La estafa intelectual del BCE

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Alejandro_InurrietaLas políticas económicas implementadas se están agotando y se encuentran al borde del fracaso. Constituyeron una auténtica huida hacia adelante. Sin embargo, toda huida hacia adelante llega a su fin. Por un lado, una política monetaria expansiva que lo único que genera es una mera ilusión óptica vía inflación de activos. Hace ya bastantes años el economista jefe del banco de inversión Nomura, Richard Koo, avisó que la política monetaria en recesión de balances es inefectiva, sólo genera burbujas que al final acaban estallando provocando una recesión más profunda.

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Paralelamente, se está produciendo una brutal expansión de la deuda pública en la práctica totalidad de las democracias occidentales. Pero el objetivo no es reactivar el ciclo mediante el gasto social y un vasto programa de infraestructuras. Sólo se está incrementando la deuda pública para financiar a terceros, paradójicamente aquellos sectores que activaron la crisis.

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La única institución relevante que está presentado suficiente investigación contra la actual ortodoxia es el Banco de Inglaterra a través de sus Boletines Trimestrales. De dicha investigación surgen varias ideas clave, algunas obviamente no reconocidas tan abiertamente ya que al fin y al cabo quien la hace trabaja para un Banco Central cuya cúpula es profundamente entusiasta de la actual política monetaria, la expansión cuantitativa.

Las principales conclusiones de esta política monetaria es que provoca enormes burbujas financieras sin afectar a la economía real. Pero también responde a una política deliberada de defender al sistema financiero que, como es el caso del europeo, está en una situación muy complicada, cercana a la quiebra. La inyección masiva de liquidez únicamente favorece a los inversores en bolsa, y ahora en deuda pública, para crear una falsa ilusión monetaria que restablezca las carteras financieras de los percentiles de renta más alta.

Desde un punto de vista teórico se viene observando una presión de muchas instituciones, pero también de muchos economistas del establishment, para que el BCE entrase en el juego de la FED y el BoE (Banco de Inglaterra) de comprar deuda privada creyendo que con eso se solucionaría el problema del crédito, fluiría la liquidez y se recuperaría el empleo. Pero toda esta pléyade de actores no acaba de entender que el dinero es una variable endógena y no exógena, es decir, por mucho que se multiplique el tamaño del banco central si no circula el dinero dicha expansión no afectará a la economía real, como así está siendo.

Segundo, la actual política monetaria aumenta las desigualdades. En definitiva, se trata de una política monetaria que genera burbujas y aumenta las desigualdades y que representa el caldo de cultivo para el desarrollo de la tercera recesión (2014-2016) que la UE está acariciando con su política fiscal contractiva y su apuesta ahora por la expansión del balance del BCE.

En la jornada de ayer, el BCE decidió entrar en la modernidad, con la compra de paquetes de deuda privada, unos 500.000 millones de euros fundamentalmente financiera e hipotecaria y bajar los tipos aún más hasta el 0,05%, creyendo que así se va a reactivar la economía y se va a alejar el fantasma de la deflación. Pero lo que no acaba de entender es que sin un programa de restructuración de deuda privada, fundamentalmente empresas no financieras y familias, toda esta política es irrelevante. De hecho, a quién beneficia es a los mercados bursátiles y de deuda, que así pueden mantener la euforia y la exuberancia irracional, porque lo que sí saben en el BCE es que en una situación de deflación por deuda, como es nuestro caso, lo último que se tiene que romper es la dinámica alcista de los activos financieros. Una vez que se ha destrozado el tejido productivo, el mercado laboral se ha segmentado, los salarios se han reducido hasta niveles cercanos a la pobreza, solo nos queda el IBEX o el Eurostocx para intentar presumir de recuperación.

¿Qué efectos tendrá esta nueva ocurrencia del BCE jaleada por los economistas más mediáticos? Básicamente mejorar los márgenes del sistema bancario, previo a los exámenes de solvencia y así rescatar a muchos de ellos quitándoles porquería del balance y depositándola en el nuevo basurero financiero, el BCE. Algunos, además, piensan que esto beneficiará al tipo de cambio del euro, depreciándolo, como si fuera una variable muy relevante en estos momentos.

Con todo esto, los lobbies financieros respiran, los grandes capitales se sienten más cómodos y algunos economistas seguirán presumiendo que el BCE les escucha y lee sus libros. Pero la economía real sigue anclada en el estancamiento, la industria europea, y española en particular, languidece, no hay margen para políticas expansivas que favorezcan la natalidad, como en Francia, y se rompa el círculo tan dañino de la vieja Europa. Mañana todas las bolsas y los mercados de deuda rebosarán euforia, pero los parados españoles y del resto de Europa seguirán hasta arriba de deuda, sin formación y desahuciados como vulgares delincuentes. En cambio, los que tienen los balances llenos de basura financiera habrán dado el gran golpe, vendiéndosela al BCE. ¿Para esto se gestó la UE y el BCE?

(*) Alejandro Inurrieta es economista y director de Inurrieta Consultoría Integral.

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