Tarta para todos, menos para TVE

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Plante de la redacción de informativos de TVE, el pasado día 25, a la espera de que el Telediario ofreciera, como finalmente, hizo, las reacciones de la oposición a la dimisión de González Echenique. / @sirahtuitea

TVE, la televisión pública española, prepara una miniserie de dos capítulos sobre la vida de Santa Teresa de Ávila. Normal. TVE necesita un milagro para sobrevivir, para salir de una crisis brutal, para superar el maltrato al que está siendo sometida por el Gobierno de Mariano Rajoy. Solo un suceso sobrenatural puede salvar esta televisión pública mal gestionada en su economía y manipulada en sus informativos. Esta televisión pública que cada vez hace menos servicio público: hasta Sálvame se adelantó a TVE a la hora de informar sobre la dimisión del exministro Alberto Ruiz-Gallardón.

Le cuento todo esto, una vez más, porque el presidente de RTVE, Leopoldo González-Echenique, ha dimitido. Normal. No era un genio, más bien se trataba de un títere, y estaba al frente de una televisión arruinada y manipuladora. Una lástima de televisión. Una televisión ruinosa. González-Echenique dimitió tras negarle el Gobierno una inyección de 130 millones de euros para enjuagar parte del déficit que arrastra. No es González-Echenique el responsable único de la mala gestión de TVE, es cierto. Pero sí lo es del descenso de la audiencia y de la manipulación de la información: el tratamiento de su propia dimisión en el Telediario provocó un motin de los trabajadores. La consecuencia de esta vergonzosa y habitual adulteración de las noticias es dramática: tras 65 meses siendo líderes, en marzo del pasado año los telediarios cedieron el primer puesto a Telecinco. En este momento se encuentran en tercer lugar, puesto que también han sido superados por Antena 3.

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Han convertido TVE en una televisión vulgar, prescindible. Y económicamente inviable. ¿Necesitamos los españoles una televisión pública como esta, cara y mala? Evidentemente no. Pues entonces lo mejor es cerrarla, ¿verdad? dicen a coro las teles privadas y los políticos ineptos, que son todos. ¿Todos? TVE es un ejemplo perfecto de la mediocridad de nuestros políticos...

En el año 1988 el Gobierno de Felipe González impulsó la Ley de Televisiones Privadas: era la época de las vacas gordas, había tarta para todos. Lamentablemente lo hizo sin definir el modelo de financiación de TVE, la televisión pública. El Gobierno de Aznar se limitó a poner esa tele pública a su servicio, situando a personajes como Alfredo Urdaci al frente de las noticias. El Gobierno de Zapatero nombró un comité de sabios, que se dice pronto. Y dió vía libre a nuevas cadenas privadas: aún quedaba tarta, ¿verdad? Por lo menos para los colegas...  Se puede criticar a ZP, pero sin dejar de agradecerle un detalle que le honra: devolvió la dignidad a los informativos. El Gobierno de Mariano Rajoy, que con su Gürtel, sus indemnizaciones en diferido y su caja B no podía soportar unos telediarios cabales, acabó con esa credibilidad informativa. Y de paso se llevó por delante la audiencia. No hay modelo de financiación, la deuda es enorme, la credibilidad mínima, la audiencia desciende… Es decir, que entre todos la mataron y ella sola se está muriendo. Para delirio de las cadenas privadas, que se frotan las manos: ¡Ven cómo había tarta para todos!

P.D.

Para que todo siga en orden, para que nada cambie, el sustituto (en funciones) de González-Echenique al frente de TVE, un tal José Manuel Peñalosa, está a sueldo del PP: es asesor del grupo parlamentario popular.

2 Comments
  1. Mecacholo says

    Propongo una miniserie sobre Escribá de Balaguer.

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