manera está relacionado con la contraprestación que «merece» el trabajo (esta es la mentira). Si el sueldo es un incentivo para trabajar en algo que si no cobraras no harías, parece obvio que dicho «incentivo» necesitará ser más fuerte para hacer trabajar a alguien de sol a sol, que para sentarse 8 horas en una oficina con aire acondicionado a aporrear un ordenador (y ojo, yo tengo un trabajo así). La excusa de que para ciertos trabajos «cualquiera vale» (justo para los que nadie quiere, ¡qué casualidad!) y para otros hace falta conocimientos y responsabilidad (justo para los mejor pagados, a los que sólo se llega siendo apadrinado, y los que nunca pagan sus errores, como por ejemplo, los banqueros) es otra gran mentira, inventada para sostener la primera.

  2. Mecacholo says

    JPda: has vuelto cañero de las vacaciones. Aunque sólo sea por eso, vivan las vacaciones.

    Desde ahora, empezaremos a tener las noticias de que todo va a mejor, aunque sea falso. Una mentira más que servirá para ralentizar aún más la reacción de la gente que sufrirá en sus carnes la terrible realidad: todo irá a peor.

  3. qq says

    No debería extrañarnos, porque eso es lo que pretenden: confirmar que España se ha convertido, finalmente, en un país al límite: al límite del desarrollo, al límite de la legalidad, al límite de la miseria. El saqueo no acaba de empezar, sino que lleva ya unos años. ¿Alguien piensa que va a parar, es que creemos que piensan conformarse? No dejarán nada a sus espaldas, sino cadáveres y tierra quemada. Y todo sin disparar un solo tiro.

  4. Selito says

    OK, pero no olvidemos que a esos jornaleros les contratan en esas condiciones unos empresarios de andar por casa, nada de grandes corporaciones ni bancos. Son tipos que pueden vivir al lado de tu casa. Y son tipos que siempre han estado ahí.
    Nos quejamos del gran empresariado español con toda la razón, pero es que hay también mucho pequeño y medio empresario que son, sí cabe, incluso más mezquinos y explotadores. Esos que cotizan a la minima la SS para llevárselo todo al tajo y que luego se quejan al jubilarse de que le quedan 700 euros de pensión, «con todo lo que han trabajado en la vida».
    A cada cerdo, su San Martin…

  5. Lucas says

    ¿Pero quién sabe hacer cócteles molotov, amigo Albeniz?

  6. Mecacholo says

    Botella de cristal, gasolina y trapo, amigo Lucas.

  7. Osuna 2013 says

    Haciendo el cálculo de lo que gana el jornalero al sol inclemente del Sur (2,5€) y lo que afana el Bárcenas por el mismo cómputo de tiempo, su paisano, el onubense tesorero, 139 €. ¡¡Viva la equidad y la justicia social de España!!

  8. juanjo says

    Hay más, mucho más y aún más desgarrador. …
    Dentro de unos días, cuando comiencen las vendimias en La Rioja y en la Ribera del Duero, veremos un amplio número de personas concentrarse muy de mañana en los «lugares acostumbrados» en busca de un trabajo por muy bajo y ruin que sea, y a unos patrones seleccionar a su gusto, como si se tratara de animales, a éste, ése y aquel, incluso de vez en cuando, fijando un salario legal por escrito, pero obligando al obrero a aceptar unas percepciones inferiores o a trabajar algún día gratis o meramente por la comida.
    Por otro lado, aunque sólo sea muy de vez en cuando, aparece un patrón eligiendo al personal con criterios racistas, e incluso sin cortarse un pelo a la hora de soltar expresiones cmo»tú no, que eres negro» o «los x «olís» mal». En fin todo un espectáculo de lo más denigrante y tercermunista

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