Argentina, en manos de fondos buitre

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Alejandro_InurrietaEn estos días de verano vuelve con fuerza la posibilidad de que argentina suspenda pagos, de forma selectiva, tras rechazar un tribunal norteamericano el acuerdo de restructuración de deuda que una serie de fondos denominados buitres, que suponen el 7% del total, reclamaron.

El origen de toda esta situación económica, al margen de una pésima gestión política anterior, pero también actual, está en las recomendaciones del FMI que en los años 90 recomendaron ligar el peso al dólar norteamericano, con un tipo de cambio 1 a 1. Los brillantes economistas del FMI creyeron que esto reduciría la inflación y mejoraría la salida de Argentina a los mercados internacionales, es decir volvería la confianza. El resultado no puedo ser más nefasto, pues fue el origen y la causa del 'corralito' argentino y una crisis galopante entre 2001 y 2002. Ello desembocó en la devaluación del peso argentino, pasando del tipo de cambio 1 a 1, al 1 por 4, que favoreció, de nuevo, los procesos de hiperinflación. El resultado de este mecanismo, denominado Peg , fue que la deuda emitida en dólares en esos años, no se puedo pagar, y así Argentina suspendió pagos entre 2001 y 2002. El montante total fue de más de 100.000 millones de dólares.

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Como en todos los episodios de crisis de deuda, entre 2005 y 2010, Argentina logro un acuerdo de restructuración de la deuda, acompañada por una quita de casi el 70% nominal del principal, acuerdo que fue firmado por el 93% del total de acreedores. Gracias a esta liberación del peso de la deuda, algo parecido a lo que le ocurre ahora a muchos países, entre ellos España, el país pudo mejorar sus condiciones macroeconómicas, tener liquidez para el gasto y gracias al incremento del precio de materias primas, logró tasas de crecimiento superiores al 8%.

El gran problema surgió con el otro 7% de los acreedores que no firmaron el acuerdo de restructuración de deuda en 2005 y 2010, los denominados fondos buitres, especialmente los denominados Aurelius y NML Capital que reclaman 1.500 millones de dólares, y que han provocado el bloqueo de los 539 millones depositados por Argentina en el Bank of New York Mellon por parte del juez Thomas Griesa, que dirime el contencioso entre estos fondos y el ejecutivo argentino. Es por esto que algunas entidades de rating han declarado el denominado default (suspensión de pagos) selectivo lo que deja al país al borde de la banca rota. La intención de estos fondos es poder recuperar el 100% del valor nominal, aunque compraron la deuda muy por debajo de dicho valor nominal, lo que les podría suponer una plusvalía de más del 1000%. Es por esto que presentaron la demanda en EEUU, jurisdicción bajo la cual se emitió la deuda en los años 90.

La explicación jurídica de esta situación se explica por la propia interpretación que hacen los tribunales norteamericanos de una cláusula que no discrimina en el tratamiento de los acreedores a la hora del pago, atendiendo al carácter de voluntario de un proceso de quita de deuda. No contentos con esta interpretación, el tribunal americano obliga a paralizar todos los pagos del resto de cupones de deuda que Argentina sí ha depositado para el pago. Esto nos lleva a una duda jurídica razonable y es el derecho al embargo de fondos argentinos en EEUU, causando un perjuicio notable a terceros, al no poder efectuar en tiempo y forma el pago de los cupones de la deuda argentina. Una derivada muy relevante de esta contingencia es que como consecuencia del impago, no deseado, los seguros de crédito en caso de impago, los denominados CDS (Credit Default Swap) se han activado, obligando a pagar a estas compañías el 100% de la deuda asegurada, con el consiguiente quebranto para muchas compañías de seguro en el caso en que finalmente tengan que pagar.

¿Qué puede pasar a partir de ahora? La situación es realmente impredecible, pero caben dos escenarios principales. Uno, que se determine la suspensión de pagos total, es decir que el Tribunal se declare competente para evitar el pago total de los cupones de la deuda argentina, lo que supondría el cierre de los mercados financieros para Argentina, y que les lanzaría a un proceso de hiperinflación, recesión y pobreza, con una seria posibilidad de contagio a zonas limítrofes como Brasil, pero también España. Esto se activaría si los fondos buitre son capaces de lograr que se les pague más del 30% del valor de la deuda. Esto se extendería al resto de acreedores, lo que anularía el acuerdo de quita del 70%, y llevaría al cataclismo financiero, una vez más, a Argentina. La fecha límite sería el 31 de diciembre de 2014.

El otro escenario es que se permita pagar normalmente la deuda que sí se ha depositado y se siga negociando con los fondos buitre para que firmen el acuerdo de restructuración en los mismos términos, lo que aplacaría la amenaza financiera que sobre Argentina, pero también sobre los países emergentes, pesa en la actualidad.

La moraleja de este episodio es que los procesos de restructuración de deuda, tan necesarios en estos momentos, son inviables si triunfa un comportamiento no cooperativo, es decir si un solo acreedor puede llevar a la ruina un acuerdo que salve a un país o a una empresa. En este sentido recuerda a nuestra infausta ley de propiedad horizontal, en la que un solo vecino puede evitar poner un ascensor o mejorar el aislamiento térmico del edificio.

En suma, una vez más el FMI es el responsable de una crisis financiera en un país emergente, gracias a la recomendación del Peg entre el peso y el dólar norteamericano. Al mismo tiempo, la falta de un mecanismo de gestión de crisis de deuda internacional y un tribunal imparcial que permita dilucidar en términos equitativos hace que las economías más débiles, al margen de la propia gestión política interna, queden al albur de tribunales de parte. Por la cuenta que nos trae a España, esperemos que esta crisis no tenga recorrido. El espejismo del alza en las bolsas puede quedar en nada si se produce un efecto contagio, como estamos acostumbrados siempre en verano.

(*) Alejandro Inurrieta es economista y director de Inurrieta Consultoría Integral.
2 Comments
  1. Heber Rizzo says

    El autor del artículo recurre a la archi-conocida fórmula de «la culpa la tienen los demás».
    Si la Argentina está en la situación en que está, es por culpa de los propios argentinos, que una y otra vez eligen gobiernos populistas que los roban pero que los dejan contentos.
    Esos gobiernos (y el pueblo argentino en general) están acostumbrados a vivir de prestado y a nunca devolver lo que les prestan. Y cuando le reclaman esas deudas ponen el grito en el cielo, se revuelven e insultan a quienes pretenden tal despojo (según ellos) a los valientes, impolutos, incomprendidos y siempre avasallados argentinos. ¡Justo a ellos, los más grandes del mundo! ¿Cómo se atreven a exigirles cualquier responsabilidad?
    Así, la culpa siempre la tienen los demás… y así siguen hundiéndose cada vez más.

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