La gran invasión

Agentes de la Guardia Civil esperan en la orilla la llegada de varios inmigrantes a las playas ceutíes el pasado día 6. / Efe
Agentes de la Guardia Civil esperan en la orilla la llegada de un grupo de inmigrantes que se acerca a nado a la playa ceutí de El Tarajal, el pasado día 6. / Reduán (Efe)

Si algún día invernal la Guardia Civil me encuentra sumergido en el mar, a la altura de la playa de Ceuta, me gustaría que hiciese algo más que esperar en la orilla a que alcanzase la playa. Sobre todo si es de noche, llevo la ropa puesta, apenas sé nadar y el agua está tan fría como para provocarme una hipotermia. Espero que en ese caso la Guardia Civil deje de mirar cómo lucho por sobrevivir, se eche el fusil a la espalda y me tienda una mano. Que haga algo más que observar cómo agonizo. Que, por favor, deje de señalizarme la orilla con la mano, siempre en dirección a oriente, a la frontera con Marruecos.

Espero que la Guardia Civil se comporte conmigo de manera muy diferente a como lo hizo con los inmigrantes que el otro día trataban de entrar a nado en España por la frontera ceutí. Estoy seguro que lo harían, porque yo soy blanco y español. Y, por tanto, con mis impuestos pago sus nóminas. Otra cosa son los náufragos subsaharianos. A esos se les mira, se les espera, se les dice con el dedo dónde está la playa y se les invita a volver a la miseria. Son seres humanos, es cierto, pero menos que yo.

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Veo el vídeo con las imágenes de la playa, la Guardia Civil esperando impasible la llegada de los supervivientes, y olvido el resto de detalles del conflicto. Incluso el hecho de que antes les hayan disparado pelotas de goma. Lo que más me ha impresionado de todo este asunto, de este cúmulo de imágenes chuscas, de mentiras y medias verdades, es ver a los guardias impasibles, firmes en la arena, observando a los inmigrantes en el agua, a pocos metros, flotando de mala manera. Ni una sola mano tendida. Ni un paso adelante para ayudar a salir a los más débiles. Ni un gesto de humanidad.

Impresiona contemplar la frialdad de la Guardia Civil ante los inmigrantes que llegan a nado. Tanto como impresiona el titular de portada, a cuatro columnas, del diario supuestamente progresista El País: “30.000 subsaharianos preparan el asalto a Europa por Ceuta y Melilla”. ¡Levantemos barricadas! ¡Reforcemos las alambradas! ¡Afilemos las cuchillas de las concertinas! ¡Lancemos pelotas de goma a los náufragos! Es la gran invasión, y toda precaución es poca.